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La extrema derecha regresará a la Conferencia de Múnich tras criticar el vicepresidente de EE UU su exclusión

El foro de seguridad invita al menos a un diputado de AfD, partido ausente durante años por su ideología y proximidad con Rusia

J. D. Vance vicepresidente de Estados Unidos

Alternativa para Alemania (AfD) volverá este febrero a la Conferencia de Seguridad de Múnich, después de que en los años anteriores los organizadores le negasen la invitación. La presencia de al menos un diputado de AfD llega después de que en el mismo foro, hace un año, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, criticase los vetos y cordones sanitarios contra los partidos de extrema derecha.

El regreso de AfD a Múnich, punto de encuentro anual de dirigentes y especialistas en defensa y política internacional, coincide con un cuestionamiento creciente, en Alemania, sobre la eficacia del cordón sanitario o cortafuegos. El cordón sanitario impide al resto de partidos gobernar o incluso dialogar con la extrema derecha, pero cada vez presenta más señales de erosión.

Rüdiger Lucassen, diputado de AfD en el Bundestag y miembro de la Comisión de Defensa, ha recibido la invitación a Múnich y la ha aceptado. “Para mí es importante estar representados a este nivel, como partido y como grupo parlamentario”, explica por teléfono. Lucassen, miembro del sector de su partido más favorable a acercarse a las instituciones, y contrario a la línea antisistema, añade: “Nos quejamos siempre de que se excluye a AfD. Pues entonces debemos utilizar estos encuentros internacionales para hablar con gente, ampliar la red de contactos y dar a conocer nuestras posiciones”.

El presidente interino de la Conferencia de Múnich, Wolfgang Ischinger, defendió en el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung la necesidad en este foro de “hacer visible un espectro lo más amplio posible de opiniones, también contrarias”. Los críticos esgrimen la ideología extremista de AfD, o le reprochan su proximidad con Rusia. Stephan Kramer, director de la Oficina para la Protección de la Constitución en el Estado federado de Turingia, declaró en Der Spiegel que la invitación es “una señal peligrosa de la normalización [de la extrema derecha] en la sociedad alemana”.

Pero AfD, primer grupo de oposición en el Bundestag, ya no es un partido marginal: los votantes lo han normalizado. Es el favorito para ganar en dos de las cinco elecciones regionales convocadas en 2026. Encabeza varios sondeos de intención de voto. Aunque la derecha moderada mantiene el principio de ni dialogar ni pactar con los extremistas, muchos se preguntan si el cortafuegos ha sido inútil a la hora de frenarlos. A esto se añade la presión del Gobierno de EE UU, que en la reciente Estrategia de Seguridad Nacional describe como “un motivo de gran optimismo la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos”.

En la Conferencia de Múnich de 2025, Vance cargó contra los líderes europeos, a los que acusó de desoír a sus ciudadanos al marginar a partidos de su órbita ideológica. “La democracia residente en el principio sagrado de que la voz del pueblo cuenta. No hay espacio para cortafuegos”, dijo. El vicepresidente aprovechó la visita, en plena campaña electoral alemana, para reunirse con la candidata de AfD, Alice Weidel, pero tuvo que verla fuera del recinto. Weidel no había sido invitada.

No se sabe si este año Weidel será invitada, o solo diputados a título personal. Por ahora se ha confirmado el nombre de Lucassen. El diputado cree que su presencia en Múnich puede “contribuir” a reforzar a quienes “ya critican el cortafuegos lentamente y en voz baja”. “Para aquellos que insisten en que hay que aferrarse al cortafuegos”, añade, “esto es contraproducente, por supuesto”.

Ischinger, veterano diplomático que dirigió la Conferencia de Múnich en el pasado y vuelve al cargo este año, ha enviado invitaciones a políticos especializados en defensa y seguridad, la práctica habitual, dice. Tiene su lógica que en un foro que nació en plena Guerra Fría como un lugar de encuentro entre líderes de EE UU y alemanes y europeos occidentales, incluya a AfD. En estos momentos es el partido en Alemania más próximo a Washington.

Según el Frankfurter Allgemeine Zeitung, las invitaciones controvertidas suelen cursarse “siempre en coordinación con la cancillería federal y el Ministerio de Exteriores”. “Es una decisión de la Conferencia de Seguridad de Múnich”, respondió el lunes un portavoz gubernamental a una pregunta sobre la invitación. Alexander Hoffmann, jefe parlamentario de los socialcristianos bávaros, integrantes de la coalición del canciller Friedrich Merz, dijo que la presencia de AfD en Múnich podría representar “un riesgo de seguridad”. “Ahí circula información”, advirtió.

El anterior presidente de la Conferencia de Múnich, Christoph Heusgen, dejó de invitar a AfD durante su mandato, entre 2023 y 2025. Justificó la exclusión por ser este un partido de extrema derecha y también por sus posiciones próximas a Rusia. En el pasado, sin embargo, el foro acogió a representantes rusos. Uno de los momentos más memorables de su más de medio siglo de historia fue el discurso de Vladímir Putin en 2007. El presidente ruso expuso sus agravios contra Occidente y algunos argumentos que unos años después usaría para invadir Ucrania.

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Sobre la firma

Marc Bassets
Es corresponsal de EL PAÍS en Berlín y antes lo fue en París y Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).
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