CRISIS DE VIVIENDA
Sí, es normal que comprar tu primera vivienda te genere más angustia que entusiasmo (y no es culpa tuya)

Buscar una vivienda se ha convertido en una experiencia tan desagradable y exigente que, en ocasiones, cuando culmina con una compra se vive con más alivio tras la angustia vivida que alegría por comenzar algo nuevo.
¿Qué está pasando?
- La decisión de compra se toma a contra el reloj. La subida de los alquileres ha propiciado que los potenciales compradores vean cualquier oportunidad como si fuera la última. Parece que no hay tiempo de pensar ni de comparar, para el mercado inmobiliario el momento siempre es ahora.
- Y es fácil caer en la desesperanza. El profesor de la UEV Juan Carlos Asensio-Soto, que investiga sobre el mercado inmobiliario español, explica que uno de los problemas habituales es interiorizar la imposibilidad de acceder a la vivienda como un error propio, cuando en realidad es un problema estructural.
- O sentirse “desbordado” o “vulnerable”. Muchos compradores tienen la misma sensación: todos los implicados en el proceso de compra (banco, inmobiliaria, notaría o tasadora) se intentaron aprovechar de ellos y ellos mismos tuvieron que hacer de gestores, traductores y enlace de piezas que no se comunicaban entre sí.
Detrás de esta realidad está la crisis de vivienda. La vivienda ya no es solo un espacio para vivir, sino un activo financiero, y el desequilibrio entre oferta y demanda sitúa al comprador como el actor más débil, sobre todo en las grandes ciudades: “Tiene menos capacidad de negociación, menos margen para exigir y más miedo a perder la operación”, explica Asensio-Soto.
©Foto: Riska (Getty Images)