Condenados 25 agentes brasileños por la matanza de Carandiru
El juicio por el asesinato de 111 presos en la cárcel de São Paulo acaba con una condena de 624 años para cada policía


Casi 21 años después de la matanza de 111 presos en la cárcel de Carandiru de São Paulo durante un motín, 25 policías militares han sido condenados en la madrugada de este sábado a un total de 15.600 años de cárcel, es decir a 624 años cada uno. Seis de los condenados, que están aún en activo, perderán el cargo.
El juicio, que ha durado cinco días, ha vivido momentos de gran tensión. Los abogados intentaron por todos los medios convencer al jurado – formado por siete hombres – de que los 25 policías militares acusados no podían ser condenados si no se demostraba que cada uno de ellos era personalmente responsable de una muerte en concreto.
Prevaleció la tesis de la acusación de que los policías entraron por un pasillo estrecho y oscuro disparando a matar a los ocupantes de la prisión. Tampoco fue escuchada por los jurados la alegación de que los presos rebelados en la cárcel “eran todos violentos”. El fiscal preguntó en un momento del juicio: ”¿Es acaso esta la policía que nosotros queremos para Brasil?”.
Tampoco consiguió ablandar al jurado la escena de algunos policías llevados al tribunal en sillas de ruedas para demostrar que habían sido heridos por los presos, o el hecho de que los policías sólo “cumplieron órdenes” de sus superiores.
La acusación demostró que en el lugar de la masacre se colocaron 12 armas sin utilizar para intentar hacer creer que los presos muertos estaban armados. Además, un testigo afirmó que horas después de la matanza, se lavaron las paredes y el suelo de los pasillos para hacer desaparecer las manchas de sangre antes de que se llevara a cabo una investigación policial.
En uno de los momentos más dramáticos del proceso, el fiscal señaló que 24 de los 25 policías condenados habían matado a 300 personas durante su carrera.
Una paradoja, sin embargo, de la justicia brasileña considerada excesivamente lenta en la ejecución de las condenas es que los 25 condenados podrán recurrir la dura sentencia de 624 años de cárcel en libertad, lo que supone esperar aún varios años hasta su ingreso en prisión. La Comisión de Derechos Humanos de la Orden de Abogados de Brasil (OAB) calcula que los 25 policías condenados sólo empezarán a cumplir la sentencia en 2020, es decir, 30 años después de los crímenes por los que han sido condenados.
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