Los agricultores mantienen cortada la AP-7 y la N-II en Girona desde hace más de 35 horas
Las protestas en contra del acuerdo de Mercosur provocan colas que superan los cinco kilómetros


Agricultores llegados de todas las comarcas gerundenses y de otros puntos de Cataluña cortan desde las tres de la madrugada del jueves las principales vías de conexión con Francia, la AP-7 y la N-II a su paso por la localidad de Pontós (Alt Empordà). Estos cortes están provocando colas kilométricas y las quejas de transportistas y empresarios. En la demarcación gerundense también se mantiene cortado el paso fronterizo de Coll d’Ares en Molló (Ripollès), una vía que no es muy transitada, pero que podría servir de vía alternativa para llegar a Francia ante la imposibilidad de llegar a la zona fronteriza de la Jonquera por las principales vías. Los agricultores están en pie de guerra por el próximo acuerdo de la Unión Europea con Mercosur, por los recortes de PAC, por la mala gestión que se hace de la sanidad animal y de la fauna salvaje y por los incumplimientos del Govern del compromiso firmado en Cervera –que permitió desbloquear las movilizaciones de 2024-, como el exceso de burocracia.
Desde las tres de la madrugada del pasado jueves, hace más de 35 horas, unos 130 tractores y entre 150 y 200 agricultores –dependen del momento- mantienen cortada la AP-7 y la N-II en el enclave escogido siempre para este tipo de manifestaciones, en Pontós, porque ambas vías confluyen en un mismo punto. Estos cortes, sumados a otros que se están dando en otros puntos de Cataluña. Como el de la C-16 en el Berguedà o la A-2 en Bell-lloc d’Urgell, están provocando graves retenciones de tráfico. Según el Servei Català del Trànsit, las colas más importantes de vehículos están en la AP-7 en el Alt Empordà, con cuatro y cinco kilómetros de retenciones, y en la N-II, con unos siete kilómetros de cola en Vilamalla y más de tres en Bàscara, en los puntos donde se hace el desvío para evitar el corte de los agricultores.
Aunque los agricultores empezaron el corte impidiendo el paso tanto por la AP-7, como por la N-II y la C-38 en el Coll d’Ares, tras la mediación con los Mossos d’Esquadra el jueves al mediodía decidieron dejar pasar turismos por la N-II y por la C-38 y tener el tráfico solo restringido a camiones. Además, desde la mañana de este viernes han accedido a habilitar un carril por la AP-7 solo para vehículos de emergencias.
Los agricultores que permanecen en el corte de Pontós, como el resto, están ya preparados para pasar el fin de semana en la carretera para seguir con la protesta que, asegura, solo se levantará cuando España muestre su apoyo al sector y confirme que votará en contra del acuerdo con Mercosur.
Para hacer frente al frío, tienen bidones en los que queman leña, estufas que funcionan con aceite de tractor y un cañón de aire caliente enchufado a un generador. El jueves comieron butifarra, judías blancas y mejillones, y cenaron hamburguesas de Angus catalán con pan de brioche y yogures de una grana de la comarca de la Selva. Este viernes en el menú habrá paella para aprovechar el agua de los mejillones de ayer. En el corte del Coll d’Ares se han sumado agricultores del Vallespir (Francia), el portavoz del Sindicato agrícola del Vallespir
Sebastià Barboteu explica que se han hermanado con agricultores de Revolta Pagesa, como ya hicieron en 2024, para denunciar problemáticas comunes que tienen. “Hace dos años que tenemos reivindicaciones y no se nos escucha”, ha manifestado. Precisamente en el sur de Francia también es muy importante la afectación viaria provocada con los cortes en la A9 en Perpiñán, en la A61 en Castelnaudary y Mongiscard y en la A68 en Gragnague –todos ellos en las cercanías de Toulouse y que se mantienen desde antes de Navidad-, en la A7 en Labastide-Murat y en Tain l’Hermitage y la A63 en Bayonne.
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