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Qué piensan los políticos chinos sobre el ataque a Irán: “Este no es el orden internacional con el que yo crecí”

La situación en Oriente Próximo preocupa a los diputados, según reconocen en los márgenes de la gran cita política anual del gigante asiático en Pekín

Los delegados abandonan el auditorio tras la ceremonia de apertura de la cuarta sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional de China en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, China, el 5 de marzo.ANDRES MARTINEZ CASARES (EFE)

China está aprovechando su gran cita política anual, las llamadas Dos Sesiones, que se celebran esta semana en Pekín, para proyectarse como un remanso de estabilidad en un mundo cada vez más convulso. Pero ni siquiera el guion milimétrico que suele regir este cónclave del legislativo chino ha logrado mantener al margen la última sacudida geopolítica. La escalada de violencia en Oriente Próximo se ha convertido también en un tema de conversación en los pasillos del Gran Salón del Pueblo, el mastodóntico edificio aledaño a la plaza de Tiananmén reservado para los eventos más solemnes. El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán es un problema que “preocupa” a todos y que están ”siguiendo de cerca”, asevera este jueves Yang Debin, diputado por Hong Kong de la Asamblea Nacional Popular, el legislativo chino.

“Creo que China debería proseguir por su propio camino y mantener su propio crecimiento. Será una forma de contribuir de manera indirecta a la estabilidad global”, responde Yang, antes de dirigirse hacia el gran auditorio en el que está a punto de comenzar la sesión plenaria de este órgano con escaso poder fiscalizador y bajo el control absoluto del Partido Comunista chino.

“Estoy muy pendiente de la evolución del conflicto”, confiesa Xie Rupeng, representante de Cantón. “Aunque de momento no se perciben señales claras de disrupción, la situación podría generar efectos negativos en nuestra cadena de suministros, en las exportaciones y en otros ámbitos”.

Una vez al año, como si se produjera un eclipse, la rígida política del gigante asiático se da un respiro, y permite a la prensa codearse libremente con los diputados de la Asamblea Nacional Popular y con los miembros de la Conferencia Consultiva, un multitudinario y colorido órgano asesor.

Es un instante fugaz: dura lo que los delegados y asesores tardan en cruzar el espacioso y marmóreo hall de entrada del Gran Salón del Pueblo, de camino a sus asientos para asistir a la inauguración, o de regreso a los autobuses aparcados en Tiananmén, una vez concluida la sesión. El ir y venir ofrece una oportunidad única para preguntar sin filtros, a bocajarro, por los incendios globales. Y, en esta ocasión, para tomar la temperatura al estado de ánimo sobre la deriva bélica en Oriente Próximo y sus consecuencias para China.

“Nadie está contento con lo que está pasando”, afirmaba en la víspera He Junyao, uno de los más de 2.000 miembros de la Conferencia Consultiva, cuyas reuniones anuales comenzaron este miércoles. Este abogado y senador de Hong Kong cree que la situación internacional se ha vuelto “peligrosa”, “como patinar sobre el hielo fino en primavera”, y podría suponer un obstáculo para el viaje de Donald Trump a China, previsto para finales de marzo, aunque las autoridades de Pekín no han confirmado la fecha. Contesta en inglés: “Si yo fuera el presidente de Estados Unidos, reconsideraría posponer la visita en lugar de apresurarme a realizarla”.

El enfado por la operación militar y la propagación de los enfrentamientos por todo Oriente Próximo es palpable en el ambiente. “¿Un ataque a un país soberano y asesinar a sus líderes? No creo que eso sea legal”, responde el también hongkonés Wei Binjiang, parte del órgano asesor y experto en tecnología. Sobre el estado actual del agujereado mapa geopolítico, añade: “Este no es el orden mundial con el que yo crecí”.

Considera que esta nueva guerra, en efecto, va a afectar a su país, “y a todo el mundo”, y opina igualmente que la situación complica el esperado encuentro entre el presidente chino, Xi Jinping, y el magnate republicano: “No creo que sea el momento adecuado para que Trump visite China”.

Aun así, ve con buenos ojos las conversaciones que esperan mantener el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, la próxima semana en París, para una nueva ronda de negociaciones comerciales y arancelarias, esa otra guerra de Trump. “Las dos mayores economías del planeta no pueden dejar de comunicarse”.

Otros son más optimistas sobre el futuro de las relaciones entre Pekín y Washington: “Se han logrado avances muy positivos con las últimas negociaciones”, valora Feng Yidong, miembro de la Comisión de Economía del órgano asesor del Gobierno, procedente de Shandong. “Somos un socio importante. Ninguno puede prescindir del otro”, insiste. “Cooperar beneficia a ambas partes y enfrentarse nos perjudica; los estadounidenses también lo reconocen”, manifiesta.

Decenas de reporteros se mueven de un lado a otro en busca de declaraciones entre centenares de líderes regionales, altos funcionarios, empresarios, monjes tibetanos con túnicas y otros coloridos representantes de diversas etnias, venidos de todos los rincones del país. Los hongkoneses, acostumbrados a un entorno periodístico algo más laxo que el de la China continental, aunque en fase menguante, son de los más locuaces.

La mayoría de diputados y asesores huye a la carrera nada más adivinar las intenciones. “Lo siento, no puedo hablar”, se excusan hasta cuatro militares, un grupo en el ojo del huracán debido a la acumulación de purgas entre los altos mandos justificadas por Pekín como parte de una prolongada lucha “anticorrupción”.

Cada vez que un representante político acepta hablar, es engullido por una nube de cámaras, móviles y micrófonos. Los interrogados peroran sobre todo tipo de políticas locales y nacionales; hablan de producción agraria o de los últimos avances en la inteligencia artificial china.

“El asunto más importante que se ha tratado hoy es el desarrollo doméstico y la colaboración abierta con el extranjero”, declara Chen Wei, delegada del Parlamento por Chongqing. La economía es el tema que más mencionan. Y se alinean, por regla general, con las palabras de la cúpula del poder: “Mi opinión es la de [ministro de Exteriores] Wang Yi. Nuestra postura queda muy clara en los discursos y comunicados oficiales”, expresa Chen Xu, presidente de la Asociación China de Diplomacia Pública. “Debemos observar [la situación internacional] y hacer nuestras propias valoraciones para adoptar decisiones acertadas”, expone Ruan Hongxian, miembro de la Conferencia Consultiva. “China siempre se mantiene del lado de la paz”, concluye Yao Jianping, diputada por Suzhou y reconocida artista de bordado tradicional de su región.

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