“El hombre busca verse mejor sin tener que explicarlo”: ¿debería ser Leonardo DiCaprio la foto de referencia para las clínicas de estética?
El actor ha logrado mantener un aspecto juvenil sin traicionar la naturalidad de su rostro, lo cual ha hecho que varios medios y especialistas se pregunten si tras todo esto se esconde el lifting masculino perfecto


“¡Vuelve a ser sexy!”, reza el titular de un medio que divaga acerca de si el glow up (anglicismo que alude a la llamativa mejora estética que luce alguien en un tiempo determinado) de Leonardo DiCaprio en la gala de los Oscar es fruto del Ozempic o incluso de haberse dejado bigote. Molly Bailer, especializada en inyectar tratamientos cosméticos, subió a sus redes sociales un vídeo en el que el actor aparecía en diversas ocasiones con el rostro cubierto (como acostumbra a hacer) hasta dejar ver su cara en la gran noche del cine. ¿El texto que acompaña al vídeo? “Cuando finalmente te haces el lifting facial”.
Cuando habló con la revista Time acerca de por qué es habitual que recorra las calles con la cara tapada, DiCaprio alegó motivos diferentes. “Mi filosofía es simple: solo sal y haz cosas cuando tengas algo que decir o algo que mostrar. De lo contrario, desaparece lo máximo que puedas”, aseguró. Sin embargo, numerosos medios y cuentas del mundo digital llevan tiempo debatiendo acerca de a qué se debe el renovado aspecto de DiCaprio.
“Lo más sofisticado ya no es cambiar la cara, sino saber no cambiarla”, dice a ICON el doctor Pedro Santos, especialista en medicina estética y láser. Aclara que los resultados más elegantes nacen de combinaciones inteligentes. “Actualmente esta combinación sería: neuromodulación para relajar sin congelar, una nueva generación de ultrasonidos micro focalizados como el tratamiento Liftera, que trabaja la firmeza en profundidad, láseres que mejoran la calidad y la textura de la piel y bioregeneradores como LasynPro, que estimulan la piel desde dentro. La diferencia está en que hoy no buscamos parecer más jóvenes, sino lucir mejor, sin que se note por qué”, explica.

Otro especialista, Claudio Angrigiani, cirujano plástico y estético, indica que la toxina botulínica es un tratamiento excelente para corregir arrugas leves y que los rellenos faciales pueden ser de gran utilidad si se utilizan de forma moderada. “Si buscamos resultados más duraderos o en casos más avanzados, el lifting es la mejor opción. Actualmente hay también mucha demanda de tratamientos faciales utilizando grasa autóloga, o sea, del propio paciente. Es lo que llamamos lipotransferencia. Estos tratamientos dan resultados excelentes y además tienen capacidad regenerativa por las células biorregeneradoras que contiene la grasa”, señala.
Aunque no resulta demasiado extraño que expertos de la estética se aventuren en sus perfiles digitales a divagar acerca de qué tratamientos se pueden o no haberse hecho las celebridades, Jonny Betteridge se muestra especialmente precavido al hablar del protagonista de Una batalla tras otra. Menciona a ICON que, a primera vista, la mandíbula más definida y la menor cantidad de volumen bajo el mentón hacen pensar que se el actor podría haberse sometido a algún procedimiento más estructural, pero aclara que tras haber observado con detenimiento varias fotos y haber analizado al intérprete desde diferentes ángulos, los cambios son mucho menos uniformes de lo que cabría esperar de un lifting quirúrgico. “En algunas imágenes, la mandíbula parece más definida, mientras que en otras se ve muy similar a como lucía anteriormente. Esa variabilidad es un detalle importante”, aclara.
Carlos Gómez, médico estético, indica que es fundamental mantener la identidad y evitar resultados artificiales. “A partir de cierta edad, lo recomendable suele ser un enfoque global que combine distintas técnicas poco invasivas. Desde mi práctica, trabajamos varios aspectos: mejorar la calidad de la piel mediante tratamientos que estimulan el colágeno, suavizar determinadas líneas de expresión sin eliminarlas por completo y realizar pequeños ajustes en zonas donde se ha perdido firmeza o definición, especialmente en el contorno facial”, asegura. “Existen técnicas que permiten tensar ligeramente los tejidos y mejorar el aspecto del óvalo facial de forma progresiva, sin recurrir a cirugía y sin cambios bruscos. Creo que es importante respetar ciertas arrugas, porque aportan carácter. Un buen resultado en el hombre no busca la perfección, sino un aspecto más descansado, saludable y coherente con su edad”, asegura.
Santos hace una aclaración: “El hombre no busca hacerse algo, sino verse mejor sin tener que explicarlo”, dice. “Tratamientos con tecnologías mínimamente invasivas están ganando protagonismo frente a cambios más evidentes. Más que una tendencia estética, es un cambio de mentalidad: cuidarse ya no es una cuestión de imagen, es una extensión del rendimiento personal”, asegura.
Oriol Vernetta, médico cirujano plástico, reparador y estético y miembro del SECPRE, explica que aunque entre el 70% y el 80% de los pacientes siguen siendo mujeres, los tratamientos médicos y quirúrgicos en hombres están ya plenamente normalizados. “Los especialistas señalan que, en el caso masculino, el enfoque suele ser más conservador. Se busca evitar una apariencia excesivamente retocada y preservar una imagen de madurez cuidada, que resulta más atractiva que un intento evidente de frenar el envejecimiento”, asegura el fundador del grupo de profesionales La Nueva Cirugía Estética. Añade que procedimientos como el lifting de planos profundos o la cirugía de párpados permiten un rejuvenecimiento más evidente, pero manteniendo un resultado natural. Frente a los lifting tradicionales, que actuaban sobre la piel y los músculos superficiales, estas técnicas ofrecen resultados más armónicos y duraderos.
El doctor Claudio Angrigiani, cirujano plástico y estético, comenta que a la hora de hablar de los liftings en los hombres, ante casos en los señores de 50 años aparentan 60 o incluso 70 años; la indicación habitual es un lifting. “En todo caso, es importante insistir en que cada paciente es único. Existen diferentes tipos de lifting, como puede ser un lifting inferior -que nos ayuda a solucionar un problema que preocupa a muchos hombres como es la papada- o un lifting superior, que se enfoca en la frente y las cejas; entre otros. Dependiendo de qué zona queremos tratar o qué es lo que más molesta al paciente diseñaremos un procedimiento a medida”, asegura.
Para terminar, el Dr Pedro Santos explica que el atractivo masculino no está en borrar el tiempo, sino en gestionarlo bien. “Una cara masculina demasiado tratada pierde credibilidad. Las arrugas no son el problema; el problema es cuando todo parece artificial. En un hombre de 50 años, el enfoque debería ser mejorar la calidad de piel, algo que se puede lograr especialmente con láser, estimular colágeno en profundidad con tecnologías HIFU, reforzar la biología cutánea con bioregeneradores y usar neuromodulación de forma muy selectiva. El objetivo no es eliminar la expresión, sino afinarla. Que la cara siga contando su historia, pero en una mejor versión”, dice. Porque en esta historia tras otra, lo importante es que la trama no cambie demasiado.
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