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Raffaella Carrà adoptó como hijo a su secretario para que se hiciese cargo de sus obras benéficas

Una orden judicial contra su musical ha revelado que la cantante italiana tomó esta decisión antes de morir. Su fundación ha confirmado que Gian Luca Pelloni Bulzoni ya ha “patrocinado eventos culturales y musicales en honor a la artista”

Rafaella Carrà en una imagen de archivo de 2011. Italy Photo Press (ZUMAPRESS.com / Cordon Press)

A punto de cumplirse un lustro del fallecimiento de Raffaella Carrà, quien murió el 5 de julio de 2021 a los 78 años, su figura y su legado continúan presentes. Tanto es así que se sigue recordando a la artista italiana y diva de la televisión en espectáculos y musicales que tienen como objetivo homenajear su dilatada carrera. Ha sido gracias a uno de estos proyectos —implicado en una causa judicial— que se ha conocido, este lunes 16 de marzo, una información hasta ahora desconocida: la cantante tenía un hijo adoptivo.

Carrà adoptó como hijo al que fue su secretario personal para que continuara las obras benéficas de su fundación después de su muerte, según publican este lunes medios italianos como Corriere della Sera. Antes de morir, la artista adoptó a este colaborador, Gian Luca Pelloni Bulzoni, e hizo de él su único heredero, pues no tuvo hijos en su vida, de la que siempre fue muy reservada y discreta.

La Fundación Raffaella Carrà ha confirmado en un comunicado que esta decisión “tenía como objetivo continuar su labor y llevar adelante en su nombre todas las iniciativas benéficas que le eran queridas”. “El señor Pelloni Bulzoni ya ha instituido la Fundación Raffaella Carrà, destinando su compromiso a numerosos proyectos solidarios, además de patrocinar eventos culturales y musicales en honor a la artista”, afirman en la nota.

Se sabía que a su muerte la cantante había donado una villa que usaba como gimnasio en la exclusiva península toscana del Argentario a una asociación de voluntariados. La noticia de este único hijo adoptivo de “La Carrà”, como era conocida, ha surgido durante un proceso en el Tribunal de Roma en el que Pelloni Bulzoni había intentado impedir un musical sobre la figura de la cantante, aunque el juez ha desestimado esa petición, según recoge el Corriere della Sera.

Pelloni Bulzoni habría solicitado una orden judicial contra la “producción, distribución, publicidad y representación, en cualquier forma y por cualquier medio” del musical Bailo Bailo —estrenado en 2023 por la productora DreamCatcher y en el que se recogían los mejores éxitos de la artista— debido a la falta de consentimiento por su parte. La solicitud, que presentó ante el Tribunal de Roma, se realizó en calidad de heredero. Tal y como se indica en la orden judicial, “el recurrente declaró ser hijo adoptivo y único heredero legítimo de la reconocida artista”. Por tanto, el secretario es “titular de los derechos sobre su imagen, voz y nombre (tanto reales como artísticos), así como de los datos e información sobre su vida personal y profesional”.

La jueza Laura Centofanti denegó la medida cautelar solicitada, ya que, hasta la fecha, se han realizado 36 representaciones teatrales del musical basado en la película Explota Explota, estrenada en 2020 antes de su fallecimiento, y no están previstas más funciones. El hijo adoptivo consideró particularmente ofensiva una circunstancia: las representaciones teatrales del musical asociaban la venta de entradas con “un obsequio para el comprador consistente en patatas fritas y Coca Cola, circunstancia que habría ofendido gravemente la memoria de su madre”.

Tal y como informa el citado medio italiano, según consta en los autos judiciales, parece que el que fuera su secretario sí que estaba al tanto de la gira teatral posterior al estreno de la película e incluso había firmado algunos acuerdos. Por el momento, el tribunal solo ha rechazado la solicitud de una orden judicial y el resto de cuestiones se abordará en un futuro juicio. Durante casi 30 años, Pelloni Bulzoni fue el hombre en la sombra de Carrà, el guardián de sus secretos y quien consiguió mantener una vida privada lejos de los focos, además de ayudar a la artista en su deseo de preservar su intimidad pese a la constante exposición mediática.

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