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Envejecidos, vaciados y sin servicios: el mapa de la despoblación en Castilla y León, municipio a municipio

Consulte una docena de indicadores relacionados con este declive demográfico en cada localidad de la región

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Castilla y León lleva décadas atrapada en la trampa de la despoblación. Muchos municipios envejecen sin parar y sus calles están cada día más vacías. En el mapa que encabeza esta información puede consultar una docena de indicadores relacionados con este fenómeno, desde tendencias de población y demográficas a datos de renta o servicios, municipio a municipio.

A continuación, repasamos en 10 gráficos las claves de uno de los principales problemas de la región donde se celebran este domingo elecciones autonómicas.

España ha crecido un 75% en 75 años; Castilla y León ha retrocedido un 16%

En 1950 vivían en Castilla y León cerca de 2,9 millones de personas. En aquella década de baby boom la población española crecía un 10%; en la región, en cambio, la demografía se mantenía estable. En los sesenta, en pleno desarrollismo, Castilla y León perdía 180.000 habitantes, un 6% del total. Esta tendencia se mantuvo imparable hasta comienzo de los 2000. En la primera década del nuevo siglo la región creció un 3% empujada por la llegada de extranjeros, pero fue un espejismo. Hoy tiene alrededor de 2,4 millones de habitantes, un 16% menos que hace 75 años.

La comunidad castellanoleonesa es, junto a Extremadura, la única comunidad con menos población que entonces. En el mismo período, el conjunto de España ha crecido un 75%. Por provincias, la caída de población ha sido prácticamente generalizada: solo ha crecido Valladolid (65.000 habitantes más), mientras que Soria y Zamora han perdido más del 40% de su población.

Pueblos ya vacíos, ciudades en peligro

Castilla y León tiene más de 2.000 municipios, uno de cada cuatro de todos los que componen España. El fenómeno de la despoblación les ha afectado de forma diferente. En 1950, las localidades más pequeñas de la región (hasta 1.000 vecinos) sumaban 786.000 habitantes; hoy, apenas 350.000, menos de la mitad. Esta pérdida de población comenzó en los cincuenta y se agravó en la década de los sesenta. Desde principios de siglo la población de estos municipios se mantiene más o menos estable.

En el mapa de arriba puede consultar cómo ha cambiado la población de cada municipio en tres periodos: 1950-1970, 1970-2000 y 2000-2025. El patrón es común: las grandes ciudades de la comunidad y sus alrededores han mantenido o aumentado su población, mientras que los municipios más pequeños han sufrido importantes caídas de población. Cuatro de cada cinco municipios de Castilla y León ha perdido más de la mitad de su población desde 1950.

El crecimiento ha frenado en los últimos años incluso en algunas ciudades de la región. Desde 2010, las localidades de más de 10.000 habitantes han caído un 4%, lo que supone también una amenaza para la vertebración del territorio: buena parte de los servicios de los pueblos pequeños dependen de las cabezas de comarca, muchas de ellas hoy en claro retroceso. Un ejemplo es Villablino, en León. La localidad superaba los 14.000 habitantes a principios de siglo, pero el cierre de las explotaciones mineras, unido a la falta de alternativas laborales, redujo la población a la mitad.

Una región cada vez más envejecida

Un fenómeno inevitablemente ligado a la despoblación es el envejecimiento. En los setenta, los menores de 35 años superaban el 50% del total de habitantes de la región. Hoy la situación es bien distinta: esos mismos jóvenes no llegan al 30% y los mayores se han duplicado. Estas cifras han situado a Castilla y León como la tercera autonomía del país con un mayor índice de envejecimiento: por cada menor de 16 años, hay 2,3 mayores de 65. En el siguiente gráfico se puede ver cómo este envejecimiento ha cambiado completamente la pirámide de población regional.

El envejecimiento es mayor en los pueblos más pequeños. En el 70% de las localidades, uno de cada tres vecinos tiene más de 65 años. En 240 municipios los mayores son más de la mitad de los vecinos. Uno de los casos más extremos es Cabezón de la Sierra (Burgos), donde 25 de los 33 vecinos superan los 65 años. Allí el vecino más joven tiene 47 años, según los últimos datos del INE.

La reducción del número de jóvenes en la región es aun más drástica en muchos municipios. En una de cada diez localidades es imposible encontrar a un vecino de menos de 15 años y en algunos de ellos hace más de una década que no cuentan con un vecino de esa edad empadronado. En el siguiente gráfico interactivo puede consultar la evolución de la población en tres franjas de edad de todos los municipios de la región castellano y leonesa.

Miles de habitantes sin un médico diario, un colegio o una tienda en su municipio

Uno de los factores que a la vez causa y agrava la despoblación es la ausencia de servicios básicos. La sanidad es un buen ejemplo. En 1.200 municipios, la atención médica se ofrece en pequeños consultorios, a menudo antiguas escuelas o centros municipales que no fueron ideados como establecimientos sanitarios. En estos centros improvisados el médico o el enfermero atienden una o dos veces por semana desde recién nacidos a pacientes geriátricos. Para atención urgente o especializada, los vecinos deben desplazarse hasta el centro de salud más cercano, a menudo a decenas de kilómetros.

