El “No a la Guerra” evoca la gran manifestación de Barcelona. ¿Podría repetirse ahora?
Las gigantescas protestas contra la guerra de Irak llevaron a George Bush padre a decir que la capital catalana no podría condicionar la política de seguridad de EEUU


Barcelona clamó en 2003 contra la Guerra de Irak con una movilización sin precedentes que decoró los balcones de las fachadas con el logo del stop al misil y sábanas blancas en señal de paz. Con el ataque a Irán por parte de Estados Unidos e Israel, resuenan los ecos de la multitudinaria manifestación que en febrero de 2003 reunió a 1,3 millones de personas al grito de No a la guerra contra la decisión del Gobierno de Aznar de sumarse al conflicto. La protesta fue tan gigantesca que incluso George Bush padre dijo que la política de seguridad de Estados Unidos no podía depender de “si sale mucha o poca gente a las calles de Barcelona”.
El “no a la guerra” entonado esta semana por Pedro Sánchez por la crisis en Irán ha despertado la pregunta en muchos de los que se movilizaron hace 23 años. ¿Sería posible ahora una movilización parecida? La situación es muy diferente porque ha sido el propio Sánchez el que se ha plantado ante Donald Trump y esgrimido el célebre lema pacifista. Dani Gómez-Olivé, que fue portavoz de Aturem la Guerra, destaca que la plataforma sigue activa y conviene que el contexto es diferente porque el Gobierno es el referente antiTrump y antiguerra.
“El propio presidente ha decidido liderar la denuncia de lo que decíamos hace 20 años: que es, como entonces, una guerra ilegal porque las preventivas no existen en el derecho internacional. Y está en esa lógica desde el minuto cero”, apunta señalando que Sánchez ha sido “hábil” al apelar a un sentimiento pacifista enraizado. “Hay quien dice que dice que lo ha hecho por cálculo electoral. Espero que no y que lo crea de verdad. Quiere coger un relevo histórico de esa movilización y confrontar con el PP de entonces. Y sorprendentemente ha liderado y logrado que otros gobiernos europeos reculen y no tengan una voz tan acrítica con EE UU”.
Su sensación es que si en La Moncloa existiera un gobierno afín a Trump se podría lograr una manifestación pareja. “Quiero pensar que sí. El caldo de cultivo existe. Nos costaría movilizar porque en 2003 no fue fruto de un día: llevábamos dos años de pequeñas manifestaciones. Pero la cultura de la paz está muy extendida”, señala. Y esa tradición continua: Una encuesta de la empresa 40Db para este periódico señala que la oposición a la actual guerra en Cataluña es del 71%, superior a la del conjunto de España (dos de cada tres).
Con una tradición consolidada desde las protestas contra el ingreso de España en la OTAN o el movimiento de los insumisos, la movilización de Barcelona no surgió de la nada. El Gobierno de Aznar generó un fuerte malestar social que culminó, tilda Gómez-Olivé, con sus políticas “absolutísimas” y a favor de la guerra. Y confluyeron varias realidades: los pacifistas que denunciaban los ataques a Afganistán; los activistas antiglobalización del que procedía Gómez-Olivé o Ada Colau o la fortaleza del movimiento okupa. Todos acabaron en la plataforma Aturem la guerra, que acogió a todos los partidos (salvo el PP), sindicatos, entidades y vecinos en una transversalidad inaudita. “Podías ver en una reunión a diputados de CiU y a okupas”, recuerda. Y apunta algo esencial: la implicación del mundo educativo. “Fue el cambio de rasante: en las escuelas se trabajó y llegó a las casas. Y el movimiento se vertebró”.

El éxito fue tan masivo que se convocaron varias manifestaciones hasta la del 15 de febrero. “Fue una concentración porque la gente no se pudo ni mover. El manifiesto se leyó cinco o seis o veces. Los que lo leyeron casi se lo sabían de memoria”, bromea citando también la implicación de los artistas que brindaron su apoyo a la plataforma. Mònica Marco, una de las manifestantes, recuerda que había “mucha, mucha gente”. “Familias enteras, inmigrantes. Y que la gente arrancaba a aplaudir”, dice afirmando que no guarda imágenes de entonces porque los móviles no se utilizaban todavía como cámaras fotográficas. Marco apunta las protestas de los estudiantes y las caceroladas y la irritación que causó la imagen del denominado trío de las Aazores con con los pies en la mesa junto a Bush y Blair. Un empleado de televisión recuerda que algunas cadenas limitaban entonces los directos con público porque éste prorrumpía a gritar No a la guerra.
“¿Se puede repetir aquella movilización? Creo que no", reflexiona Marco. “Bush nos parecía lo peor, pero teniendo ahora un fascista en la Casa Blanca le ha hecho bueno”, alega señal. “Podemos estar más enfadados pero la respuesta del Gobierno es muy diferente. La gente está menos movilizada”. Marco afirma que era un “orgullo decir que eras de Barcelona” y Goméz-Olivé que fue un “poco alucinante” la cita de Bush. “Intuíamos que las manifestaciones serían grandes porque agotábamos el material como las las chapas o los posters. Pero en Londres y Estados Unidos también las hubo”, señala. No duda de que más adelante, aunque quizá no tan masivas, habrá protestas contra la guerra de Irán.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































