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“Una experiencia surrealista, íntima e inimitable”: 300 años después, nada puede sustituir a una montaña rusa

El mundo de las montañas rusas ya tiene sus propios ‘influencers’ y nuevas incorporaciones como la extrema ‘Falcon’s Flight’ demuestran que, tras siglos de existencia, ninguna tecnología puede imitar la sensación de caer al vacío

Hace poco más de un mes la montaña rusa más larga, alta y rápida del mundo fue inaugurada en el parque de atracciones Six Flags de Al-Qiddiya. Falcon’s Flight (“el vuelo del halcón”) es una montaña rusa de categoría giga coaster y los vídeos de los que ya se han subido y graban el recorrido suman en diferentes plataformas y formatos millones de visualizaciones. Aparentemente, en un mundo en el que la IA se perfecciona por minuto y todo el entretenimiento posible parece pensado para caber en los 16 centímetros de la diagonal de la pantalla de un iPhone, las montañas rusas siguen causando una fascinación particular e irreemplazable tras 300 años de existencia.

Su origen se remonta a la Rusia de Catalina II la Grande (no se llaman montañas rusas por nada), que hizo instalar en sus jardines estructuras que permitían deslizarse a gran velocidad con ayuda de un trineo. Después llegaron las de madera, después las de acero y, desde no hace mucho, las montañas rusas tienen sus propios influencers: jóvenes que se suben a las más espectaculares del mundo con una GoPro en la cabeza (o, a veces, en la muñeca, en ambos casos previo permiso del parque) y hacen partícipe a cualquiera que tenga un móvil de ese vértigo lento de la subida y el clímax de la caída. De hecho, cuando hablamos de parques recreativos, como señaló David J. Skal en Monster Show, hay en ese término, recreación, “unas connotaciones habitualmente ignoradas. Cualquier proceso de recreación o renacimiento implica necesariamente algún tipo de muerte. Esto podría explicar la preeminencia en las ferias y parques de atracciones de azucaradas insinuaciones de mortalidad como los trenes del terror o las montañas rusas con caídas de infarto”. Es decir, que nos subimos a una montaña rusa para morir y renacer en la caída. Y ese sentimiento es imposible de replicar en un móvil o en cualquier otro formato. Si algo demuestra la vigencia de las montañas rusas en pleno 2026 es que hay sensaciones inimitables.

“En una era cada vez más hiperconectada, la gente anhela experiencias reales que puedan recordar y compartir. Las montañas rusas son una de las pocas actividades que aún se pueden encontrar que ofrecen una experiencia auténtica, íntima y completamente surrealista”. Lo dice Jesiah Olson, el joven que está tras la cuenta National Coasters, que ofrece a su casi medio millón de seguidores en Instagram vídeos en primera persona de sus vueltas a las montañas rusas más extremas, populares y curiosas del mundo, desde una montaña rusa interior en un centro comercial de Abu Dhabi a la más antigua de Japón, que data de 1953 y está en un parque de atracciones de Tokyo.

Su destino parecía marcado tras nacer cerca de Disneylandia. “En aquella época los pases de temporada eran relativamente asequibles y vivíamos a solo 30 minutos del parque. Así que pasaba unos 3 o 4 días al mes en él”. A los 13 años se subió a otra montaña rusa en Los Ángeles llamada X2, que define como “increíble y extravagante” (en la X2 los viajeros no solo se enfrentan a las subidas y bajadas propias de una atracción de este tipo, sino que sus asientos giran sobre sí mismos según el peso y la velocidad, provocando una falta de orientación no apta para los de estómago delicado). Ahí supo que los parques y las montañas rusas eran su vocación. Tras conseguir una GoPro, en 2018 abrió una cuenta de Instagram para compartir sus experiencias.

Ya existían y existen otros perfiles parecidos de jóvenes apasionados de las montañas rusas que comparten sus viajes, pero si Jesiah se ha convertido en uno de los más populares del mundo es por algo que a priori parece intrascendente: su apasionada forma de gritar y comentar el recorrido. “Me permito gritar todo lo fuerte que quiera durante las grabaciones. Cuando empecé, todos los demás estaban grabando en silencio en las atracciones. Yo pensaba: es una montaña rusa, ¡hay que gritar! Se ha convertido en algo tan característico que los niños que me reconocen en los parques temáticos me preguntan si puedo gritar para ellos”.

