La plaza de Francesc Macià tendrá árboles, aceras más anchas y nuevo carril bici cuando llegue el tranvía
La fase 3 del proyecto de unión de las líneas por la Diagonal contempla ordenar el tráfico en la rotonda, con los convoyes circulando en el lado mar


La llegada del tranvía de la Diagonal a la plaza de Francesc Macià de Barcelona supondrá una reordenación del espacio: se plantarán unos 20 árboles en las aceras (ahora no hay ni uno), se ensancharán las del lado montaña, se construirá un nuevo carril bici en calzada y segregado, y se reordenará el tráfico en una plaza que es también rotonda y donde ahora el desorden es considerable. Las obras, que todavía no tienen fecha, están previstas en la fase 3 del proyecto de unión de las líneas del tranvía, desde paseo de Sant Joan, donde muere ahora el Trambesòs; hasta la parada donde arranca el Trambaix, ubicada en la plaza, en sentido de salida de la ciudad.
Fuentes municipales reconocen que el inicio de las obras todavía no tiene fecha, pero recuerdan que la aprobación de los proyectos ejecutivos (que permitirán sacar la obra a concurso) está prevista para este trimestre. Una vez adjudicadas las obras, el plazo previsto de ejecución es de 40 meses (tres años y pico).
Esta es la pata técnica del asunto. Pero la política tiene sus propios ritmos y, por ahora, el Gobierno de Jaume Collboni evita poner fecha al inicio de las obras cada vez que le preguntan si comenzarán durante este mandato. Entrar con la maquinaria en el tramo que falta (Verdaguer, Francesc Macià) es entrar en el recorrido central de la Diagonal y también el centro del Eixample, con sus calles horizontales y verticales. Y todo ello cuando el entorno de Francesc Macià lleva un par de años castigado por las obras de prolongación de los Ferrocarriles de la Generalitat de plaza de Espanya a Gràcia.
Según los planos, el tranvía, que llegará a Francesc Macià por el centro de la Diagonal, circulará por el lado mar de la plaza y tendrá prioridad semafórica porque es transporte colectivo. La llegada del tranvía coincidirá con un rediseño de la circulación que entra en Barcelona por la Diagonal. Al llegar a la rotonda, por el centro de la avenida solo circularán autobuses urbanos e interurbanos; y el tráfico privado se desviará a tres carriles del lateral, de manera que cuando entren en la plaza puedan desviarse fácilmente por Josep Tarradellas, Urgell o Diagonal.

La circulación en sentido salida de la ciudad también se modifica. Porque la sección del tranvía será como la de ahora a su llegada a Verdaguer: el tranvía va por el centro, con el carril bici al lado y a lado y lado hay dos carriles para coches. No hay espacio para autobuses porque la idea es que el tranvía capte la demanda. Para facilitar la circulación de los coches y reordenar sus trayectorias, se crearán dos islas pegadas al bulevar de la Diagonal y a la avenida de Pau Casals. Y los dos carriles que tendrán los coches para entrar en la plaza, se convierten en tres a la salida hacia el sur.
Lo único que no toca el proyecto es el jardín y estanque del centro de la plaza, que diseñó en 1930 el arquitecto y paisajista Nicolau Rubió i Tudurí. No se interviene porque está protegido: en el centro hay un ejemplar de ombú o bellaombra centenario cuya copa mide 24 metros y el perímetro del fuste alcanza los seis metros. El estanque dibuja la forma de la isla de Menorca, de donde era Rubió i Tudurí.
Más allá de la infraestructura ferroviaria y de la reurbanización del entorno, las obras del tranvía suponen la construcción de colectores de agua. Una obra que obliga a cortar parcialmente la Diagonal y alarga los trabajos. Lo bueno, por decirlo de alguna forma, como se vio en los tramos ya construidos de la Diagonal, es que permite a la ciudadanía acostumbrarse a que la avenida deja de ser lo que era. Tanto si se es usuario del coche privado, como del autobús, la bici o se va caminando. El tramo que va de paseo de Sant Joan a la calle de Calvet es de 1.870 metros: de Girona a Balmes, el colector se amplía y, de Balmes a Calvet, se desdoblará.
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