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Gabriel Attal, ex primer ministro de Francia: “El triunfo de Le Pen en 2027 no es inevitable”

El líder del partido centrista Renacimiento, heredero del macronismo, se postula como uno de los posibles candidatos de cara a las elecciones presidenciales del próximo año

El ex primer ministro de Francia, Gabriel Attal, el pasado día 24 en París.Michtof / Zuma Press / ContactoPhoto (Michtof / Zuma Press / ContactoPhoto)

Gabriel Attal (Clamart, 1989) tenía 34 años cuando, en enero de 2024, se convirtió en el primer ministro más joven de la V República francesa, el sistema político creado tras la II Guerra Mundial. Ha sido, también, el último jefe de Gobierno en una Francia relativamente estable, la de antes de la crisis desatada tras la decisión del presidente, Emmanuel Macron, de disolver la Asamblea y convocar elecciones legislativas anticipadas seis meses después del nombramiento de Attal.

Las urnas dejaron un Parlamento profundamente fragmentado, con un avance insólito de los polos: la extrema derecha de Marine Le Pen (Reagrupamiento Nacional, RN) y la ultraizquierda de Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa, LFI). Esa polarización se ha evidenciado en las elecciones municipales que se acaban de celebrar en el país, donde el “clima de violencia política, alimentado por ambos partidos, ha acabado por extenderse a una parte de la población francesa. Hay una histerización del debate público por culpa de los extremos”, denuncia Gabriel Attal en una entrevista realizada este jueves con un grupo de periodistas europeos en el marco de la Alianza LENA.

Posible candidato a las elecciones presidenciales de 2027, aunque aún no lo ha hecho oficial, el joven dirigente recibe a la prensa en la sede parisina del partido Renacimiento, la formación europeísta creada por Macron en 2017 (entonces se llamaba La República en marcha) y que ahora lidera Attal. Considerado un niño prodigio de la política francesa, tiene una precoz y amplia trayectoria: con 27 años era diputado y con 29, secretario de Estado. Fue portavoz del Gobierno durante el complicado periodo de la covid-19 y ha dirigido las carteras de Finanzas y de Educación, dos de las que más peso tienen dentro del Gobierno.

Attal reivindica “los buenos resultados” de su partido en las municipales, pues han ganado 200 alcaldías y dos grandes ciudades, Burdeos y Annecy, aunque admite el arraigo de los extremos: “Se alimentan el uno al otro: RN gana terreno con cada avance de LFI porque algunos franceses piensan que es el mejor antídoto, y LFI crece porque la progresión de RN le permite defender un discurso basado en el peligro fascista para ganar votos”, señala.

Aunque aún no ha oficializado su candidatura para 2027, siempre ha estado en las quinielas. Macron no se presentará. El partido de Le Pen lidera los sondeos, aunque Attal es uno de los políticos más populares. Cree que llegar a esa “segunda vuelta del horror” que enfrentaría a los extremos es evitable. “Esa segunda vuelta no es inevitable y tampoco lo es la victoria del partido de Le Pen. Sin embargo, por primera vez, el hecho de llegar a la segunda ronda electoral frente a ellos no garantizará una victoria de los candidatos moderados, como fue el caso en 2022. Hoy el desafío no es llegar, sino ganar. De ahí la importancia de tener un proyecto alternativo para los franceses”, señala.

Attal era uno de los hombres de confianza de Emmanuel Macron antes de que se distanciaran tras la decisión de disolver la Asamblea. Trata de reinventar el partido, asumiendo parte de la herencia, pero sin la etiqueta de ese “macronismo” en vías de desaparición. “No voy a tomar a los franceses por imbéciles, no voy a decir que no tengo nada que ver con Macron, he sido primer ministro y diputado de la mayoría presidencial. Asumo lo que se ha hecho, pero mi reto es demostrar que soy diferente al presidente. Decir esto no es una crítica. En el fondo, tenemos diferencias en cuestiones como la seguridad, la laicidad (…) En la práctica política y la práctica del poder, quiero demostrar que soy diferente. El poder tiene que repartirse mejor”.

Asume que hay una parte del electorado de centroizquierda que “se ha alejado”, sobre todo “por la forma en la que se ha ejercido el poder. En 2017 existía la idea de que todo el mundo podía participar en la transformación del país. Pero finalmente la práctica del poder ha sido bastante vertical”.

Attal apuesta por abrir un debate entre las fuerzas de centro-derecha de cara a 2027. Ya se ha postulado como candidato Édouard Philippe, también ex primer ministro y líder del partido centrista Horizontes. “Los centristas y progresistas debemos romper ese monopolio [de los extremos]. Hay que demostrar a la gente que no estamos aquí solo para oponernos, sino para proponer un proyecto que les ilusione”, señala Attal. El suyo, europeo, “algo cada vez más raro en la política francesa”, y reformista.

Mientras otros líderes políticos se volcaban en la campaña municipal, Attal se embarcaba en una gira internacional que le ha llevado a Ucrania, Grecia y también a España, donde se vio con el presidente español, Pedro Sánchez: “Europa está en el centro de mi proyecto político y mi combate es explicarles a los franceses que necesitamos a Europa y que no saldremos mejor adelante replegándonos. He querido reunirme con varios líderes europeos que estarán en funciones aún en 2027, para intercambiar opiniones sobre cuáles son las prioridades”.

“Respeto mucho a Pedro Sánchez. Su larga trayectoria en el cargo le ha dado una valiosa experiencia y para mí es interesante hablar con líderes europeos que han afrontado diversas crisis y conocen bien el equilibrio de poder dentro del Consejo Europeo. No estoy de acuerdo con todo lo que defiende Pedro Sánchez, sobre todo en las cuestiones internacionales, eso está claro. Sin embargo, compartimos las prioridades respecto a Europa. Hablamos mucho, en concreto, sobre la necesidad de encontrar formas para financiar grandes proyectos europeos, como los eurobonos, y sobre la defensa europea”, defiende.

Gabriel Attal ha escrito un libro que saldrá a la venta en abril en el que cuenta su experiencia en el poder y se acaba de publicar otro, una biografía no autorizada titulada El ángel exterminador, que habla de sus ambiciones presidenciales: “Nunca leo los libros que hablan sobre mí. Si me preguntan si tengo ambición digo: claro que sí, sin ambición no estaría donde estoy. Siempre he estado comprometido, desde muy joven, con Francia y por el bien común. Amo mi país y siempre antepondré el interés general a mis ambiciones personales”.

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