Retrato de Ju-ae, la hija adolescente que Kim Jong-un ha elegido como futura líder de Corea del Norte, según Seúl
Presentada en 2022 en una imagen junto a un misil con capacidad nuclear, la menor, de aspecto moderno y elegante, a la que se refiere la prensa oficialista como “guía”, ha pasado de la invisibilidad a la presencia habitual con su padre
Kim Ju-ae, la hija adolescente de Kim Jong-un, ha pasado en apenas tres años de la invisibilidad absoluta a convertirse en una presencia cada vez más habitual junto al líder supremo de Corea del Norte. Es el único miembro que de momento se conoce de la cuarta generación de la dinastía que desde 1948 gobierna con puño de hierro el país más hermético del mundo. Pyongyang reveló su existencia en 2022, pero no ha confirmado ni su nombre ni su edad. No existe una biografía pública, ni datos verificables sobre su vida. Lo poco que se sabe de ella proviene de imágenes cuidadosamente seleccionadas por el régimen norcoreano y de las interpretaciones que estas han suscitado fuera de sus fronteras. Su creciente protagonismo en celebraciones clave ha hecho que se convierta en la figura que más intriga despierta dentro del engranaje de poder norcoreano.
El jueves, el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur (NIS, por sus siglas en inglés) comunicó a un grupo de legisladores surcoreanos que ha encontrado indicios que apuntan a que la menor está cerca de ser designada futura líder norcoreana. Desde enero de 2024, el NIS mantenía que Ju-ae era “la sucesora más probable”, y que se encontraba “en formación” para un eventual relevo. La nueva evaluación, sin embargo, señala que el proceso podría haber entrado en una fase mucho más concreta del nombramiento, ya que, según el NIS, existen evidencias que podrían interpretarse como que Ju-ae ha expresado su opinión sobre determinadas políticas del Estado y que, en la práctica, se la está tratando como la número dos del régimen.
Las sucesiones en Corea del Norte, similares a las de una monarquía hereditaria, son sin embargo una cuestión extremadamente opaca. La primera vez que los medios estatales publicaron una foto del actual líder, Kim Jong-un, y de sus hermanos Kim Yo-jong y Kim Jong-chul, fue en 2009. Entonces veinteañeros, ninguno de los tres fue nombrado de forma expresa.
La irrupción pública de Ju-ae se produjo en el escenario más cargado de simbolismo para Pyongyang: una prueba de un misil balístico intercontinental, en noviembre de 2022. La imagen de una niña acompañando a Kim a la inspección de lo que más tarde se confirmó que era el proyectil más potente del arsenal norcoreano en ese momento, el Hwasong-17, introdujo un elemento hasta entonces ausente en la narrativa oficial: la confirmación de que el mandatario norcoreano tenía descendencia.
El reputado académico surcoreano Sung-Yoon Lee dedica a Ju-ae varios pasajes de su libro La hermanísima, centrado en la figura de Kim Jo-yong, la siniestra hermana de Kim Jong-un, a quien considera la mujer con más poder de Corea del Norte. Escrito en 2024 y recién traducido al español, Lee recuerda aquella primera aparición de Ju-ae, cuando tenía aproximadamente diez años, “en un evento tan familiar como el lanzamiento de un poderoso misil balístico intercontinental capaz de alcanzar cualquier punto del territorio continental de Estados Unidos”.
En las fotos, la niña mostraba un notable parecido con su madre, Ri Sol-ju, y también con su padre. A los ocho días, Corea del Norte publicó más imágenes, en las que se la apreciaba vestida y maquillada al estilo de su madre, durante la prueba de lo que los medios llamaron “el arma estratégica más poderosa del mundo”.
Esa presentación pública, escribe el académico, llevó a algunos observadores a predecir que ya había sido elegida como sucesora. Lee no lo tiene tan claro: “Es posible que Kim llevara a su hija al espectáculo solo para regodearse con los líderes elegidos democráticamente en Washington y Seúl, sujetos a límites de mandato. Ella simboliza que su poder, a diferencia del de ellos, es vitalicio y, a su debido tiempo, pasará a uno de sus hijos”.
La imagen fue diseñada, añade, para asociar de inmediato la continuidad del linaje con la disuasión nuclear. “Kim debió de pensar que la yuxtaposición de un potente misil capaz de alcanzar Estados Unidos con ojivas nucleares y una sana relación padre-hija podría sembrar en el subconsciente de sus adversarios una resignada aceptación de sus armas nucleares”.
No obstante, Lee cree que, aunque Kim haya decidido que su hija es su sucesora más adecuada, pasará tiempo antes de que ella crezca. Al menos hasta 2030, la hermanísima Yo-jong será “la única heredera al trono” o quizá la regente, hasta que sus sobrinos tomen el poder.
La información sobre Ju-ae es, como todo lo que sucede con Corea del Norte, escasísima. Fue Dennis Rodman, la antigua estrella de baloncesto estadounidense, quien reveló en 2013 que Kim tenía una hija llamada Ju-ae y que este le había permitido sostenerla en sus brazos durante una visita al país. Pero ni siquiera está claro que este sea su nombre.
