El PP espera que Vox “tome nota” de Castilla y León y “acelere” los acuerdos
Feijóo cita a los tres barones y a sus dos negociadores a una comida discreta para coordinar la estrategia con Vox

“La gran pregunta es qué quiere hacer Vox”, confesaba este lunes a las puertas de Génova uno de los barones populares pendientes de un acuerdo con Santiago Abascal para lograr gobernar. “Si quieren gobernar o no, y si quieren, esta vez no va a ser una excusa”, remarcaba este presidente autonómico del PP abierto a un nuevo Gobierno de coalición con Vox. Los populares han salido exultantes de la noche electoral en Castilla y León, en la que por primera vez han roto la tendencia y han crecido más que los ultras. Pese a ello, siguen en manos del partido de Abascal y a la expectativa de lo que estos decidan. El PP ignora si Vox querrá entrar o no en los ejecutivos de Extremadura, Aragón y Castilla y León, aunque la opinión mayoritaria entre barones, dirigentes y cuadros medios es que lo lógico es que la extrema derecha prefiera quedarse fuera. No es eso lo que dijo este lunes Santiago Abascal, que sostuvo que Vox “va a gobernar en las tres regiones”. El PP no se fía y aguarda a los siguientes movimientos de su socio, aunque la expectativa es que los ultras “hayan tomado nota” del resultado de Castilla y León y a partir de ahora “se aceleren” los acuerdos.
Tras la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP, que recibió entre aplausos al vencedor en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, el líder del PP se fue a comer en un restaurante discreto cerca de Génova con los tres presidentes autonómicos que dependen de Vox para poder gobernar ―Mañueco, la extremeña María Guardiola y el aragonés Jorge Azcón― y con los dos negociadores que ha escogido para tutelar las conversaciones: el secretario general, Miguel Tellado, y su jefa de gabinete, Marta Varela. Se citaron para coordinar la estrategia de la nueva partida que comienza ahora: la negociación de los pactos. La tercera cita electoral ha dado al fin una alegría al PP en su batalla por la derecha, pero esa pelea ni mucho menos ha terminado.
La interpretación en la dirección nacional y en las baronías concernidas, según fuentes de ambos centros de poder, es que lo lógico es que Vox haya anotado que su resultado en Castilla y León no ha sido el esperado. Esto se debe a que ha recibido un castigo por bloquear a los Gobiernos del PP. A partir de ahora, se espera una aceleración en las negociaciones y un acuerdo pronto, en cuestión de semanas.
Los barones, sobre todo Guardiola y Azcón, que llevan más tiempo esperando, ansían un acuerdo para que sus Gobiernos puedan echar a andar. Así que apenas hay ya líneas rojas. La presidenta extremeña, a punto de cumplir tres meses de espera, lanzó este lunes una alfombra roja a los ultras para alcanzar un pacto lo antes posible bajo las condiciones que exijan. “Con ellos dentro [del Gobierno], con ellos como quieran, lo que hay es que ponerse a trabajar ya”, remarcó la presidenta en funciones a su salida de Génova.
La extremeña no pone problemas a reeditar un Gobierno de coalición con Vox, como tampoco el aragonés Jorge Azcón, que instó a la extrema derecha a definirse. “Tendrán que contar a los españoles si quieren ser un partido de gobierno. En democracia hay que sentarse a tomar decisiones. Todos sabemos que gobernar es difícil”, enfatizó Azcón en Génova, sin poner límites a un Ejecutivo conjunto. Solo el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, subrayó que prefiere gobernar en solitario. “Lo mejor para mi comunidad ha sido un gobierno en solitario, porque ha habido mayor crecimiento económico, mejor gestión de los servicios públicos y además una estabilidad política”, razonó en Génova el barón popular, pero en la entrevista en EL PAÍS Mañueco dejó claro que no planteaba como una línea roja que los ultras no entraran de nuevo en su Gobierno. “La única línea roja es con el socialismo de Castilla y León, porque no son de fiar”, precisó.
La puerta del PP está, por tanto, abierta a Vox, pero los populares tienen una alta incertidumbre sobre los planes de Abascal. Aunque el líder de Vox dijo este lunes que su partido va a gobernar en las tres comunidades, también dejó una cautela que para algunos en el PP podría servir para renunciar en una segunda fase de la negociación a entrar en el Gobierno. “Insistimos en que antes de pactar, queremos negociar medida a medida, con plazos de cumplimiento y garantías. No hablaremos de sillones y posiciones en los gobiernos hasta que quede claro que nos ponemos de acuerdo en un programa”, insistió Abascal. “No les conviene entrar en los Gobiernos”, interpreta un alto cargo de un Ejecutivo autonómico del PP. “Si su campaña es contra la estafa del bipartidismo, no van a estar pasteleando a la vez con el bipartidismo”, razona.
Ahora, el mantra que se repite entre los cuadros populares es que las negociaciones se acelerarán, porque se encontraban en “stand by por la campaña de Castilla y León”, y que Vox tendrá que enfrentarse al dilema de entrar o no en los Ejecutivos con el riesgo de un consiguiente desgaste institucional. “La gente está harta de pedir una cerveza y que luego no se la abran”, ejemplificaba ayer un dirigente del PP, apuntando que los electores de Vox han votado a los ultras para que asuman carteras y no para lastrar la gobernabilidad. “Si fuera asesor suyo les hubiera dicho que cerraran Extremadura después de la investidura fallida y antes de Castilla y León, para visualizar que no bloqueaban por estrategia electoral”, añade en la misma línea otro alto cargo territorial que también ha compartido gabinete con los ultras.
La opinión mayoritaria en el PP es que a Vox le interesa un pacto rápido en las tres comunidades de forma coordinada para distanciarlo al máximo de las próximas elecciones en Andalucía, previstas en principio en junio. Feijóo, en su discurso en abierto ante la Junta Directiva Nacional, expresó su temor a que Abascal tenga la tentación de repetir el bloqueo por las andaluzas. “Jugar con la gobernabilidad de Extremadura y de Aragón para hacer campaña en Castilla y León no lo merecen ni los votantes del PP ni los de Vox. Y espero que a esta estrategia no se una ahora la gobernabilidad de Castilla y León para hacer campaña en Andalucía”, alertó el líder del PP, que se dedicó a presionar a Vox para que se avenga a un acuerdo. “Nadie ha dado razones para bloquear, solo se han puesto excusas y ya está bien”, se quejó Feijóo, que aprovecha el menor crecimiento de Vox en las urnas de Castilla y León (aunque han alcanzado un nuevo techo en el 19% de los votos) para meter presión a Abascal. Todos los cargos que salían de la Junta Directiva Nacional del PP se felicitaban este lunes por una reunión en la que “el ánimo era distinto” del anterior, tras las elecciones de Aragón, cuando el PP perdió dos escaños. La plana mayor del PP se felicitó de su victoria y celebró con un aplauso la noticia, leída por Feijóo a puerta cerrada, de que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha rechazado imputar a Carlos Mazón por su gestión de la dana.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































