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Muere Jesse Jackson, veterano activista de los derechos civiles en Estados Unidos

“Su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones”, dice la familia del que fuera colaborador de Martin Luther King y en dos ocasiones candidato a la presidencia en los ochenta por el Partido Demócrata

El activista Jesse Jackson, junto a un grupo de huelguistas, en una imagen distribuida en 1997.AP

Jesse Jackson, activista de los derechos civiles estadounidense y dos veces candidato demócrata a las presidenciales, ha fallecido este martes a la edad de 84 años, según informa NBC y recoge la agencia Reuters. Jackson fue un elocuente ministro bautista criado en Carolina del Sur, uno de los estados por entonces donde imperaba la segregación racial. Se convirtió en un estrecho colaborador de Martin Luther King, asesinado en abril de 1968. “Nuestro padre fue un líder servidor, no solo para nuestra familia, sino también para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados en todo el mundo”, ha manifestado la familia del reverendo en un comunicado.

Jackson, que padecía párkinson desde 2017, fue ingresado en un hospital en noviembre tras más de una década con una parálisis que le afectaba la capacidad de caminar y tragar. El legendario activista participó en la legendaria marcha de Selma por los derechos de la población negra, se enfrentó a la ira de los segregacionistas y acompañó a Luther King en sus últimos momentos. En una entrevista concedida a EL PAÍS en 2018, en el 50 aniversario de la muerte de King en el Motel Lorraine de Memphis, Jackson dijo: “Nuestra gran arma es el voto. Esa fue la lección que nos enseñó Martin Luther King”.

“Lo compartimos con el mundo y, a cambio, el mundo se convirtió en parte de nuestra gran familia”, continúa la nota difundida por la familia. “Su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones, y les pedimos que honren su memoria continuando la lucha por los valores que él guio”.

Jackson, con su gran dominio de los medios, abogó por los derechos de los afroamericanos y otras comunidades marginadas desde el turbulento movimiento por los derechos civiles de la década de 1960, encabezado por su mentor King, un ministro bautista y destacado activista social. Superó una oleada de controversias, pero se mantuvo como la figura más destacada de los derechos civiles en Estados Unidos durante décadas.

Se postuló para la nominación presidencial demócrata en 1984 y 1988, atrayendo a votantes afroamericanos y a muchos liberales blancos en campañas inesperadamente fuertes, pero no llegó a convertirse en el primer candidato afroamericano a la Casa Blanca por un partido importante. Finalmente, nunca ocupó un cargo electivo.

En 1984, obtuvo 3,3 millones de votos en las contiendas de nominación demócrata, aproximadamente el 18% de los emitidos, y quedó tercero, detrás del eventual candidato Walter Mondale y Gary Hart, en la contienda por enfrentarse al republicano Ronald Reagan. En 1988, Jackson era un candidato más refinado y convencional, quedando en un cercano segundo lugar en la contienda demócrata para enfrentarse al republicano George H. W. Bush. Compitió contra el demócrata Michael Dukakis, al ganar 11 primarias y caucus estatales, incluyendo varios en el sur, y acumular 6,8 millones de votos en las contiendas de nominación, o el 29%.

El reverendo fundó los grupos de derechos civiles Operation PUSH, con sede en Chicago, y la Coalición Nacional Arcoíris, y fue enviado especial del presidente demócrata Bill Clinton a África en la década de 1990. Jackson también fue fundamental para lograr la liberación de varios estadounidenses y otras personas detenidas en el extranjero, en lugares como Siria, Cuba, Irak y Serbia.

Tras décadas de lucha contra el racismo, Jackson siempre expresó que la discriminación persistía en Estados Unidos. “Hemos sido lentos en reconocer que somos un país de posgenocidio, posesclavitud y poslinchamiento. Los sureños creían que éramos solo un país y una religión de blancos. La otra visión era más global. Y los negros estaban en medio de esa lucha, como lo seguimos estando hoy”, dijo a EL PAÍS durante otra entrevista en junio de 2018.

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