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El expríncipe Andrés de Inglaterra vendió su mansión a un oligarca que usó fondos procedentes de la corrupción

El empresario kazajo Timur Kulibayev, yerno del expresidente Nazarbayev, utilizó el préstamo de una firma investigada, según la BBC

Andrés Mountbatten Windsor licencia armas

El ciudadano Andrés Mountbatten-Windsor vive bajo la sombra permanente de las presuntas fechorías cometidas por el príncipe Andrés de Inglaterra. Una investigación de la BBC ha revelado que el hijo de la difunta Isabel II y hermano del rey Carlos III vendió una de sus mansiones a un oligarca kazajo. El dinero de la transacción procedía, según todos los indicios, de una empresa implicada en un complicado caso de corrupción.

“A caballo regalado no le suelo mirar el diente”, dijo Andrés al diario The Daily Telegraph en 2009, cuando la venta del inmueble desató críticas. No se sabía entonces que la procedencia del dinero era todavía más turbia de lo que aparentaba.

El multimillonario kazajo Timur Kulibayev, conocido como el “príncipe del petróleo” y yerno del expresidente de esa república de Asia Central, Nursultan Nazarbayev, pagó a Andrés millones de libras por la mansión de Sunninghill Park, en el condado de Berkshire, que la reina concedió a su hijo como regalo de bodas en 1986. Se trataba de una casa de dos plantas, de ladrillo cara vista y arquitectura moderna, con 12 habitaciones con sus correspondientes cuartos de baño.

El entonces duque de York la puso a la venta, sin éxito, en 2001. Los tabloides se mofaban en aquella época de un edificio que, según decían, parecía más un supermercado que una vivienda. El entonces príncipe Andrés ostentaba entonces sin reparo su cargo de enviado especial para el fomento de las relaciones comerciales del Reino Unido, que utilizaba para promover sus negocios e intereses personales. En una visita a Bahrain en 2003, según relata la BBC, intentó colocar la vivienda a algún miembro de las monarquías del Golfo. La jugada no cuajó, pero poco después apareció como “caballero blanco” un comprador dispuesto a hacer una oferta generosa.

Andrés se incorporó como patrón a la Sociedad Británico-Kazaja, junto al entonces presidente Nazarbayev. En 2006, el duque de York visitó Kazajistán, y ese mismo año logró que la reina recibiera al jefe de Estado en el palacio de Buckingham.

En 2007, el yerno de Nazarbayev se hizo con la mansión. Pagó tres millones de libras más (unos 3,5 millones de euros) de lo que el príncipe pedía inicialmente, y al menos 7 millones de libras más (unos 8 millones de euros) que el precio de mercado de entonces.

Kulibayev tenía entonces una fortuna personal estimada en más de 1.200 millones de euros, y tenía un papel central en la gestión del fondo soberano de Kazajistán, un país con una inmensa riqueza en recursos naturales como petróleo y gas.

Los abogados de Kulibayev han confirmado a la BBC que la transacción se llevó a cabo con fondos procedentes de un préstamo otorgado por la compañía Enviro Pacific Investment. La Fiscalía italiana había llegado a la conclusión, poco tiempo antes, de que esa firma había recibido financiación a través de un esquema delictivo de sobornos y corrupción. Al menos un empresario italiano confesó en esa misma investigación que había pagado “mordidas” al yerno de Nazarbayev.

Los expertos legales consultados por la cadena pública británica señalan que el entonces príncipe Andrés actuó con negligencia, al no realizar las comprobaciones debidas sobre el dinero de la compra de la vivienda.

Como en el caso del multimillonario estadounidense pedófilo, Jeffrey Epstein, el príncipe Andrés estableció relación con Kulibayev a través de una mujer conocida por ambos. En este caso se trató de Goga Ashkenazi, una empresaria y socialité kazaja que había tenido dos hijos con el “príncipe del petróleo”. El duque de York y Askenazi se dejaron fotografiar juntos en junio de 2007 junto a la reina Isabel II en las carreras de caballos de Ascot.

Kulibayev compró la mansión de Andrés a través de una de sus compañías offshore, llamada Unity Assets Corporation. Como compradores, en nombre del príncipe, actuaron los abogados de la familia real británica Farrer & Co.

El mismo año en que se llevó a cabo la compraventa, afirma la BBC, las cuentas públicas de Buckingham señalaron que el erario público se había hecho cargo de una factura de 57.000 libras (casi 66.000 euros) por un viaje oficial de Andrés a Kazajstán en su calidad de representante comercial del Reino Unido.

Durante aquella época, el propio Gobierno británico, en manos del laborista Tony Blair, ya había expresado su preocupación ante las señales de corrupción rampante que emitía Kazajistán, según había denunciado en sede parlamentaria el entonces ministro para Europa, Geof Hoon.

A pesar de ello, ni el palacio de Buckingham ni el entorno de Andrés quisieron revelar la identidad del comprador de la mansión, amparándose en que la ley no les obligaba entonces a ello.

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Sobre la firma

Rafa de Miguel
Es el corresponsal de EL PAÍS para el Reino Unido e Irlanda. Fue el primer corresponsal de CNN+ en EE UU, donde cubrió el 11-S. Ha dirigido los Servicios Informativos de la SER, fue redactor Jefe de España y Director Adjunto de EL PAÍS. Licenciado en Derecho y Máster en Periodismo por la Escuela de EL PAÍS/UNAM.
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