El sabotaje de un grupo de extrema izquierda deja sin luz a casi 50.000 hogares de Berlín en pleno temporal de frío y nieve
El apagón expone la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas en Alemania


Una organización de extrema izquierda alemana se ha atribuido un sabotaje que este fin de semana ha dejado sin electricidad a 45.000 hogares y 2.200 empresas en el suroeste de Berlín. El apagón, parecido a otro similar el pasado septiembre, ha expuesto la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas en Alemania. Las autoridades dan credibilidad a la autoría de Vulkangruppe, un grupo con un historial de ataques parecidos y que se reclama de la lucha por el medio ambiente.
“Yo me describiría como de izquierda, y me molesta que utilicen estos argumentos de izquierdas”, dijo el domingo Antonia, una mujer que vive en el distrito de Wannsee, uno de los afectados por el incidente. “La defensa del medio ambiente se puede hacer de otra manera. Han asumido conscientemente que habría afectados. Hay hospitales en esta zona...”, lamentó. Antonia, que prefirió no dar su apellido, y su marido acudieron al Ayuntamiento de Zehlendorf, otro distrito que se quedó parcialmente sin electricidad. Allí los vecinos podían cargar los teléfonos y aparatos electrónicos.
Desde la mañana del sábado, decenas de miles de berlineses se quedaron sin electricidad, conexión de internet y móvil y calefacción. Todo esto en medio de la mayor nevada del año y con temperaturas bajo cero. Cinco hospitales de la zona se quedaron sin corriente, aunque la recuperaron el domingo; 19 escuelas permanecerán cerradas hasta el miércoles. Por las dificultades de las reparaciones, no se prevé que hasta el jueves se restablezca completamente la red.

La causa del apagón es, según la investigación, un incendio en unos cables que conectan la central eléctrica del distrito de Lichterfelde, cerca del canal de Teltow. En su texto de reivindicación, que la policía considera auténtico, Vulkangruppe se responsabiliza del incendio en los cables y precisa que acabó de destruirlos “con unas barras de acero que había por ahí”.
“Es un acto de legítima defensa y de solidaridad internacional con los que protegen la tierra y la vida”, dicen los presuntos autores, cuyo número e identidad exacta se desconocen. El objetivo, añaden, no era causar los apagones, sino atacar las energías fósiles en lo que llaman “una acción orientada al bien común”.
Vulkangruppe es una organización rodeada de misterio que, desde hace años, esporádicamente aparece como autor supuesto o reivindicado de atentados contra instalaciones eléctricas, antenas de radio y líneas de datos. En 2024, un incendio en una torre de electricidad, reivindicada por este grupo, provocó un apagón en una factoría del fabricante de automóviles Tesla cerca de Berlín. El incidente paralizó la producción y obligó a evacuar toda la planta en la que trabajan 12.500 personas.
“Hoy hemos saboteado Tesla, porque Tesla devora tierra, recursos, personas y mano de obra y escupe 6.000 todoterrenos, máquinas asesinas y camiones monstruosos a la semana”, dijo Vulkangruppe en comunicado. El jefe de Tesla, Elon Musk, reaccionó: “O son los ecoterroristas más tontos de La Tierra o son marionetas de quienes no tienen buenos objetivos medioambientales. Detener la producción de vehículos eléctricos, en lugar de la de vehículos de combustibles fósiles, es extremadamente estúpido”.
Un informe de la Oficina de Protección de la Constitución de Berlín –la oficina regional de los servicios de inteligencia– situaba en 2019 a Vulkangruppe bajo la rúbrica de “extremismo de izquierdas”. Explicaba que el grupo se fundó en 2011 y que se ignora el número de miembros y los detalles sobre su organización interna. El informe señala que ha utilizado otros nombres que se corresponden con volcanes islandeses, como Gimsvötn, Katla y Ok. De un documento estratégico de 2015, según el servicio de inteligencia berlinés, se deduce que existe “una estructura consolidada” y apunta a que “ideológicamente se ubica en el espectro anarquista”.
El último informe anual de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución también menciona a Vulkagruppe. Más allá de esta organización, los servicios de inteligencia alemanes registran un aumento de los delitos y actos violentos asociados a la extrema izquierda. En 2023 fueron 4.248; en 2024, 5.857, un 37,9% más.
En un contexto en el que Alemania ve sus infraestructuras amenazadas por la guerra híbrida de Rusia, el apagón de Berlín es una señal de alerta sobre lo difícil que resulta protegerlas. El diputado ecologista en el Bundestag Konstantin von Notz denunció en las redes sociales: “Desde hace años sabemos que las infraestructuras críticas son vulnerables en tiempos de terrorismo y sabotaje, y que su protección se ha descuidado”.
En la reivindicación de la autoría del apagón de este fin de semana, Vulkangruppe se excusa “ante las personas menos acomodadas del suroeste de Berlín”. Pero añade: “Para los abundantes propietarios de mansiones en estos barrios, nuestra compasión es limitada”.
Las zonas que se han quedado sin electricidad se cuentan entre las más ricas de Berlín. Entre ellas Wannsee, un barrio con mansiones junto a un lago (en una de estas mansiones, en enero de 1942, los dirigentes de la Alemania nazi diseñaron la llamada “solución final”, el asesinato de los judíos europeos).
“¡No somos ricos y, sin embargo, vivimos en Wannsee! En Wannsee también vive gente normal. ¡No tenemos ninguna mansión!”, reacciona, visiblemente molesta, Antonia, quien, junto a su marido, reside en este distrito y no prevé recuperar la electricidad hasta mediados de la semana.
Como otros que el domingo se congregaron en el Ayuntamiento de Zehlendorf para cargar sus aparatos y tomar un café caliente, esta mujer contaba cómo descubrió el sábado al levantarse que nada funcionaba. Se subió al coche y fue a comprar una radio con pilas. Algunos de los entrevistados recordaban el apagón de España del pasado abril. En un panel en la entrada, algunos vecinos habían colgado papeles ofreciendo ayuda, con sus números de teléfono. “Oferta para alojamiento. Habituación para familia, personas mayores o personas con animales domésticos”, se leía en uno. O en otra: “Transporte en automóvil. Bebidas calientes”.
También pasó por el Ayuntamiento el alcalde de Berlín, Kai Wegner, y los vecinos le abordaron para preguntarle cuándo se recuperaría la electricidad. “Nos ha dicho que trabajan en ello”, dijo Antonia.
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