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Ricardo Delgado: “El carácter personalista de Covap hace muy difícil la deslocalización”

Para el presidente de la Cooperativa de Los Pedroches, los trabajadores son la clave de un éxito con el que se quiere impulsar el relevo generacional

Ricardo Delgado Vizcaíno, presidente de Covap, habla con dos jóvenes durante una jornada ganadera de la cooperativa. FOTO: RAFAEL SÁNCHEZ RUIZRafa Sanchez Ruiz

“Si en los años 60 los estudiantes de la Facultad de Veterinaria hubieran señalado Los Pedroches como una zona de actitud láctea, el cero hubiera sido rotundo”. Ricardo Delgado Vizcaíno evidencia con este ejemplo el crecimiento de Covap, Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches -entidad que preside desde 2008-, desde su fundación en 1959, cuando un grupo de ganaderos se unió para comercializar corderos y comprar materia prima para su ganado, hasta convertirse en una de las cooperativas agroalimentarias más importantes de España, con 2.000 socios activos y una facturación de 1.013 millones, en 2024. Con casi 14.500 puestos de trabajo (1.400 directos), emplea al 5,10% de la provincia de Córdoba. Sus filiales en EE UU y Reino Unido y la incorporación de otras productoras nacionales de lácteos, han convertido al grupo en referente de la industria láctea y cárnica con fuerte arraigo rural, que también apuesta por la sostenibilidad y la innovación. El secreto del éxito, sin embargo, para su máximo responsable, reside en los cooperativistas: “Es el elemento humano el que ha generado el desarrollo económico y social de la comarca”

Pregunta. ¿Cuáles han sido los hitos claves en el crecimiento de Covap?

Respuesta. En el mundo cooperativo de hoy se habla mucho de que hace falta añadir valor a las producciones agrícolas o ganaderas y para eso hace falta tamaño. Hay que partir de la visión inicial de los que fundaron la cooperativa hace 67 años, de su valentía. Ellos reconocieron que poner en marcha la tarea les daba miedo, pero que si no avanzaban con una fábrica, un lavadero de lana, un matadero… no iban a ningún sitio. Y ya somos segunda, tercera y hasta cuarta generación. Si la cooperativa genera 14.500 puestos de trabajo directos e indirectos y representa el 4,5% del PIB de la provincia es por las personas, la fe de un grupo de personas entregadas a reinvertir lo que ganaban. Es ese elemento humano el que ha generado el desarrollo económico y social de la comarca.

P. ¿Qué retos se plantean en el futuro?

R. En cada etapa tenemos nuevos desafíos. Hay que innovar, internacionalizar, atender a los nuevos hábitos de los consumidores… Pero nuestro principal objetivo es mejorar la renta de nuestros socios ganaderos y su calidad de vida, garantizar la continuidad de las ganaderías, porque sin ganaderos nuestra cooperativa pierde su sentido. Para eso tenemos un equipo de 40 personas, entre ingenieros agrónomos, veterinarios, técnicos... que ofrecen a nuestros socios todos los servicios que puedan necesitar para facilitarles la actividad y hacerla más atractiva: les asesoran en alimentación del ganado, a tramitar ayudas, con cursos de formación, en sanidad, medio ambiente, sostenibilidad, adelantar herencias… Para que nadie se vaya porque no tiene las herramientas necesarias.

Nuestro principal objetivo es mejorar la renta de nuestros socios ganaderos y su calidad de vida"

P. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene de cara a la competitividad con otras empresas del sector ser una cooperativa?

R. El hábito no hace al monje. Es importante la forma jurídica para desarrollar lo que se pretende, pero más importante es la profesionalidad y la disciplina en la gestión. Igual que se han profesionalizado nuestros ganaderos, también lo han hecho nuestros equipos y tenemos las ideas claras para ser ágiles. En nuestra cooperativa mantenemos la democracia interna, cada socio tiene un voto, porque lo importante es la solidaridad. Y esto es apasionante porque el carácter personalista es mucho más estrecho y eso hace que estemos muy ligados a un territorio, a cómo se contribuye a su desarrollo económico, social, cultural, medioambiental... y la deslocalización es mucho más difícil.

P. Tienen filiales en EE UU y en Reino Unido y han ido adquiriendo sociedades y cooperativas en toda España. ¿Cómo han influido estos dos factores en el crecimiento de Covap?

R. Nosotros exportábamos y lo de internacionalizar ha sido un paso más. En EE UU nuestros clientes se quejaban porque no les llegaba el producto o lo hacía en condiciones distintas… Hay que estar cerca del cliente, que te ponga cara, que no dependa del importador o el distribuidor, y nos va muy bien. Con la adquisición en España hemos incrementado la producción y la facturación y esto nos permite garantizar el suministro y el abastecimiento a nuestros clientes.

“Mantenemos la democracia interna, cada socio tiene un voto, da igual la facturación, porque lo importante es la solidaridad”

P. La innovación se ha convertido en un pilar esencial de Covap, con alianzas para promover start-up y sinergias con la universidad ¿Este esfuerzo lo percibe el consumidor?

R. La innovación, como la sostenibilidad, no la hacemos de cara a la galería, sino por convencimiento. Tenemos que innovar en nuevos productos, nuevos formatos, nuevos envases, conocer los nuevos hábitos del consumidor, que está absolutamente informado y que es amante de la inmediatez y que nos va a comprar más por cómo hacemos productos de calidad y a buen precio. Eso nos va a permitir seguir creciendo, seguir defendiendo a nuestros socios e invertir en sostenibilidad.

