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Irán detiene al coguionista de una película nominada a los Oscar por criticar al líder supremo

Mehdi Mahmoudian, que escribió el filme ‘Un simple accidente’, atribuyó a Ali Jameneí la responsabilidad por los miles de muertos en la represión de las protestas contra el régimen

Mehdi Mahmoudian

Irán detuvo el pasado sábado en Teherán al conocido activista Mehdi Mahmoudian, coautor del guion de la película Un simple accidente. Fue arrestado después de firmar una declaración que atribuía al líder supremo de Irán, Ali Jameneí, la responsabilidad de la brutal represión de las últimas protestas contra la República Islámica, según señala la revista cinematográfica Hollywood Reporter, que cita a fuentes de la distribuidora de la película en Estados Unidos. Mahmoudian escribió el guion de Un simple accidente, candidata al Oscar y ganadora de la Palma de Oro en Cannes, junto al también director del filme, el célebre Jafar Panahi.

La declaración, firmada por 17 personalidades de la sociedad civil iraní, afirmaba que “la responsabilidad principal de esas atrocidades recae en Ali Jameneí, el líder de la República Islámica, y en la estructura represiva del régimen”.

“Este aparato autoritario ha recurrido a asesinatos en masa para garantizar su supervivencia, ignorando al mismo tiempo los derechos básicos e inalienables de los ciudadanos, incluido el derecho fundamental a buscar cambios en el sistema político”, afirma la declaración, que pide que los responsables de la represión respondan ante la justicia por ello.

Las autoridades iraníes reconocen 3.117 muertos -que describen en su mayoría como “transeúntes” y miembros de las fuerzas de seguridad asesinados en las protestas por “terroristas”. Las ONG iraníes de derechos humanos en el exilio consideran, sin embargo, que la inmensa mayoría de esas víctimas eran manifestantes y elevan la cifra de fallecidos a más del doble. Tanto esas organizaciones como Naciones Unidas creen que el número real de muertos podría ascender incluso a decenas de miles.

Entre los firmantes de la declaración que acusa a Jameneí también figuran el propio director de la película nominada, que se encuentra en Estados Unidos de promoción; el cineasta Mohammad Rasoulof, exiliado en Alemania, la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, encarcelada en Irán, y la abogada Nasrin Sotoudeh, ganadora del Premio Sájarov. Otros dos signatarios de la carta, la periodista y activista Vida Rabbani y el líder estudiantil Abdullah Momeni, también han sido arrestados.

Mahmoudian ha sido encarcelado en sucesivas ocasiones en los últimos años por las autoridades iraníes por sus críticas al régimen. A Panahi, el coautor del guion y director de la película, lo conoció precisamente en la cárcel. Un simple accidente narra la historia de un expreso político que se plantea vengarse violentamente de su torturador en prisión. El largometraje, que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes en 2025, es candidata a mejor película internacional y mejor guion en los Oscar el 15 de marzo.

El activista no es un cineasta profesional. Su trayectoria ha sido más bien como periodista y defensor de derechos humanos. Según ha narrado Panahi en un comunicado, meses después de la liberación de Mahmoudian de la cárcel, le pidió que le “ayudara a pulir los diálogos” de la película.

“Sus nueve años de prisión le habían proporcionado un conocimiento directo del sistema judicial y la vida en prisión", explicaba el cineasta. Panahi citó también su “extenso trabajo de campo en derechos humanos”, que lo habían convertido “en una fuente de consulta fiable y autorizada”.

El propio Panahi ha sido condenado también en sucesivas ocasiones a penas de prisión en su país. La última vez a un año de cárcel el pasado diciembre por razones similares a las que ahora han precipitado la detención del coguionista de su película. El director ha asegurado que volverá a su país, una vez acabe la promoción del filme.

El coautor del guion de Un simple accidente ha pasado también los últimos años entrando y saliendo de la cárcel, por acusaciones como “difundir propaganda” y “falsas informaciones” contra las autoridades.

“Mehdi Mahmoudian no es solo un activista de derechos humanos y un preso de conciencia”, afirma Panahi en su comunicado. “Es un testigo, un oyente y una presencia moral excepcional, cuya ausencia se siente de inmediato, tanto dentro como fuera de la prisión”.

El director iraní describe en su texto cómo “cada vez que llegaba un nuevo preso, Mehdi intentaba proporcionarle lo básico y, sobre todo, brindarle tranquilidad. Se convirtió en un pilar de la prisión, alguien en quien los reclusos de todas las creencias y orígenes confiaban”.

Las autoridades iraníes suelen detener a intelectuales, activistas y deportistas con proyección pública si critican al régimen, especialmente cuando estallan unas protestas que en los últimos años han sido periódicas. Así sucedió en las anteriores manifestaciones, las desencadenadas por la muerte de Yina Mahsa Amini en una comisaría de Teherán, después de que la joven fuera detenida bajo la acusación de llevar el velo obligatorio de forma “inapropiada”.

La última oleada de protestas, que estallaron el 28 de diciembre entre los comerciantes del Gran Bazar de Teherán, fueron aplastadas con una represión que las ONG consideran inédita en Irán. Además de los cerca de 6.500 muertos que contabiliza la ONG iraní basada en Estados Unidos HRANA, esa organización denuncia que más de 42.000 personas han sido detenidas en Irán.

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