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Los vecinos desalojados de su apartamento en Tavernes de la Valldigna por las embestidas del mar: “Nunca vimos esas olas”

La alcaldesa del municipio valenciano, Lara Romero, califica la situación de “devastadora” tras el paso de la borrasca ‘Harry’, que ha provocado la pérdida de la arena del mar

Nunca las olas habían golpeado con la saña de este martes los bloques de apartamentos en primera línea de mar del núcleo costero de Tavernes de la Valldigna, al sureste de la provincia de Valencia. El mar, sacudido por el temporal Harry, engulló la arena de los pocos metros de playa que quedan y embistió especialmente contra los cimientos del edificio Neptuno, provocando la caída de balcones y terrazas en la primera de sus cuatro plantas y destrozos diversos en el muro de contención.

Ángeles Oltra y su marido, Ximo Ciscar, estaban allí, en la segunda planta, hasta que fueron desalojados este martes por la tarde, junto con la otra familia que habita permanentemente el bloque de los años sesenta. “Pasamos mucho miedo. Es la primera vez que vemos el mar así. Nunca habíamos visto esas olas. El ruido era terrible, lo peor, sobre todo cuando cayó el balcón. El temporal Gloria [del año 2020] también fue muy fuerte, pero este ha sido peor aún”, comentaba en la mañana de este miércoles Ángeles, debajo de su casa.

No saben cuándo podrán volver al apartamento. Los técnicos están analizando los destrozos y el estado de los cimientos del bloque. “Se tiene que comprobar perfectamente el estado del edificio antes de tomar una decisión”, señala Lara Romero, alcaldesa de la localidad, situada a 55 kilómetros al sur de Valencia y dividida en dos núcleos, el urbano del interior, dedicado a la naranja, y el costero, de carácter turístico y residencial.

Romero califica de “devastadora la situación” causada por el paso del temporal. “Hemos perdido prácticamente no solo la totalidad de la arena, sino parte del cordón protegido de dunas. Los informes técnicos apuntan no solo a la afectación del muro perimetral del edificio y también de la terraza, sino a todas las infraestructuras de servicio público de la playa”, explica la alcaldesa socialista.

“El temporal Gloria ya nos dio un aviso importante, pero no produjo los daños de esta magnitud. Y esto se va a repetir, como hemos comprobado. No podemos dejar de lado el cambio climático y sus efectos”, afirma, desde un mirador al mar, desde el que se puede observar cómo la fuerza del mar ha arrancado y partido grandes trozos de hormigón a los pies del bloque. En otras viviendas, más al norte, el mar ha transportado la arena de la playa más de 100 metros al interior, cubriendo las calles y algunas viviendas.

La playa tenía unos 70 metros hace 30 años. Ahora cuenta con unos pocos." Yo he conocido una playa de mucho más de 100 metros y ahora las sombrillas llegan hasta mi casa", apunta Ángeles. “Ahora te metes en el mar y para que cubra tienes que andar y andar hacia dentro”, apostilla Ximo.

“Yo crecí jugando y corriendo por esa playa. Por eso mis padres decidieron quedarse. Ahora ya no queda apenas arenal”, señala Patricia Zwiebel, de origen alemán y propietaria del hotel Ursula, ubicado junto al bloque siniestrado. Ella también fue desalojada y su inmueble está cerrado en revisión.

La reducción continuada de la playa y de las dunas deja el camino expedito para que las embestidas del mar lleguen directamente hasta el núcleo urbano. La alcaldesa incide en que la erosión cada vez es mayor por falta de sedimentación desde que se hizo la escollera del cercano municipio de Cullera. Señala que el Ministerio de Transición Ecológica está agilizando el proceso para iniciar el proyecto consistente en ampliar los espigones, creando una barrera transversal para proteger las toneladas de arena que se trasvasarán para recuperar las playas de Tavernes de la Valldigna, como se ha hecho en Les Deveses de Dénia.

El temporal Harry ha vuelto a poner de manifiesto la fragilidad del litoral valenciano urbanizado, sobre todo a partir de los años 60 del pasado siglo, con unos parámetros que chocan con la realidad actual, caracterizada por el cambio climático, la elevación del nivel del mar y la multiplicación de temporales violentos.

Otras localidades costeras valencianas han sufrido también este martes los embates del temporal. Algunos vecinos, como los de la playa de Almardà de Sagunt, han vuelto a pedir soluciones como arrecifes artificiales frente a las playas para frenar la fuerza de las olas, y no solo trasvases de arena. Un debate que sigue abierto y se produce después de cada temporal.

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