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Illa se reincorpora al puesto de mando tras su enfermedad en el momento más complicado del mandato

El president, que ha estado un mes de baja por una osteomielitis, se enfrenta a la crisis de Rodaliles, huelgas y falta de presupuestos

El president Salvador Illa (d) junto al el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, en una reunión del Govern.Andreu Dalmau (EFE)

El president Salvador Illa acudió el pasado sábado 16 de enero a un acto en Ascó (Tarragona) para inaugurar un polideportivo y, desde entonces, no se le ha vuelto a ver ni en ninguna fotografia ni en ningún vídeo. Tras sufrir un grave episodio de osteomielitis púbica, que le llevó hasta la UCI y le llegó a impedir caminar, Illa ha estado de baja desde entonces y este lunes reanudará la actividad política e institucional de forma progresiva. Su primera aparición pública será un mensaje desde la Galería Gótica del Palau de la Generalitat. Su vuelta coincidirá con el peor mes y la situación más crítica de su mandato con la crisis colosal de Rodalies, que afloró con la muerte de un maquinista en prácticas en Gelida (Barcelona); temporales de agua y viento; huelgas de maquinistas y educación y con los presupuestos, además, en el aire.

En un mensaje en la red, Illa anunció su vuelta con estas palabras: “Tengo muchas ganas, energía y determinación”. Protegido por su equipo -minimizó su enfermedad y ocultó el primer día su ingreso en la UCI-, el president nunca ha dejado de estar encima del día a día y despachando con su núcleo duro. En público, ha sido otra cosa. Con cuatro mensajes, informó de su su ingreso (18 de enero); de su alta hospitalaria (30); animó a la consejera de Educación, Esther Niubó, operarada de urgencia (1 de febrero) y del alta de este viernes.

El último parte médico fue muy escueto: que evoluciona “muy favorablemente” y que ha recuperado completamente la movilidad. El antibiótico lo sigue recibiendo vía intravenosa y en breve pasará a ser oral. El protocolo fija en dos meses el tratamiento. Illa, que ha perdido peso y masa muscular -la enfermedad le dio el primer aviso cuando salió a correr de madrugada-, empezó a andar con un caminador, salió el hospital ayudado de muletas y hace dos semanas en casa iba con una. La usa cada vez menos y la tiene de apoyo.

El president cerró el curso el 23 de diciembre vaticinando que este enero iban a pasar “muchas cosas” pero sin duda no imaginó la cadena de problemas que han dejado a su Govern en una situación delicada. Entonces, aludía al acuerdo sobre el modelo de financiación, sellado después de Reyes entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, líder de ERC, en La Moncloa. Con los presupuestos prorrogados, ese pacto y la constitución de la nueva empresa de Rodalies parecían los cimientos para sustentar el mandato. Todo se torció: Junqueras aplazó la negociación sobre las cuentas, llegó después la enfermedad; se sucedieron las lluvias torrenciales, el accidente mortal de Rodalies; las huelgas de maquinistas y en educación (ahora llegan las de los médicos). Y la súbita enfermedad de Niubó. Y esta semana, el Parlament volvió a pedir por segunda vez la destitución de la consejera de Territorio, responsable de Rodalies, Sílvia Paneque.

El consejero Albert Dalmau, en aplicación de la Ley de la Presidencia, ha tomado este mes las riendas del Govern asumiendo las funciones de Illa dirigiendo las reuniones del Consell Executiu, sustituyendo al presidente en las sesiones de control y poniéndose al frente del comité directivo de su departamento así como el de Educación. Illa ha estado conectado en todo momento y aprovechó sus primeros días en la UCI para leer El hijo del siglo, de Antonio Scurati. Desde el hospital preparó con Dalmau y Paneque las comparecencias en el Parlament sobre Rodalies. Ha despachado también con sus consejeros a través de video llamadas y con Dalmau, con quien hablaba tres o cuatro veces al día, se ha reunido también en su casa de La Roca del Vallès (Barcelona). “Todo esto no estaba en absoluto en el guion. Esto demuestra que la política es humana”, afirma el consejero. El viernes, el día del vendaval, hablaron a primerísima hora de la mañana.

“Ha sido una tarea coral. Siempre hemos dado la cara y hemos hecho lo que hemos aprendido de él, que el Govern no solo debe preocuparse de su competencia sino lo que es nuestra incumbencia”, explica el consejero. Las negociaciones con los comunes sobre los presupuestos han arrancado con la norma de prohibir la venta especulativa de vivienda sobre la mesa y aumentar hasta 1.200 millones la inversión en vivienda. La duda ahora es si ERC aceptará o no aplazar los avances en la recaudación del IRPF a cambio de activar el consorcio de inversiones. Sumido en una encrucijada, el Govern insiste en aprobar sus primeras cuentas del mandato este trimestre. Junts ya le pide que con Rodalies patas arriba y sin destituir a Paneque se someta a una cuestión de confianza. Y lo que quiere Illa es enderezar el mandato y volver a correr.

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