Ir al contenido
_
_
_
_
HIPER BAZAR
Columna

Un mes regalado al trabajo

Horas perdidas entre vivienda imposible y trabajos presenciales: el tiempo que entregamos cada año en ir y volver del trabajo

Reapertura de la Línea 6 de Metro de Madrid entre las estaciones de Legazpi y Moncloa, a 20 de diciembre de 2025, en Madrid. Fernando Sánchez (Europa Press)

Hay una compañera que tarda 20 minutos en ir de casa al trabajo y 20, o incluso 30 (si hay tráfico), en ir del trabajo a casa. Hay una amiga que tarda una hora en ir de su casa al trabajo, más de una hora cuando estuvo la línea 6 en obras; una hora, más de una hora en ir del trabajo a casa. Hay un compañero de trabajo que tarda dos horas en ir de su casa al trabajo, dos horas en ir del trabajo a casa. Cuatro horas diarias. Vive en un pueblo de Toledo. Si lo sumas podrían ser 880 horas al año yendo y viniendo de casa al trabajo, del trabajo a casa, más de 36 días enteros, más, incluso, que un mes.

En un mes un bebé aprende a regular su respiración, en un mes la piel de una persona se renueva prácticamente por completo, el cerebro crea nuevos hábitos y los glóbulos rojos y las proteínas corporales se reemplazan. En un mes da tiempo a leer un libro o dos o tres. En un mes la gente queda con sus amigos, duerme, come, hace el amor, no hace nada, se queda en casa, viaja a otro país, vuelve. Rompe una pareja después de 10 años de relación, pierde a un padre, deja de hablar con un amigo de la infancia. En un mes la vida cambia por completo y una acaba siendo otra persona que no era hace un mes. En menos de un mes, Austria declaró la guerra a Serbia, Rusia movilizó a su ejército, Alemania declaró la guerra a Rusia y Francia. Reino Unido entró en el conflicto. Una guerra, la primera, en un mes. Un mes, nuestro mes, regalado al trabajo.

El problema de la vivienda se agranda mientras el Gobierno no hace absolutamente nada. Una acaba mudándose a Pan Bendito, Getafe, Aranjuez, Toledo. Las empresas no favorecen el teletrabajo porque desconfían de sus empleados y más de tres millones de personas que podrían teletrabajar acaban por no hacerlo. El problema de la vivienda parece solucionarse cuando una ya tiene vivienda y así el problema de la vivienda se convierte en el problema de otro de la misma forma que el problema del transporte público se soluciona comprando un coche. Cuántas horas, cuántos días, cuántos glóbulos rojos, siestas, libros, rupturas estamos perdiendo. La crisis se acelera y la vida se nos achica. Pronto tendremos que celebrar los cumpleaños en la Renfe para poder vernos.

Esto son, en realidad, “problemas de ricos”. Leo en el periódico acerca de una madre soltera que no dice su nombre por miedo a que la echen del albergue municipal: “No encuentro un lugar donde estar con mi bebé” porque su primera casera le incrementó 100 euros el alquiler tras el nacimiento de su hija y el nuevo casero le dijo que “no quería nada de bebés”.

Leo: “En España, en 2024 se practicaron 27.564 desahucios, un 3,4% más que el año anterior. Familias de bajos ingresos, emigrantes y trabajadores temporales en pisos de alquiler son los principales protagonistas”. Pienso en si hoy coincidiré con mi compañera de piso. Escribo esta columna volviendo en un tren del trabajo a casa.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_