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La muerte de un hijo de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie desnuda las carencias de la sanidad de Nigeria

La autora ha denunciado a un hospital por negligencia después de que su bebé, de 21 meses, falleciera supuestamente por una dosis excesiva de anestesia

Chimamanda Adichie

La muerte de uno de los tres hijos de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie mientras recibía atención médica en un hospital ha vuelto a dejar al descubierto las fallas del sistema de salud de Nigeria y ha generado una ola de reclamaciones para su reforma urgente. El pequeño Nkanu Nnamdi, de 21 meses, falleció el pasado 7 de enero en el hospital privado Euracare de Lagos tras ingresar por una infección y recibir, presuntamente, una dosis excesiva de anestesia. La popular escritora, una de las grandes referencias de las letras africanas y galardonada con varios premios internacionales, ha iniciado acciones legales contra este centro, al que acusa de negligencia, mientras el Gobierno del Estado ha puesto en marcha una investigación.

El niño fue ingresado primero en el hospital Atlantis por lo que parecía ser un fuerte resfriado y luego se confirmó como una infección, pero el 6 de enero fue conducido al hospital Euracare, desde donde estaba previsto su traslado al día siguiente al hospital John Hopkins, en Estados Unidos. Sin embargo, un equipo de este último centro médico solicitó a sus colegas de Lagos la realización de dos pruebas diagnósticas, en concreto una punción lumbar y una resonancia magnética. Para ello se procedió a sedar al menor, quien poco después tuvo que ser intubado y trasladado a la UCI. Allí empezó a sufrir convulsiones y falleció unas horas después.

Uno de los médicos contó a la propia Adichie que “el anestesiólogo le había administrado demasiado propofol a Nkanu, que había dejado de responder y que lo habían reanimado rápidamente”, según unos mensajes de Whatsapp de la escritora que se han filtrado a los medios. Omawumi Ogbe, portavoz de Adichie, confirmó a la BBC la veracidad de dichos mensajes, que habían sido compartidos dentro de “un círculo cercano de familiares y amigos” y “no para el consumo público”. Y añadió que muestran “los devastadores fracasos clínicos que la familia se ve ahora obligada a enfrentar”.

La escritora, que vive a caballo entre Nigeria y Estados Unidos, denunció también que el niño “no fue monitorizado en ningún momento” después de que se le administrara una dosis excesiva de anestésico. Según su relato, el anestesista lo desconectó del oxígeno y lo llevó en brazos a la UCI. “El anestesiólogo fue criminalmente negligente. Fue mortalmente despreocupado con la preciosa vida de un niño. No se siguió el protocolo adecuado”, insistió Adichie, quien además aseguró que había recibido información de que el mismo anestesista era responsable de la muerte de otros dos menores en el pasado.

Ante la denuncia presentada por Adichie y su marido, el hospital Euracare ha negado cualquier negligencia y, tras lamentar en un comunicado “la pérdida profunda e inimaginable” sufrida por la familia, ha asegurado que se estaban revelando datos inexactos y que ha puesto en marcha “una investigación detallada”. El centro médico afirma que la atención prestada al niño fue “de acuerdo con los protocolos clínicos establecidos y los estándares médicos internacionalmente aceptados, incluida la administración de sedación”. Pese a “los esfuerzos concertados” con equipos médicos externos a sugerencia de la familia, añadió Euracare, el menor falleció 24 horas más tarde.

La muerte del hijo de Chimamanda Adichie, una autora muy querida y respetada en su país, ha generado una enorme indignación y una ola de denuncias públicas sobre la sanidad nigeriana. Entre los aspectos más criticados por los ciudadanos, que se expresan a través de las redes sociales y en los medios de comunicación nigerianos, están la falta de recursos, la financiación insuficiente, los bajos sueldos y la sobrecarga de trabajo —que provocan que el personal sanitario emigre masivamente a países del norte—, las cirugías a la luz de las velas por falta de suministro eléctrico o las instalaciones deterioradas.

Adichie, de 48 años y autora de novelas como Medio sol amarillo (2006) y Americanah (2013) o el ensayo Todos deberíamos ser feministas (2014), se casó en 2009 con el médico nigeriano Ivara Esege. Su primera hija nació en 2016, y en 2024 tuvieron a una pareja de gemelos por vientre de alquiler. Uno de esos niños era el pequeño Nkanu Nnamdi.

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Sobre la firma

José Naranjo
Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).
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