Muchos niños también tienen que salir de su municipio para ir a la escuela o al instituto: solo 152 de los 2.248 municipios de la comunidad tienen una escuela infantil y el 72% carece de colegios de educación primaria. A veces, el colegio está en la localidad vecina y el trayecto es corto. En otros casos como en Codesal, una pedanía del municipio zamorano de Manzanal de Arriba, los trayectos son más largos. Desde 2011, cuando cerró su colegio, los niños de esta localidad tienen que desplazarse 21 kilómetros hasta el Colegio Rural Agrupado de Palacios de Sanabria. Cuando crezcan, tendrán que alejarse unos kilómetros más, hasta el instituto de Puebla de Sanabria.

La actividad comercial también se articula alrededor de los centros más poblados. Así más de la mitad de los municipios de la región no tienen una tienda de alimentación y para realizar cualquier compra tienen que desplazarse a otros pueblos, normalmente en coche, dado un servicio de transporte público bastante escaso. Y solo un 15% de los municipios tiene una gasolinera para llenar el depósito de sus vehículos.

Los extranjeros son el único freno a la despoblación

En los últimos años esta despoblación se ha encontrado con un pequeño freno: la llegada de población inmigrante. A principios de siglo, en los años de la burbuja, la población extranjera prácticamente casi se triplicó: pasó de 70.000 a 200.000 habitantes. Con la crisis sus números se redujeron ligeramente y ahora ha vuelto a repuntar hasta alcanzar los 282.218 actuales. Desde 2002 su población se ha multiplicado por cuatro, mientras que los nacidos en España han caído un 11%.

La mayoría de ellos viven en ciudades, atraídos como el resto de vecinos por el dinamismo económico y las oportunidades de empleo de estos lugares, pero también destacan en municipios más pequeños. Un ejemplo claro del empuje de la población extranjera es el pequeño pueblo de Fuente el Olmo de Fuentidueña, en Segovia, que ha duplicado su población en apenas cuatro años, de 152 a casi 400. Este espectacular crecimiento ha sido netamente extranjero: los ciudadanos nacidos en otro país han pasado de 80 a 323. La mayoría de ellos para trabajar en una de las empresas viveristas más importantes de España en la recogida de frutos rojos.

Una región llena de desierto demográficos

La densidad de población media de España ronda los 94 habitantes por kilómetro cuadrado, pero su distribución es muy desigual. Las ciudades tienen manzanas donde viven hasta 53.000 personas por kilómetro cuadrado, pero también hay cientos de pueblos donde esta densidad no supera los 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Este umbral, definido en algunas directivas europeas para definir zonas escasamente pobladas, tiene todavía un límite más extremo: regiones con menos de 8 habitantes por kilómetro cuadrado. Unos 3.000 municipios españoles tienen densidades por debajo de ese umbral y la mitad son castellanoleoneses.

Esta baja densidad tiene consecuencias en el territorio. Varios estudios académicos señalan la despoblación y sus consecuencias —abandono agrario y reducción del pastoreo, que aumentan la carga de combustible— como factores que explican la proliferación y mayor intensidad de los incendios. Castilla y León es la región que más ha sufrido en los últimos veranos por los fuegos. El año pasado ardieron unas 140.000 hectáreas en la región, principalmente en las provincias de Zamora y León. En los últimos cinco años los incendios forestales han arrasado unas 240.000 hectáreas en toda la región.

Más asalariados en las ciudades

La región es la octava comunidad con mayor renta media por persona: 15.110 euros, apenas 70 por encima de la media nacional. Dentro de la región hay importantes diferencias: Burgos es la que tiene la renta neta media más alta, con 15.988 euros por persona. En el extremo contrario, Ávila y Zamora no alcanzan los 14.000.

Pese a las diferencias, un patrón atraviesa la región. La falta de oportunidades laborales en las zonas más rurales tiene su reflejo en cuánto representan los salarios del total de las rentas del municipio. En los más pequeños, este porcentaje es menor. En seis de cada diez municipios con datos, el peso de las rentas del trabajo no supera el 50%. A estos habría que sumar muchos de los municipios sin datos, casi todos con menos de 100 habitantes y con un alto porcentaje de jubilados.

Qué pasará en el futuro en Castilla y León

El panorama para los próximos años no es demasiado halagüeño en cuanto a la población de Castilla y León. Según las proyecciones del INE, ninguna de las provincias crecerá al ritmo del total de la población española. Entre los territorios que aumentarán su población se encuentran los dos ejes con más actividad industrial de la región, Valladolid y Burgos, y las provincias más cercanas a Madrid, Segovia y Ávila. Sin embargo, en territorios como Zamora y Palencia continúa su despoblación y perderán un 8% y un 7% respectivamente en los próximos 15 años.

La despoblación resurge periódicamente en la agenda política e incluso ha vertebrado formaciones políticas, como Soria Ya o Teruel Existe, que han llegado a parlamentos autonómicos y al Congreso de los Diputados. Sin embargo, décadas de éxodo rural y un envejecimiento imparable amenazan a cientos de poblaciones castellanoleonesas y del resto del país con la desaparición, quizás previo paso como resort de fin de semana.

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