Oscar Elgarrista está de acuerdo. “Cuando vas a un parque de atracciones, una parte de la experiencia es compartir esas emociones con más gente. Que cuando te subes a una montaña rusa haya más gente gritando, emocionándose. Si fueras a un parque completamente vacío y te subieras a una montaña rusa y solo estuvieras tú perdería parte del encanto, ¿no? Como si llegas a una discoteca y no hay nadie. Pues te vas". Elgarrista no solo se ha subido a muchas montañas rusas, sino que también las diseña. Este ingeniero industrial español atiende a ICON desde Suiza, donde vive y trabaja en RES, iniciales de Ride Engineers Switzerland (someramente, “diseñadores suizos de atracciones”).

“Las montañas rusas siguen cautivando después de décadas y siglos porque en ellas obtenemos sensaciones físicas”, señala. “De momento, los videojuegos no pueden competir con nosotros. Puedes ver una grabación de un recorrido de una montaña rusa, pero no sientes, no sabes a lo que te vas a enfrentar. Crees que son de una manera, pero cuando las pruebas de verdad, las sensaciones pueden ser muy diferentes. Mucho más intensas o, a veces, también decepcionantes”.

“Si subes o si bajas”

Al diseño en sí de la montaña rusa se llama el layout. O sea, para que nos entendamos, “si subes, si bajas, si la curva es a la derecha o es a la izquierda”, explica Elgarrista. “Diseñar el recorrido de la montaña rusa parece fácil. Pero no lo es para nada. Todos podemos imaginarlo o diseñarlo en videojuegos [hay varios y muy populares, como Planet Coaster] pero hacer una montaña rusa que guste a mucha gente es muy complicado. No puede ser muy intensa, no puede marear demasiado... y pocos parques van a poder tener la más rápida, la más alta o la más larga porque existe una limitación de presupuesto, de espacio y también de los límites del propio pasajero: no todo el mundo puede subirse a una atracción con 14 inversiones [las partes del recorrido que ponen al pasajero boca abajo]“.

Elgarrista explica que, en la actualidad, más que con espectaculares récords, los diseñadores de estas atracciones trabajan con innovaciones. Entre las de su empresa está una montaña rusa invertida (el pasajero va colgando de los raíles, no sobre ellos) en la que cada ocupante está en un asiento individual con alas que puede manejar para hacer volteretas de 360 grados a su ritmo mientras el vagón hace su recorrido. “No es la más rápida del mundo, pero es interactiva, novedosa y creativa”.

¿Qué opina de la célebre Falcon’s Flight, que es justo un golpe en la mesa del turismo de Oriente Medio para ser la más alta, la más rápida y la más larga? “Que es una locura a nivel de números y que no necesita atraer a un público familiar”. A este tipo de atracciones extremas que atraen especialmente a un público de adolescentes y adultos jóvenes, los especialistas las llaman majors, pero Elgarrista advierte de que un parque no vive de ellas, sino de las atracciones familiares donde pueden subirse los niños (las mediums), que son los que llenan los parques (y sus arcas). “Falcon’s Flight funciona, sobre todo, como reclamo. Es la más rápida. Pero en un futuro cercano otro parque la superará y el reclamo estará en otro lugar”. Para este ingeniero industrial, las atracciones mediums son precisamente las más difíciles y desafiantes a la hora de diseñarlas: deben gustar absolutamente a todo el mundo.

Según Elgarrista, Arabia Saudí no es la única que está invirtiendo muchísimo capital en parques temáticos para atraer al turismo. “También ocurre en países de América Latina como Brasil, México o Colombia”, señala. ¿Han contribuido las redes sociales y esos vídeos que atesoran millones de visionados a una nueva edad de oro de las montañas rusas? A raíz de la experiencia de Olson, se podría decir que sí. Hasta hace unos años se pagaba sus viajes a diferentes parques de atracciones con un trabajo empaquetando comestibles a la vez que estudiaba y cortaba el césped a sus vecinos. Pero hoy los ingresos de National Coasters financian sus viajes, además de una empresa de consultoría de redes sociales que comenzó hace unos llamada SocialPro Management, y son los propios parques de atracciones los que a menudo cubren sus viajes para que sus montañas rusas aparezcan en su perfil.

“Desde una perspectiva de la industria y tendencias, las montañas rusas han empezado a ser más emocionantes por la forma en que ofrecen sus experiencias”, explica Olson. “Por ejemplo, el fabricante de montañas rusas Vekoma ha perfeccionado un tipo de montaña rusa que, tras el ascenso, se desvía de los raíles y se inclina verticalmente hacia abajo. De igual manera, algunos fabricantes han desarrollado nuevos diseños de vías que permiten trucos y giros increíbles nunca antes vistos. ¡El mundo de las montañas rusas es cada vez mejor! Las redes sociales han tomado estos avances de la industria y los han mostrado al mundo entero, permitiendo que la gente vea lo interesantes, históricas y únicas que son las montañas rusas. Al igual que los entusiastas de los coches o los videojuegos, existe toda una comunidad de forofos montañas rusas a la que mucha gente se está uniendo“.

