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¿Hay que decirles a los niños que se porten bien si quieren regalos por Navidad?

Utilizar estas fechas para presionar a los menores con el fin de que sean buenos para tener regalos y no recibir el clásico carbón en Reyes transmite la idea de que el amor incondicional tiene un precio

Si no te portas bien los Reyes Magos no te traerán regalos” o “este año vas a recibir carbón porque estás siendo malo” son dos de las frases que se les suele decir a los niños en estas fechas. Pero, ¿es recomendable aprovechar las Navidades para presionar y obligar a que se comporten como quieren los adultos o, incluso, mejor de lo que lo hacen el resto del año o se trata de un chantaje emocional? “Muchos padres nos hemos visto alguna vez, teléfono en mano, amenazando con llamar a sus ilustres majestades para que los pequeños se fueran a la cama o se terminaran la verdura, utilizándolo como una herramienta rápida para regular su comportamiento”, asegura Sara del Pie, psicóloga experta en terapia familiar y de pareja.

Para esta especialista, es importante usar las figuras típicas de estas fechas, como Papá Noel o los Reyes, de una manera adecuada: “El uso indebido de las historias y los personajes navideños puede generar una presión o ansiedad innecesaria en los niños, especialmente con los regalos como símbolo de afecto. Si se enfocan como una recompensa exclusiva por portarse bien, se transmite que el cariño incondicional debe ganarse”.

“Es fundamental transmitir a los niños que su valor y el amor que reciben no dependen de su comportamiento, sino que lo merecen por sí mismos y que ese cariño se sostiene principalmente en la estabilidad y la disponibilidad emocional de sus padres o figuras cuidadoras”, prosigue Del Pie. “La celebración de la Navidad es siempre una oportunidad para aprender a compartir en familia y abrir un diálogo entre padres e hijos”, añade.

¿Cómo se pueden aprovechar estas fiestas para lograr que los menores hagan balance de sus avances y vivencias emocionales? “La elaboración de la carta a los Reyes Magos, por ejemplo, puede ser una oportunidad para acompañar a los hijos a hacer una valoración de cómo están viviendo el año. En ella, conviene resaltar los logros, los esfuerzos y los avances”, recomienda. Los padres pueden dar ejemplo escribiendo su propia misiva para ofrecer un modelo práctico sobre las reflexiones del año. “El escrito sirve para ampliar la idea de regalo a aspectos no solo materiales, sino también emocionales o de actividades y tiempo compartido en familia”, sostiene Del Pie.

“Cuando los adultos ofrecen un entorno donde el afecto es constante y previsible, incluso en momentos de frustración o conflicto, el niño desarrolla la seguridad para vivir los regalos y los rituales de estas fechas como una forma de conexión y no como un condicionante del vínculo”, afirma la psicóloga.

Pero, ¿qué solemos entender los adultos por portarse bien? “Se suele asociar a obedecer a la primera, permanecer quietos o no molestar. Sin embargo, este enfoque puede entrar en conflicto con el proceso de desarrollo infantil y sus necesidades reales”, sostiene Gema López, psicóloga sanitaria especialista en infancia y familia, quien agrega que “en estas fechas, la idea de portarse bien suele intensificarse y generalizarse, casi como una obligación o una imposición moral”. “Es importante un cambio de mirada, tanto en Navidad como durante todo el año, para pasar de preguntarnos si un niño se porta bien o mal a cuestionarnos qué necesita en ese momento para sentirse mejor, lo que se traducirá en un mejor comportamiento”, explica.

En Navidad cambian muchas cosas y los niños también varían su comportamiento con tantas novedades. “La decoración de las calles, la ilusión, nuevas emociones, las vacaciones. Todo ello genera en los pequeños vivencias intensas y sobreestimulación. Además, se les pide que se porten bien, que sean afectuosos con las visitas, que no se cansen y no molesten”, asegura López. La experta explica la forma de reconducir el comportamiento de un niño cuando no es el adecuado a través de los regalos navideños: “Se puede ajustar la cantidad o quitar alguno de la lista de peticiones, explicando con calma los motivos o vincular los regalos con una reparación asociada a una acción positiva, como pedir disculpas o ayudar en alguna tarea doméstica”.

Otros recursos que facilitan la armonía familiar en estas fechas y ayudan a los niños más pequeños a entender cómo comportarse pueden plantearse a través de una comunicación ficticia con los personajes icónicos de esta época. “Se puede incluir una tarjeta, nota o historia de Papá Noel o los Reyes Magos con un mensaje afectuoso y positivo donde hagan propuestas de mejora”, continúa la especialista.

Regalar carbón es un clásico para los niños que no han sido buenos. “El carbón se ha convertido en un símbolo asociado al humor, pero conviene no advertir con él a los pequeños, porque es importante que se sientan queridos y no humillados o castigados”, retoma Del Pie. Los padres son el modelo de comportamiento para los hijos, y puesto que también se equivocan, también pueden recibir carbón. “De esta manera, se enseña a tener sentido del humor y se elimina la carga punitiva al reconocer que, a veces, se cometen errores y que reconocerlos nos sirve para mejorar”, afirma.

Por otro lado, cuando hay hermanos se suele caer en el error de asignar regalos en función de su comportamiento. “Esto puede generar rivalidad, resentimiento y sentimientos de inferioridad. Es normal que difieran en función de la edad o los intereses, pero nunca deben ser una recompensa o castigo, porque cada niño necesita sentirse valorado por quien es, no por su nivel de obediencia”, sentencia la experta.

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Sobre la firma

Carolina Pinedo
Periodista desde hace 30 años, gran parte de los cuales los ha ejercido en varias secciones de EL PAÍS, en la actualidad colaboradora en Mamás&Papás y Estilo de Vida. Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en radio y televisión, además de publicar varios cuentos infantiles y dos poemarios.
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