P. Covap tiene el compromiso de abastecerse a corto plazo de energías renovables

R. Hace tres años que tenemos una planta fotovoltaica de seis megavatios que nos aporta el 25% de nuestras necesidades de energía eléctrica. Tenemos una planta de biomasa, de residuos forestales, que nos cubre con energía térmica el 100% de nuestras necesidades. Y la joya de la corona, el biogás, que ya está en funcionamiento. De ahí vienen 100.000 toneladas de nuestros productos ganaderos, purines y demás, residuos de nuestra industria cárnica y también los lodos de la depuradora y ya estamos generando gas. Ya se está terminando la inversión de más de 25 millones de euros para gestionar el digerido líquido y depurar el agua que suelta, que vamos a reutilizar en nuestras industrias. Y el siguiente paso va a ser quitarle al biogás ese 35% que tiene de CO₂ y convertirlo en biometano, para que los camiones que nos abastecen se muevan con ese combustible, no creo que sea una utopía.

La innovación, como la sostenibilidad, no la hacemos de cara a la galería, sino por convencimiento"

P. La sostenibilidad se presenta a veces reñida con el mundo agrícola

R. Para actuar desde la ética medioambiental hay que hacerlo en lo laboral, en lo social y en lo económico y, por tanto, hay que hacerlo por convencimiento. Tenemos que ser capaces de alimentar al mundo, que es nuestra principal función, pero respetando el territorio. Y con nuestros ganaderos hacemos un esfuerzo enorme, y no todos lo hacen correctamente. Ahí tenemos que estar encima porque hay primas cuyo cobro ligamos a que cumplan con el bienestar animal, con el medio ambiente…

P. ¿Con una cooperativa tan potente es más fácil afrontar problemas como los aranceles o la competencia con otros mercados?

R. La inseguridad derivada de los asuntos de geopolítica, del proteccionismo, es enorme. Si unos nos ponen barreras, otros abrirán, como el acuerdo con India. Pero hay que estar muy atentos, porque todo va muy rápido y es todo muy difícil y complejo, en un mundo global, con inteligencia artificial, con nuevas tecnologías, con la automatización… Y hay que estar ahí.

P. Y con otros obstáculos como la sequía, las enfermedades animales…

R. En nuestra zona hay tres pantanos, el problema son las infraestructuras para tener la seguridad en el abastecimiento de agua. Igual que se lleva agua para regar las fincas agrícolas, ¿por qué no vamos a llevar agua a las ganaderías? Y en cuanto a la sanidad animal, eso es un palo, pero aquí tenemos a un equipo de 30 veterinarios, que están constantemente asesorando y cuidando del bienestar animal.

No podemos estar quejándonos permanentemente, porque entonces espantamos en lugar de atraer"

P. El éxito de Covap, ¿se puede replicar? ¿Puede considerarse un modelo para el joven agricultor que quiera emprender?

R. Aquí han venido cooperativas de Argelia, de Senegal y estoy convencido de que, si aquí, que no había nada, se hizo, se puede hacer en otros sitios. Pero es necesario contar con el elemento fundamental que son las personas: la fe, la voluntad, la actitud, el coraje y la fuerza de las personas que iniciaron la cooperativa. No se daban las circunstancias y las crearon. ¿Se puede hacer en otro sitio? Sí, pero si están personas así.

P. ¿Cuánto pesa en Covap la responsabilidad de ser el principal motor económico de la comarca?

R. Dependemos muchísimo de la ganadería, quizás demasiado, entonces la responsabilidad es enorme. Cuando nació la cooperativa se estaba perdiendo población, y luego se frenó y se ha conseguido incluso fijar población. Y no estamos mal comunicados, puedes irte a ver la Ópera a Madrid o a Sevilla gracias a la estación de Villanueva de Córdoba. Se vive bien en los pueblos.

La inseguridad derivada de los asuntos de geopolítica, del proteccionismo, es enorme"

P. El éxito de Covap ¿puede servir de acicate para implicar a los jóvenes en el relevo generacional?

R. Hemos ido dando pasos para conseguir mejorar la renta de nuestros ganaderos y su calidad de vida y eso son dos cosas que la gente joven valora enormemente. Y es verdad que aquí se trabaja sábados y domingos, que no hay mano de obra, la falta de rentabilidad y luego la sequía, las enfermedades, las cuestiones sanitarias… Pero no podemos estar quejándonos permanentemente, porque entonces espantamos en lugar de atraer. Nosotros tenemos que hacer lo que esté en nuestras manos. Las nuevas tecnologías, el robot de ordeño… hay una serie de factores que son un atractivo para los jóvenes. El programa Agroinnova de nuestra fundación nació para buscar ideas con las que entusiasmar a la gente joven. Y cada vez quiere venir más talento, y eso es bueno porque lo vamos a necesitar, porque hay que profesionalizarse. Tiene que haber gente que inculque que es atractivo quedarse aquí y que esto es algo atractivo para los jóvenes. Y para eso se necesita también una buena política de comunicación. Hay que comunicar con argumentos sólidos: que hay ataques porque la carne no es saludable, pues nosotros debemos ser proactivos, con argumentos coherentes, desde la verdad.

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