Aunque España no sea un país reconocido a nivel mundial por sus parques temáticos, su estado es bastante bueno, según los expertos. Fernando maneja la cuenta de YouTube Dream Coaster, en la que 150.000 suscriptores siguen sus aventuras por parques temáticos de España (y alguno del extranjero). Su historia es bastante parecida a la Jesiah. “Mis padres compraban los pases de temporada tanto del parque de atracciones de Madrid como del actual Parque Warner y visitaba asiduamente ambos parques. En el año 2018 volví a sacarlos y junto a mi pareja tuvimos la idea de empezar a subir algunos videos en YouTube. Casi ocho años después, gracias al canal, hemos conocido a muchísimas personas fantásticas que comparten nuestro hobby”. Fernando está de acuerdo en que se ha creado una comunidad importantísima de apasionados de las montañas rusas en las redes sociales que están dando una renovada popularidad a este invento. “Además”, añade, “los eventos creados por los parques como el día del orgullo friki por parte del parque de atracciones de Madrid y de Parque Warner hacen que se una mucho más la comunidad”.

Un récord en el norte de España

La primera montaña rusa de España es la del Monte Igueldo en San Sebastián, y ostenta también el título de montaña rusa de acero más antigua del mundo que sigue en activo. Inaugurada en 1928, es más bien un recorrido para ver el paisaje de la bahía de La Concha, pero no está exenta de unas cuantas subidas y bajadas pensadas para imitar el perfil recortado de una cordillera y dar cierto vértigo al paseo. La primera inaugurada en España y que responde a lo que se entiende como una moderna montaña rusa, con todos sus elementos de bajadas a toda velocidad, es la Siete Picos, del Parque de Atracciones de Madrid, un hito del desarrollismo franquista que inauguró Arias Navarro y estuvo 36 años en activo (se desmanteló en 2005 para ser sustituida por la actual Abismo). Actualmente, una porción de vía y uno de sus coches permanece en el parque a modo de homenaje. En YouTube se puede encontrar un vídeo de un recorrido en el Siete Picos. El hecho de que pese a su nefasta calidad y de que esté pixelado acumule casi 140.000 visualizaciones confirma que, más que una atracción, la primera gran montaña rusa de España es una especie de experiencia emocional colectiva de los españoles que se subieron a ella.

Casi 60 años después, España ofrece unas cuantas montañas rusas que tal vez no se puedan medir con el Falcon’s Flight de Arabia, pero pueden satisfacer al aficionado exigente. Jesiah publicó recientemente un vídeo en Abismo, del Parque de Atracciones de Madrid, acompañado del texto “¿Empezar el recorrido boca abajo? ¡De las montañas rusas más locas que hay!“.

“En los últimos años en los parques de España, tanto grandes como pequeños ,se está invirtiendo en traer gran variedad de novedades”, opina Fernando. “Además, las últimas montañas rusas que estrenaron, Uncharted: El enigma de Penitice, en Port Aventura, y Batman Gotham City Escape, en Parque Warner, son dos atracciones de última generación. Esta es, sin ninguna duda, la mejor montaña rusa que tenemos en España. Mezcla una muy buena atracción con una historia que te envuelve”. Para Jesiah Olson, la montaña rusa más increíble del mundo es Eejanaika, en el parque Fuji-Q Highland en Japón. “Solo hay tres así en el mundo.La atracción utiliza un sistema único que gira a los pasajeros 360 grados, independientemente de la dirección de la pista”. Este año va a probar, como está mandado, la célebre y novísima Falcon’s Flight. “Me pregunto si se llevará la corona”. Elgarrista prefiere no mojarse ante esta pregunta. “Me cuesta ser objetivo, no puedo meter todas las montañas rusas en un saco porque todas ellas son distintas, aunque visualmente parezca lo mismo”.

En España no tenemos una Falcon’s Flight, pero la Red Force (del mismo fabricante, la suiza Intamin, y situada en Ferrari Land, dentro de Port Aventura) es una de las tres montañas rusas de categoría “giga” en Europa. Su subida a 112 metros de altura y su caída a 180 kilómetros por hora la convierten en una de las más altas y rápidas del mundo. Dura, eso sí, poco más de 30 segundos. En jerga recreativa, eso es tiempo suficiente para morir y nacer de nuevo.

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