La nueva Rambla de Barcelona mantiene el 84% de las mesas de las terrazas y serán todas iguales
El Ayuntamiento crea un Libro de Estilo de colores y modelos de mesas, sillas y parasoles que servirá de modelo para otros espacios

La disputa por cada metro cuadrado del espacio público de La Rambla de Barcelona parece haber llegado a un punto final. El Ayuntamiento de Barcelona y el Gremio de Restauración han acordado el nuevo modelo de terrazas tras meses de negociación durante la tercera fase de las reformas del paseo más conocido de la ciudad. El acuerdo, presentado este lunes, establece un máximo de 322 mesas a lo largo de todo el paseo -manteniendo 84% de lo disponible actualmente- y prevé recuperar un 33% del espacio para los peatones. Además, la Rambla será “zona de excelencia”, un instrumento que implicará la aplicación de un Libro de Estilo visual para unificar criterios estéticos y técnicos de las sillas, mesas y parasoles, así como todo el mobiliario utilizado en las terrazas. Este documento regulará aspectos como la paleta de colores, los materiales y la calidad. El objetivo, según el Consistorio, es lograr un “mejor equilibrio entre el espacio de paseo y el de estancia” en uno de los ejes más concurridos de la ciudad, con mayoría abrumadora de turistas.
Las negociaciones entre el Ayuntamiento y el Gremio de Restauración, según ha afirmado el director de la entidad Roger Pallarols, han sido “intensas y constructivas”. Pero con una considerable victoria para la agrupación que reducirá apenas 60 mesas de las existentes actualmente, un 16%. El proyecto ha sido consensuado también con entidades como Amics de la Rambla y busca consolidar un modelo que el consistorio prevé extender a otras zonas. El alcalde Jaume Collboni ha celebrado el acuerdo y considerado que será “la primera zona de excelencia de terrazas de la ciudad, pero no la única.”
Además de la cantidad de mesas, el acuerdo crea un Libro de Estilo propio elaborado por el FAD (Fomento de las Artes y del Diseño) y consensuado por todos los agentes participantes. El alcalde ha señalado que este nuevo instrumento fijará estándares mínimos de calidad y durabilidad de los materiales. Los establecimientos podrán elegir entre los modelos y las paletas de colores disponibles. Aquí, se trata de tonos neutros y cálidos —beige, arena y grises suaves— con acentos puntuales en terracota, “pensados para integrarse de forma discreta en el entorno urbano.”
Los parasoles deberán mantener la misma altura para generar “una imagen homogénea a lo largo de todo el paseo”, mientras que mesas y sillas podrán variar en diseño dentro de los parámetros definidos de color y formato. El objetivo es “reforzar una identidad visual común sin eliminar la diversidad de cada establecimiento”, según han afirmado durante rueda de prensa.
También se permitirá incorporar fundas a las sillas, a escoger entre cuatro colores, pero donde no se permitirá la publicidad, solo la identificación del establecimiento. Los elementos auxiliares como pizarras o mobiliario para los empleados se definirá mediante un concurso público impulsado por el Ayuntamiento. “Barcelona tiene una gran tradición de diseño e innovación que debe aplicarse al espacio público”, ha señalado Collboni.
Las obras de la Rambla se han agilizado, pasando de los siete años inicialmente previstos a tres, en un ejercicio que el alcalde Collboni considera un “esfuerzo titánico para recuperar el corazón de la ciudad.” La idea del consistorio es que las terrazas puedan volver a instalarse progresivamente hasta febrero del próximo año. “Hoy sí, la Rambla inicia una nueva etapa, con todos lo que teníamos que estar”, ha señalado Pallarols en tono de celebración tras el acuerdo con el Ayuntamiento.
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