Así quiere el PSOE desbancar a Ayuso: más Sánchez y la defensa de la clase media frente a los ricos
El que será el candidato socialista, el ministro Óscar López, dibuja una hoja de ruta para la difícil misión de gobernar Madrid

La estrategia del PSOE para acabar con la supremacía en Madrid de Isabel Díaz Ayuso pasa por varios puntos que su equipo lleva meses trabajando en la sombra. Contrario a lo que a priori se podría suponer, la hoja de ruta del ministro Óscar López, el socialista que enfrentará en las urnas al mayor activo de la derecha en España, pasa por reivindicar a Pedro Sánchez. El presidente lleva ocho años en el poder y acumula el desgaste propio de La Moncloa, pero los asesores de López consideran que Sánchez, en un contexto tan polarizado, moviliza a su electorado, sobre todo ahora que se ha reforzado convertiéndose en un contrapunto moral a Donald Trump. Asuntos simbólicos que mueven al progresismo.
Desalojar a Ayuso de Sol equivale a escalar el Everest. Los socialistas, sin embargo, lo ven posible. “La Comunidad de Madrid crece económicamente, pero muchos madrileños sienten que no han sido invitados a esta fiesta”, cuentan desde la sala de máquinas de López. Hace unos meses, la principal preocupación era que el ministro no era muy conocido, pero según ellos esa percepción ha cambiado. López aparece de forma habitual en programas de máxima audiencia en TVE. No tiene asiento en la Asamblea de Madrid, de eso se ocupa Mar Espinar, pero a diario mueve contenido en redes sociales para criticar las políticas de Ayuso.
En el olvido quieren dejar a Juan Lobato, el candidato socialista en 2023. “Ni siquiera fue la segunda fuerza, lo superó Más Madrid”, suele comentar con desdén el entorno del ministro. Existe la posibilidad de que Lobato emprenda una aventura quijotesca y se presente a unas primarias frente a López, al estilo del Sánchez del 2017, el que se recorrió España en un Peugeot 407 diesel. Lobato y su gente han quedado relegados y buscan espacios en los que tener algo de oxígeno. De todos modos, su aventura para recuperar el liderazgo del partido en Madrid parece imposible sin el apoyo de Sánchez ni el aparato. Para el equipo de López ni siquiera se trata de un tema a debatir.
El empeño de los socialistas madrileños ahora es retratar a Ayuso como la defensora de los ricos, de las grandes fortunas. Ellos se dirigirán a la clases medias y trabajadoras. “Prosperidad compartida, no excluyente”, explican. Habrá mensajes dirigidos a los jóvenes que no tienen acceso a una vivienda sin olvidar que hay más de un millón de madrileños de más de 65 años. Quieren moverse entre esas dos tensiones. El discurso migratorio será de apertura y de defensa de la regularización masiva que ha decretado el Gobierno. Ahí Ayuso se mueve en terreno pantanoso. Se muestra muy a favor de la inmigración latina, pero al tiempo critica la regularización, pese a que la mayoría de los que se acogerán a esta medida extraordinaria serán americanos. El Supremo ha admitido a trámite un recurso de su Gobierno con el que quiere paralizarla.
De ninguna manera se irá de la mano de Más Madrid, el partido a la izquierda de los socialistas. Saben que no existen opciones de que el PSOE saque una mayoría absoluta por sí solo, pero eso no quiere decir que vayan a mezclar su marca. En su momento tocaría formar gobierno entre ambas formaciones o llegar a algún tipo de acuerdo. Queda mucho para eso. En el comando de López dan por seguro que el PP no sacará mayoría suficiente esta vez porque ellos esperan subir en votos, pero también por el ascenso de Vox. Podría replicarse en Madrid lo ocurrido en otras comunidades autónomas. Supondría, si eso sale mal, un desgaste importante para Ayuso. La presidenta piensa que su alianza con Ciudadanos, durante su primera legislatura, fue traumática y prefiere no repetirlo. Las urnas dirán.
El plan pasa también por reivindicar los servicios públicos frente al modelo de gestión mixta del PP. Los socialistas creen que los ciudadanos cuestionan a Ayuso por la relación de su pareja con el Grupo Quirón, el principal grupo hospitalario que gestiona hospitales en Madrid. O que puede flaquear por sus políticas de vivienda que ellos creen que no defienden a los ciudadanos con menos recursos. El Gobierno de Sánchez ha puesto en marcha un plan de vivienda con el que se quiere evitar que las viviendas de protección oficial, con el tiempo, no lo sea más. En Sanidad, con una nueva ley, pretenden limitar la gestión privada en los hospitales. Ayuso está convencida de que son medidas contra ella y que invaden sus competencias. En el PSOE inciden, además, en el tema del ático en el que vive con su pareja, Alberto González Amador. Ese asunto no lo van a enterrar tan fácilmente. La disputa política subirá aún más de decibelios, ya que Ayuso menciona también constantemente a Begoña Gómez, la esposa de Sánchez, imputada por presunta corrupción.
El presidente ha centrado buena parte de sus críticas en Ayuso, a la que considera su archienemiga. Ninguna guerra cultural resume mejor el choque entre izquierda y derecha. En esa ecuación entra ahora López, que no se va a desligar de Sánchez ni lo negará tres veces. “La gente de izquierdas quiere a Sánchez. Otra cosa son las continuas campañas”, aseguran. ¿Imposible? “No, difícil sí. Pero se puede movilizar a la gente en defensa de sus intereses sociales”, responden. No olvidan que Ángel Gabilondo, aquel político-filósofo de los que ya no quedan, derrotó a Ayuso en 2019, aunque no pudo gobernar por la coalición de derechas.
López y su equipo llevan más de un año haciendo números. Su tesis es que las ciudades en las que predominan los votantes del PP se movilizan mucho más que los antiguos bastiones del PSOE, como el cinturón rojo. Eso no quiere decir que vayan a olvidarse por completo de estas zonas. De forma quirúrgica quieren hacer campañas personalizadas en los municipios del Corredor del Henares o municipios como Villalba, donde creen que pueden aumentar sus votos.
Hay un tremendo agujero también en el electorado joven. Según reveló el CIS a principios de año, Vox es el partido favorito para los que votan por primera vez, por delante del PSOE. López quiere llegar a a ese 20% que en esa misma encuesta aparece como indeciso. No son datos madrileños, pero sirven como guía. Aquí entran campañas en Tik Tok, como las que lleva a cabo ahora el presidente recomendando libros o jugando con sus perros, esto último con un doble mensaje que se le escapa a pocos.
Este es el camino, se dicen los socialistas. En cualquier caso, queda un mundo por delante. En política ese lapso de tiempo se multiplica por diez. Quién sabe. Más si López está al mando, pero detrás se encuentra Sánchez, maestro del cuerpo a cuerpo. Objetivo: derrotar a Ayuso.


























































