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El Gobierno de Starmer se enfrenta a la policía por el veto a los aficionados del Maccabi Tel Aviv

Un informe interno acusa a las fuerzas de seguridad de haber exagerado las amenazas y haber mentido en sus conclusiones

Shabana Mahmood

Keir Starmer barrió cualquier rasgo de antisemitismo, real o exagerado, en el Partido Laborista poco después de hacerse con las riendas de la formación, hace ya más de cinco años. Su empeño en combatir esa forma de odio le ha llevado a cosechar las críticas de muchos afiliados y simpatizantes, que ven al primer ministro demasiado cercano al Gobierno de Israel y poco sensible ante la tragedia de Gaza, y a enfrentarse incluso con la policía británica. Su ministra del Interior, Shabana Mahmood, ha desplegado este miércoles en la Cámara de los Comunes un ataque demoledor contra el comisario jefe de la policía de las West Midlands, Craig Guildford, que el pasado octubre logró con éxito que se impidiera el viaje al Reino Unido de los aficionados del Maccabi Tel Aviv, que tenía planeado jugar un partido de fútbol de la Europa League contra el Aston Villa el 6 de noviembre en Birmingham.

“Debo declarar hoy que el comisario jefe de la policía de las West Midlands ya no goza de mi confianza”, ha sentenciado Mahmood. Aunque una afirmación así reviste de una gravedad insólita, la paradoja de la situación está en que la ministra no tiene autoridad ni competencia para forzar el cese de Guildford.

En su comparecencia ante el Parlamento, la responsable de Interior ha detallado el informe interno de la policía, encargado por el propio Gobierno, después de que Starmer expresara su desacuerdo con el veto a la afición israelí.

La decisión del Grupo de Asesoría en Seguridad (un ente local que evalúa los riesgos de posibles eventos) de recomendar que se impidiera a los aficionados israelíes del Maccabi Tel Aviv viajar a Birmingham provocó ya entonces un agrio debate político, porque se dio a conocer días después del trágico atentado de la sinagoga de Mánchester, que acabó con dos muertos y cuatro heridos y conmocionó al país.

La policía de West Midlands respaldó de modo firme esa recomendación, al manejar información confidencial que sugería una posible repetición en la ciudad de los disturbios y enfrentamientos que se produjeron hace más de un año en Ámsterdam, durante el encuentro entre el Maccabi Tel Aviv y el Ajax. Más de 60 personas acabaron arrestadas entonces, cuando grupos propalestinos se enfrentaron a los aficionados israelíes, en una “combinación tóxica de antisemitismo, hooliganismo y rabia”, según describieron entonces las autoridades locales holandesas.

Una investigación sesgada

El informe preliminar sobre la actuación policial, liderado por Andy Cooke, el jefe del Inspectorado de Policía de Su Majestad, un cuerpo independiente que supervisa la tarea las fuerzas de seguridad, ha señalado un sesgo político y una dejadez de funciones por parte de los responsables de investigar el grado de amenaza real que suponía la visita de los aficionados del Maccabi Tel Aviv al Reino Unido.

Entre las conclusiones previas del informe, expuestas por la ministra, destaca que “el cuerpo no se centró en buscar las evidencias necesarias [para realizar una investigación completa], sino que se limitaron a recabar aquellas que reforzaban la posición que querían adoptar: la prohibición de viaje a los aficionados”.

Dice el informe que la información obtenida de la policía holandesa se planteó después de un modo “exagerado” o “poco exacto”, o simplemente “se mintió al respecto”. De hecho, fuentes holandesas consultadas por diarios como The Times en los días posteriores a la polémica decisión no admitieron muchos de los hechos que, según sus colegas de la policía de West Midlands habían supuestamente contado.

Ni los aficionados del Maccabi Tel Aviv se centraron en atacar comunidades musulmanas (aunque sí a individuos aislados); ni arrojaron al canal a peatones inocentes (de hecho, fue solo un aficionado israelí el que fue lanzado al agua); ni las supuestas banderas palestinas atacadas fueron tantas (a lo sumo tres) ni hubo “varios” oficiales de policía heridos por enfrentamientos continuados con los seguidores del equipo israelí (solo hubo uno, que sufrió pérdida auditiva). El informe presenta una tarea de investigación plagada de exageraciones, y denuncia además el escaso esfuerzo de la policía de las West Midlands por recabar información o coordinar su decisión preventiva con la comunidad judía de Birimingham.

Datos falsos de la IA

Lo más bochornoso del informe, sin duda, es la revelación de que la policía usó, como argumento para reforzar su propuesta de veto a los aficionados israelíes, un partido que nunca existió, y que la Inteligencia Artificial logró colar en el informe. El Maccabi Tel Aviv nunca jugó contra el West Ham United el 9 de noviembre de 2023 un partido de la Liga Conferencia de Europa. Y, sin embargo, Guildford negó ante la comisión parlamentaria que reclamó su comparecencia que hubiera usado alguna herramienta de IA para reforzar sus argumentos.

Días después, admitía el error, reconocía el engaño, pedía disculpas a los diputados y culpaba del dato del falso partido a la herramienta Microsof Copilot.

El informe no va tan lejos como para acusar de antisemitismo a la policía, pero señala, como ha recalcado después la ministra del Interior, que en su afán por evitar conflictos con otras comunidades étnicas (es decir, con la comunidad musulmana) los responsables adoptaron un planteamiento completamente erróneo.

El futuro de Guildford, cuya dimisión ha sido reclamada ya por la comunidad judía de Birmingham y el Ayuntamiento de la ciudad, está en manos de Simon Foster, el comisionado para la policía de West Midlands, que durante todo este tiempo ha respaldado a su subordinado. De momento, ha optado por resistir la presión de la ministra Mahmood, del Gobierno en pleno y de gran parte de la oposición, que reclaman la cabeza de Guildford. Se ha dado un tiempo para leer el informe provisional, esperar al definitivo y volver a tener una conversación con Guildford antes de tomar decisión alguna.

Y el propio Guildford, según fuentes de su entorno, ha buscado ya asesoramiento legal y se muestra dispuesto a hacer frente a la embestida de Downing Street.

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Sobre la firma

Rafa de Miguel
Es el corresponsal de EL PAÍS para el Reino Unido e Irlanda. Fue el primer corresponsal de CNN+ en EE UU, donde cubrió el 11-S. Ha dirigido los Servicios Informativos de la SER, fue redactor Jefe de España y Director Adjunto de EL PAÍS. Licenciado en Derecho y Máster en Periodismo por la Escuela de EL PAÍS/UNAM.
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