El MNAC da un paso adelante y programa para este año los trabajos para devolver una parte de los murales de Sijena a Aragón
El Museu Nacional d’Art de Catalunya destinará 81.000 euros a los trabajos para trasladar las llamadas pinturas profanas, menos frágiles


El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) ha decidido dar un paso adelante en la ejecución de la sentencia que obliga a devolver las pinturas románicas del monasterio de Santa María de Sijena. En su programa de actuaciones para este año ha incluido una partida de 81.000 euros para los trabajos de traslado de las denominadas pinturas “profanas”, para lo que prevé sacar a concurso este primer trimestre de año la licitación, con una duración estimada de 12 meses. Si se cumple los cálculos, esa parte de los murales podrían estar en el cenobio oscense en 2027. Fuentes de la institución señalan que han remitido a la jueza que se encarga del caso el pliego de condiciones, que demandó en diciembre, por lo que ahora está en sus manos aprobarlo e iniciar así el proceso de restitución.
El museo barcelonés exhibe en dos salas diferentes las antiguas pinturas de Sijena. En la sala 16 se encuentran las que vestían la sala capitular del monasterio, la auténtica joya de la corona, pero cuya fragilidad —consideran los técnicos— hace inviable la restitución sin poner la obra en peligro, según argumenta la dirección del museo. Mientras, en la 17 se encuentran las denominadas pinturas profanas, ocho plafones de menores dimensiones que decoraban la parte superior de los muros de una sala rectangular situada entre la iglesia y el claustro. Fueron arrancadas en los años sesenta y su estado de conservación es mucho mejor. De hecho, ese ha sido el argumento esgrimido por el MNAC para que, a diferencia del resto de murales, haya defendido siempre que se pueden trasladar a Aragón sin problemas y sin dilaciones. El pliego de condiciones se llegó a poner en manos del Gobierno de Aragón para que este ofreciera información adicional y lo aprobara, pero fuentes del Ejecutivo habían señalado a este diario que no las aprobaría hasta que la jueza sacara adelante los cronogramas de entrega definitivos.
“Desinstalación, embalaje, transporte y desembalaje de las llamadas pinturas profanas del Monasterio de Villanueva de Sijena”, dice el objeto del contrato que consta en el programa presupuestario que el MNAC colgó en su web a finales del año pasado. Una línea más abajo se menciona otro trabajo: “Diversas relacionadas con las pinturas arrancadas de la Sala Capitular del Monasterio de Villanueva de Sijena”. Esa segunda referencia, más inconcreta, sí hace referencia a los murales arrancados por Josep Gudiol en plena Guerra Civil para salvaguardarlas tras quedar a la intemperie por un incendio provocado por unas milicias en el convento en 1936. En ese segundo caso, pese a que se prevé en el primer trimestre, no hay precio de licitación, y fuentes del MNAC señalan que no está definido.
Ese último concurso está mucho más en el aire por diferentes circunstancias: el museo no quiere correr riesgos con el traslado por su extrema fragilidad y aún está a la espera de que la jueza fije un calendario, que aún se puede prolongar en el tiempo. De hecho, uno de los últimos requerimientos judiciales solicitaba a los distintos actores implicados en el litigio que propusieran expertos para conformar una comisión pericial que pudiera determinar el calendario de devolución de las pinturas de la sala capitular. El MNAC propuso a miembros de instituciones internacionales, además del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), para que participaran en esa institución. Antes de esa propuesta de la jueza, el Gobierno aragonés consideraba que el trabajo se podía realizar en siete meses, mientras que el MNAC considera muy difícil hacerlo en menos de 18 meses, y sin descartar nunca que se pondrán en riesgo las pinturas.
El MNAC ha elaborado informes para defender que no está preparado técnicamente para efectuar esos trabajos sin producir daños a las pinturas del siglo XII, que fueron arrancadas de las paredes con la técnica del strappo en 1936 tras haber sufrido el impacto de las llamas y fueron reconstruidas con los métodos de la época. La consecuencia es que son muy sensibles a cualquier cambio de temperatura y humedad. Además, su desmontaje requeriría de tensiones físicas que pueden provocar desprendimientos de pinturas. Los técnicos del museo han certificado en torno a 700 puntos críticos en los 130 metros cuadrados de las pinturas.
Desde que el Tribunal Supremo avaló la sentencia y dio por acabado el proceso judicial, en mayo pasado, el museo ha defendido que quiere cumplir la sentencia, pero que no cuenta con la pericia técnica para hacerlo sin malograr más la obra. El Gobierno de Aragón niega esos riesgos, mientras que el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena ha sido más cauto y todavía no ha presentado su propuesta de cronograma. Ambas administraciones, no obstante, defienden que la restitución se tiene que producir. El Ejecutivo autonómico de Jorge Azcón, sobre todo a través de su director general de Cultura, Pedro Olloqui, ha sido beligerante con la oposición del MNAC y le ha acusado de no cuidar suficientemente el patrimonio aragonés.
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