Las bases militares en Alemania, la columna vertebral de Estados Unidos en Europa
Las instalaciones en territorio alemán son clave para las operaciones de Washington en el mundo y suponen una derrama económica milmillonaria


La reciente tensión entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el canciller alemán, Friedrich Merz, ha acabado con el anuncio de Estados Unidos de que en los próximos meses reducirá en 5.000 los soldados estacionados en suelo alemán, donde mantiene más de 36.000 militares. Pero, ¿qué importancia tienen estas bases para el ejército estadounidense y para Alemania?
Estados Unidos cuenta con algo menos de una decena de bases militares de peso en Alemania, muchas de ellas en el suroeste y el sur del país europeo, pero el número de instalaciones oscila entre 20 y 40 si se incluyen puntos menores de apoyo o depósitos de armas, entre otros equipamientos. En el punto álgido de la Guerra Fría, Washington operaba unas 50 bases principales y más de 800 emplazamientos en territorio alemán, que iban desde enormes aeródromos y cuarteles hasta puestos de escucha. Muchas han cerrado desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y el colapso de la Unión Soviética a principios de los noventa.
Entre las de mayor relevancia militar se encuentra la base aérea de Ramstein, en el Estado federado de Renania-Palatinado, en el oeste del país. Es la mayor base aérea de Estados Unidos fuera de su territorio. Para entender la dimensión de esta base basta con recurrir a los datos del Pentágono, que fija en unos 9.000 los soldados destinados de forma permanente ahí. Además, si se suman los empleados civiles estadounidenses, los trabajadores locales y los familiares, se llega a una cifra que oscila entre los 50.000 y 55.000 miembros de la comunidad estadounidense en torno a la base.
Punto estratégico
Pero Ramstein es mucho más que un aeropuerto militar. Es un centro logístico y operativo clave para el ejército estadounidense fuera de su territorio. Desde aquí se coordinan los movimientos de tropas, los transportes aéreos, las evacuaciones médicas, así como las tareas de mando y comunicación para las operaciones en Europa, África y Oriente Próximo. Ramstein es, además, sede de estructuras de mando esenciales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Europa y se considera indispensable para la capacidad de despliegue rápido de la OTAN, un factor estratégico que ha aumentado aún más su importancia desde la agresión de Rusia a Ucrania.
Todo esto ha llevado a que sea definida como “un portaviones inmóvil”, porque para Washington es una instalación fundamental para proyectar su poder en el resto del planeta.
Pero esta y otras bases no solo revisten gran importancia para Estados Unidos. Son también un importante motor económico para las regiones donde están ubicadas, por ejemplo, a través del empleo de alemanes o del consumo de los soldados estadounidenses. En el caso de Ramstein, por ejemplo, supondría un duro golpe en las finanzas de la zona. “El impacto económico de la presencia militar estadounidense se puede cuantificar en más de 2.000 millones de dólares [unos 1.706 millones de euros] por año fiscal”, afirmó esta semana Ralf Hechler, alcalde de Ramstein.
Con todas estas cifras no extraña que el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, declarara después de conocer la decisión de la Administración Trump de retirar miles de militares de suelo alemán: “La presencia de soldados estadounidenses en Europa, y especialmente en Alemania, redunda en nuestro interés y en el de Estados Unidos”.
Al lado de Ramstein, en la pequeña localidad de Landstuhl, se encuentra el mayor hospital militar estadounidense en el extranjero. Gracias a este, los soldados que resultan heridos en misiones en el extranjero no tienen que ser trasladados hasta Estados Unidos para recibir un tratamiento médico rápido y de calidad. Debido a que con el tiempo el centro de Landstuhl se ha quedado obsoleto, actualmente se está construyendo en la vecina localidad de Weilerbach, por un coste de unos 1.590 millones de dólares, una nueva clínica que también será la mayor de las Fuerzas Armadas estadounidenses fuera de su territorio.
Centros de operaciones
Asimismo, el mayor campo de maniobras de las tropas estadounidenses fuera de EE UU se encuentra cerca de Grafenwöhr, en Baviera. Y en Stuttgart se ubican los cuarteles generales del Mando Europeo (EUCOM) y del Mando Africano (Africom) de las Fuerzas Armadas.
Por su parte, la sede del ejército estadounidense en Europa se encuentra en Wiesbaden, en el Estado de Hesse; en la base aérea de Spangdahlem están estacionados aviones de combate F-16, mientras que en la aérea de Büchel (ambas en Renania-Palatinado) se encuentran algunas de las cerca de 100 armas nucleares estadounidenses que se calcula que hay en Europa.
En total, según cifras presentadas por el Pentágono en diciembre, a finales de 2025 se estimaban en unos 84.000 los efectivos en Europa. De estos, la gran mayoría, unos 68.000, están asignados de forma permanente a bases en diversos países, y de ellos, 36.400 a las de Alemania. Esta cifra varía con regularidad debido a las rotaciones y los ejercicios. Esto convierte a Alemania en la segunda mayor base militar estadounidense fuera de Estados Unidos, solo después de Japón. Tiene un gran valor estratégico para Washington, muy lejos de muchas regiones en conflicto del mundo como es el caso, ahora, de Irán.
El anuncio hecho ahora de reducir este contingente en 5.000 soldados no es visto como una medida que tenga un gran impacto en un primer momento. La pregunta, entre otras, será saber qué tropas concretas son las que se van a retirar. No obstante, no es la primera vez que Trump amenaza con reducir el número de soldados. Ya lo planteó en su primer mandato por considerar insuficiente el gasto en defensa de Alemania. Sin embargo, estos planes fueron frenados por su sucesor, el demócrata Joe Biden.
Los soldados estadounidenses están en Alemania desde el final de la II Guerra Mundial. Las bases para el estacionamiento de los soldados fueron, tras el fin de la guerra, inicialmente un derecho de ocupación como tuvieron el resto de países vencedores, Francia, Reino Unido y Rusia. Después se firmó en 1954 el Tratado de Estancia, que convirtió esas tropas de en fuerzas aliadas de defensa. En aquel entonces, el objetivo era poder defender a la joven República Federal de Alemania de las amenazas procedentes del Este. El tratado se confirmó con la reunificación alemana de 1990. A esto se suman los acuerdos del Estatuto de las Fuerzas de la OTAN.


























































