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Rossana Orlandi, galerista: “El éxito rápido hace difícil encontrar nuevos talentos”

La italiana, que recibe el premio MDF Award 2026 por su compromiso con el buen diseño desde su galería milanesa, repasa su brillante carrera

Rossana Orlandi impartirá una conferencia el 20 de febrero en las jornadas profesionales del Festival.

Entrar en el universo de la galerista y coleccionista de diseño italiana Rossana Orlandi es adentrarse en un mundo de maravilla, un edén poblado por objetos que parecen fieras nacidas de la libertad creativa de los diseñadores que descubre y apadrina, un maremágnum de materiales, colores y formas, seleccionado, según ella, para despertar emociones, pero que también transmite la paz de un humanismo en el que el diseño ha de ser responsable, útil y sostenible. Y, por supuesto, cargado de sentido: “Soy una de las galeristas más eclécticas que hay, me gusta coleccionar todo aquello que significa algo para mí”. Orlandi, que comenzó su andadura en el coleccionismo en 2002 tras una carrera de veinte años en el mundo de la moda, ha sido galardonada con el MDF Award 2026 por este trabajo de promoción del talento, de la sostenibilidad y del papel del diseño en la mejora del mundo, e impartirá durante el Festival una conferencia sobre su trabajo.

¿Qué le gustaría descubrir en su visita a Madrid? Nuevos talentos. ¡Hoy en día es tan difícil encontrarlos! Debido a que el diseño está de moda, muchos jóvenes tienen acceso muy pronto a exponer, y no les da tiempo a crecer ni madurar como profesionales, ser humildes y construir su creatividad.

¿Cómo se construye la creatividad? Ensuciándose las manos, trabajando en el prototipo, sin Inteligencia Artificial de por medio. ¡Para ser diseñador hay que sufrir! Si no, el resultado será efímero. Aparentemente, vivimos en una época fácil desde el punto de vista del éxito rápido, pero, a mi modo de ver, es una época peligrosa, porque perdemos el ingrediente principal de la creatividad.

¿Y cuál es? La originalidad. Hoy en día es difícil reconocerla, pues la mayoría de las obras están inspiradas en otras. Eso puede ser buen gusto, pero no creatividad. En 2011 la encontré cuando llegué a Madrid, aquí estaban menos influidos por las modas. Desde entonces, trabajo con muchos diseñadores españoles. Mi gran amor es Nacho Carbonell, empecé a trabajar con él cuando no había ni terminado los estudios.

¿Tiene algún tesoro especial en su colección? ¡Tengo tantos! Las primeras piezas que compré para mi galería fueron las lámparas de Sebastian Wrong, la serie Spun Light. Desde que comenzó a fabricarse ha sido un superventas.

Ha mencionado la IA. ¿Cómo cree que está influyendo esta tecnología en el diseño? En la Bienal vi una obra de arte en la que una parte estaba realizada por un robot y la otra, por personas, a mano [Ancient Future: Bridging Bhutan’s Tradition and Innovation de Bjarke Ingels, Laurian Ghinitoiu y Arata Mori]. La diferencia era enorme. La del robot era perfecta. En la otra había había imperfecciones, pero tenía alma. La IA puede ser una muy buena herramienta si está bien empleada, pero en el arte y en el diseño no me gusta.

Usted habla de que hay que erradicar el concepto de usar y tirar. ¿Cómo se consigue? El diseño debe perseguir una vida larga: no tiene sentido reciclar para producir objetos efímeros. Los procesos de reciclaje han evolucionado notablemente y vivimos una época extraordinaria, en la que ya es posible crear nuevos materiales a partir de residuos. Un diseño responsable se apoya en la gestión consciente de los residuos y los embalajes y en una concepción del proyecto orientada a la durabilidad. De esta visión nació en 2017 GUILTESSPLASTIC, un proyecto que desarrollé junto a mi hija, Nicoletta Brugnoni, para demostrar que el plástico también puede utilizarse de manera inteligente, consciente y sostenible. El diseñador debe asumir esa responsabilidad.

Ha mencionado que el diseño debe tener significado. ¿En qué se fija para elegir? Me gusta coleccionar cosas bellas. La belleza puede deberse a la forma, al concepto, al material... Pero siempre me hace sentir la obra como indispensable. Otra cosa que tengo presente es que lo importante no es descubrir una o dos piezas buenas, sino un diseñador que lo vaya a ser durante toda su vida.

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