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columna

Centros de logística humana

El Gobierno de Trump está creando una unidad dedicada a integrar los servicios de las principales empresas de tecnología en agencias como ICE

Vista aérea de un centro del ICE en construcción en Fort Bliss, en El Paso, Texas, el pasado mes de agosto. Paul Ratje (Reuters)

Al menos 32 personas murieron en las instalaciones de ICE el año pasado. Es la cifra más alta de muertos en custodia desde 2004, el año del escándalo de Abu Ghraib. Pronto serán muchos más. Hay al menos 73.000 personas registradas en centros de detención y procesamiento en EE UU, incluyendo niños. La cifra real es seguramente mucho más alta pero no podemos saberla porque no existe un registro oficial de arrestos de ICE o Border Patrol. Lo que sí sabemos es que Trump prometió deportar a 15 o 20 millones de personas, y que el jefe de ICE, Todd Lyons, dijo que para conseguirlo, necesitarían “un proceso de deportación como el de Amazon Prime, pero con humanos”. Su sueño está a punto de cumplirse. Gracias a su partida presupuestaria de 82.000 millones, están creando una red de “centros de logística humana” para ejecutar la misión.

Actualmente, ICE tiene una red de más de 400 centros de detención activos, pero sólo una veintena con sitio para mil personas. El más grande es Fort Bliss, en El Paso, con capacidad para 3.000. Allí han muerto ya tres personas en 2026. Su plan es construir 16 nuevas instalaciones regionales de procesamiento masivo (ingreso, control biométrico y deportación) para 1.500 personas, y adaptar siete almacenes industriales con capacidad para 10.000 personas para “estacionamientos” más largos. Quieren aumentar el aforo a 92.000 antes del 30 de noviembre de 2026. Las próximas elecciones generales serán exactamente dos años después.

Hay una campaña de reclutamiento masivo. No sólo de agentes (únicamente en enero contrataron a 12.000 agentes nuevos) sino también de ingenieros. El Gobierno está creando una unidad llamada US Tech Force cuyo objetivo es integrar los servicios de las principales empresas de tecnología en agencias como ICE. Firmas como Anthropic, cuya alianza estratégica con Palantir puso Claude al servicio del secuestro de Nicolás Maduro. Como Amazon, que ha convertido Ring, su timbre con cámara de seguridad, en una red de vigilancia vecinal al servicio de las autoridades. Como Meta, cuyas gafas inteligentes pronto integrarán sistemas de reconocimiento biométrico. O la propia Palantir, que ofrece un sistema para acelerar y automatizar la identificación, seguimiento y “neutralización” de amenazas que su CEO, Alex Karp, llama “la cadena de matar”. No tengo pruebas, pero sospecho que la reciente estampida de ingenieros de las grandes empresas de IA no es por los anuncios de Meta ni la consciencia de Claude sino por evitar ser alistado en esta nueva Tech Force.

También están ampliando oficinas. La revista Wired tuvo acceso a más de 150 contratos de arrendamiento y ampliaciones de oficinas que se están gestionando de forma deliberadamente opaca, bajo la premisa de amenazas a la seguridad del personal. Se expanden por todas las regiones del país, y no sólo espacios fronterizos sino grandes áreas metropolitanas, cerca de escuelas, guarderías, centros de salud, templos y otros lugares importantes para las comunidades que quieren eliminar. Como una red de comisarías de policía paralela, pero para la milicia de Trump.

Decía el otro día Rachel Maddow, presentadora de la cadena MS NOW, que cuando se construyen infraestructuras de este tipo en grandes cantidades pueden empezar siendo para inmigración pero quedan disponibles indefinidamente para cualquier otra cosa. Mi apuesta es que Trump se prepara para enfrentarse al desencanto del pueblo americano y acabar con su soberanía democrática. El año pasado, ICE detuvo a 170 ciudadanos estadounidenses. Pronto serán muchos más.

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