Los medios estatales comenzaron a describirla en 2022 como la “hija más querida” o “preciosa” del líder, pero nunca han revelado su identidad. Según evaluaciones de Seúl (no confirmadas), Ju-ae es la mediana de tres hermanos, que rondarían los 16, 13 y 9 años. En 2023, la prensa oficialista dio un paso más al referirse a ella con el término hyangdo, que puede traducirse como “guía” o “líder que orienta”, una denominación históricamente reservada para figuras con autoridad ideológica o política dentro del sistema.
Hyunseung Lee, un exmiembro del Partido de los Trabajadores norcoreano y de la élite, afirma que su nombre de pila real podría ser “Ju-un”, una combinación del segundo carácter de los nombres propios de cada uno de sus padres (Ri Sol-ju y Kim Jong-un), y que “Ju-ae” podría tratarse simplemente de un apodo cariñoso.
La mayoría de las primeras apariciones de Ju-ae estuvieron ligadas a eventos de defensa y desarrollo armamentístico, ejes centrales de la legitimidad del régimen. En 2023 asistió al desfile por el 75º aniversario de la fundación del Ejército Popular de Corea (el ejército norcoreano), uno de los principales escaparates castrenses del calendario político, y al lanzamiento del Hwasong-18, el primer misil balístico intercontinental de combustible sólido del país, que Pyongyang presentó como un salto cualitativo en su capacidad estratégica. También se la ha visto durante las presentaciones de nuevos sistemas de armas y en visitas a instalaciones vinculadas al sector militar, lo que ha consolidado su asociación simbólica con la seguridad nacional.
Con el paso del tiempo, su exposición se ha ampliado a otros ámbitos. En 2025, se la mostró en actos relacionados con proyectos económicos (como la inauguración de varios complejos turísticos), e incluso formó parte de la delegación que acompañó a Kim a Pekín durante su visita oficial al gigante asiático.
Aquel viaje añadió una dimensión de política exterior a su proyección pública y fue interpretado como un mensaje que trascendía las fronteras norcoreanas: cuando Kim Jong-il visitó la capital china en 2010, lo hizo junto a su hijo Kim Jong-un, quien sería promovido públicamente dentro del Partido y el ejército pocos meses después. En 2011, terminaría asumiendo el poder tras la muerte repentina de su padre. Kim Jong-il tardó años en perfilar quién sería su heredero y durante mucho tiempo se consideró que sería su primogénito, Kim Jong-nam, caído en desgracia a comienzos de la década de los 2000.
Ramón Pacheco-Pardo, catedrático de Relaciones Internacionales en el King’s College de Londres especializado en Corea, opina que Kim Jong-un busca repetir el modelo sucesorio de su abuelo, Kim Il-sung, fundador de Corea del Norte y del “linaje del Monte Paektu”, como se autodenominan sus descendientes directos. En 1974, cuando su hijo Kim Jong-il tenía poco más de 30 años, fue designado internamente como probable heredero. En 1980, fue declarado formalmente sucesor durante el Sexto Congreso del Partido. Para entonces, había acumulado enormes cuotas de poder. Los medios no recogieron un discurso suyo hasta 1992: “¡Gloria a los heroicos soldados del Ejército Popular de Corea!”, exhortó a las tropas en un desfile, ya como comandante supremo de las fuerzas armadas.
Su coronación final como líder supremo no llegaría hasta 1994, tras la muerte de su padre. Sung-Yoon Lee resume bien el esquema de sus años a la espera del trono: “Tras el final de la guerra en 1953, Kim Jong-il vivió la vida mimada de un príncipe y, posteriormente, a partir de los treinta y pocos años, la vida autoritaria y sin rivales de un heredero designado”.
No todos los observadores creen que la hija vaya a ser la sucesora. “Aunque Ju-ae es honrada y respetada en todos los sentidos, mi opinión personal es que se trata de una distracción o un señuelo”, valora Chun In-bum, un exgeneral surcoreano de tres estrellas retirado y reconvertido en analista. Cree que es así, entre otras cosas, por la “limitada” condición social de las mujeres en la sociedad norcoreana, y por el hecho de que Kim Jong-un tiene capacidad de tener un “harén” de mujeres, y, por tanto, numerosos hijos: él mismo es fruto de una de las múltiples parejas de su padre. Tampoco considera que sea un país abierto a variaciones: “Corea del Norte no puede cambiar porque significaría el fin de la familia Kim”, responde a EL PAÍS mediante mensajes.
Pacheco-Pardo añade, en cualquier caso, que la estética de Ju-ae, difundida mediante un sistema de propaganda que cuida cada elemento, “refleja una cierta elegancia y modernidad dentro de los parámetros norcoreanos”. Sus vestidos y su peinado, diferentes a los de la mayoría de adolescentes de su edad, muestran “que es parte de la clase más pudiente del país”.
El Noveno Congreso del Partido está previsto para finales de mes, y los servicios de inteligencia surcoreanos han adelantado que seguirán de cerca si Ju-ae asiste y, sobre todo, si recibe un título oficial o un tratamiento protocolario específico que revele su designación como sucesora. Cada detalle puede estar cargado de simbolismo. Aunque, como suele pasar con la hermética nación atómica, lo más probable es que todo siga envuelto en un manto de misterio.
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