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ACCIDENTE FERROVIARIO EN ADAMUZ

Cinco años antes del accidente de Adamuz, hubo un descarrilamiento en la misma línea (y un informe que ya alertó de los peligros)

Cuando un tren descarrila, la primera pregunta siempre es la misma: ¿podía haberse evitado? En el accidente de Adamuz, que dejó 45 muertos, esa pregunta apunta ahora a un precedente ocurrido en la misma línea años antes.

Contexto. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) analiza los siniestros graves para extraer lecciones de seguridad. En ese marco, ha revisado el descarrilamiento sin víctimas de un AVE en 2017 en Brazatortas, en la línea Madrid-Sevilla.

¿Qué concluyó el informe de 2019? Que el descarrilamiento se debió a un fallo de la infraestructura, en concreto a la rotura de un elemento clave de un desvío. El informe hablaba de un “peligro latente” en los aparatos de vía y señalaba deficiencias en los criterios de seguridad y en las tareas de mantenimiento.

Sí, el informe dejó recomendaciones. La CIAF pidió reforzar la detección preventiva de defectos internos con auscultaciones por ultrasonidos, definir la vida útil de los elementos de la vía y estudiar su comportamiento con el uso para anticipar fallos.

¿Quién debía comprobar que se cumplían? La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria. En los balances oficiales, las relativas a Brazatortas figuran como cumplidas.

¿Y ahora qué? En Adamuz, la investigación se centra ahora en la rotura de una soldadura del carril, una hipótesis de trabajo que vuelve a poner el foco en puntos críticos de la infraestructura que ya habían sido señalados años antes.

©Foto: Salas (EFE)

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