Odders, el estudio de Sevilla donde se incuba el futuro de la realidad aumentada
La ‘start-up’, líder en videojuegos de realidad virtual, tiene alianzas con todas las grandes tecnológicas y trabaja en contenido fitness para las gafas AR de Meta y Google


El futuro es una realidad y se gesta en Sevilla. En una de las pequeñas naves en el este de la capital hispalense se está incubando una aplicación de fitness para gafas inteligentes AR, la nueva tecnología que superpone elementos informativos, gráficos o imágenes digitales en realidad aumentada, que ya ha lanzado Meta y que en breve va a promocionar Google. Y ambas cuentan con la experiencia de Odders, una start-up sevillana, pionera en el desarrollo de videojuegos XR y que ya está preparada para lo que dentro de unos años dejará de ser una novedad, como ya ocurriera con los teléfonos móviles.
“Se trata de una tecnología súper incipiente en donde nosotros tenemos el foco y en la que venimos trabajando desde hace un año y donde nos estamos posicionando”, explica sobre el proyecto Ana Molina, jiennense y CEO de Odders, empresa que fundó junto a Jaime Pichardo, Fernando García y Juan José Flores, en 2019.
En las dos plantas de la sede de Odders en Sevilla, diáfanas, porque suelen trabajar en remoto -salvo los viernes, que es el día de la cerveza-, además de talento, sobra curiosidad y confianza en su olfato. Así fue cómo Molina y sus socios consiguieron reinventarse tras ver cómo la pandemia frustraba el crecimiento de su primera start-up -Oblumi, especializada en eHealth-. “Para trabajar en esta empresa hay que ser curioso. La curiosidad es el arma más importante, porque el futuro no está escrito”, subraya la CEO.
Y curioseando en las notas de prensa de Meta fue como detectaron que la compañía iba a sacar un dispositivo de gafas de realidad virtual autónomo. Supieron ver allí la oportunidad de negocio que eso implicaba. “Odders surge porque apreciamos que las gafas iban a dejar de ser café para los muy cafeteros”, dice Molina. En ese momento, como reconoce esta arquitecta de formación, apostarlo todo al mundo de la realidad virtual parecía una locura, pero eso les permitió tener un enfoque claro. Desde entonces, cada año desarrollaron un nuevo videojuego con los que se fueron posicionando en el mercado. Chess Club, primero, donde implementaron tecnologías de vanguardia como el hand tracking; Make It Stable o Les Mills XR Bodycombat, el proyecto que ha hecho que la compañía crezca y que se haya especializado en el ámbito del fitness, el nicho que les ha permitido acercarse a todos los gigantes tecnológicos.
Porque Odders es de las pocas empresas que tiene presencia en todas las grandes plataformas de la industria - Apple, Meta, PlayStation, Steam, PICO y Google-. Zuckerberg habla de ellos, los influencers les hacen campañas en Tik Tok, su logo aparece entre los 40 partners internacionales en el muro de la presentación del lanzamiento de las gafas AR de Google… “Para nosotros esto es una oportunidad”, dice Molina sobre su próxima colaboración con el buscador de Alphabet, mientras avanza que también van a desarrollar una aplicación de fitness para el futuro lanzamiento de gafas inteligentes de Snap.
Lejos de limitar su capacidad creativa, la colaboración con estas plataformas se ha convertido en una fortaleza para apuntalar el crecimiento de Odders. “Cuando la tecnología es tan inmadura como esta, las plataformas necesitan generar un ecosistema a su alrededor que dote de contenido el lanzamiento de sus productos”, explica Molina la sinergia con las multinacionales tecnológicas. “Nuestra relación con ellas es bidireccional. En el fitness hemos encontrado nuestro nicho. Meta nos da una financiación para hacer una demo y a nosotros nos permite ir aprendiendo y prepararnos para lo que pronto va a llegar”.
Porque igual que supieron ver la oportunidad detrás de las gafas de realidad virtual, también han sabido adelantarse a la siguiente apuesta de la industria y ya hace un año aseguraron la financiación por parte de Caixabank y Axon Partners Group para desarrollar contenido para las gafas AR, que Meta ya comercializa con RayBan en Estados Unidos. “Ya lo veíamos venir hace tiempo”, subraya la CEO.
Los terrenos movedizos, donde la tecnología es emergente, no asustan a los socios de Odder. Tampoco crecer, aunque lo hacen con los pies en el suelo. La compañía factura cuatro millones de euros anuales y cuenta con 40 trabajadores. “Tenemos que crecer a la misma velocidad que el mercado, porque si lo hacemos más rápido nos estrellamos, porque esta tecnología es todavía muy inmadura”, explica Molina. Y ese propósito es compartido por todos los empleados, que están alineados en el proyecto gracias a una cultura de empresa que la start-up cuida y promueve. “La gente tiene que estar ilusionada, tiene que tener la pasión de cómo construir una tecnología que nadie sabe muy bien cómo funciona”, abunda.
“Andalucía tiene que contar”
Ese crecimiento suele llevar aparejada la tentación de abandonar Andalucía, como ha pasado recientemente con otras tecnológicas que se desarrollaron en la comunidad, pero esta es una opción que en Odders no se plantean. Sus fundadores son andaluces, como el 40% de los trabajadores, tienen claro que ellos quieren convertirse en un referente para que las generaciones que vienen detrás sepan que es posible emprender y tener éxito en la comunidad. “Entendemos que estamos aquí para generar riqueza en nuestro propio territorio. Quedarse o no en un determinado lugar no puede estar condicionado por pagar más o menos impuestos. Mi preocupación no son los impuestos, es mi posicionamiento. Yo pago impuestos en Andalucía porque quiero devolverle lo mucho que he recibido”, afirma Molina en referencia a las condiciones fiscales más favorables en otros territorios.
En Odders son conscientes de que, en otras comunidades, por la concentración empresarial, es más fácil generar sinergias, pero quieren predicar con el ejemplo. “Competimos con el mundo y Andalucía tiene que posicionarse. Hay que pensar: en la Andalucía de 100 años ¿cuán importantes van a ser las tecnológicas? Andalucía tiene que contar. Es importante que haya un Persan en la comunidad, pero también tenemos que tener tecnológicas que generen un ecosistema empresarial, que es lo que hace que Andalucía sea más fuerte”, reflexiona su CEO. En este sentido, Molina llama la atención sobre el efecto tractor de la tecnología, que genera un ecosistema que empieza por los empleos de calidad, que permiten adquirir vivienda, fijar buenos servicios…
Molina echa de menos que las administraciones, cuando hablan de los polos de riqueza de la comunidad, se olviden del ámbito tecnológico. “Las cosas aquí hay que mimarlas. En Andalucía se mezclan todos los sistemas productivos, me encanta cómo comemos, el turismo… Todo es compatible, pero hay que invertir, hay que apostar por que en Andalucía haya un tejido tecnológico”, sostiene, aunque reconoce que la base para poner en marcha una start-up es más sólida que hace una década. Aún así, la asignatura pendiente sigue siendo para ella la poca autoestima en el emprendimiento andaluz. “Tenemos que creérnoslo, porque el trabajo que desarrollamos a nivel de productividad impresiona cuando se está afuera”.
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