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Las fuerzas progresistas buscan nuevo impulso global en Barcelona

La familia socialdemócrata reúne en la ciudad condal destacadas figuras internacionales de la política y de la sociedad civil para afinar su estrategia en un tiempo marcado por el auge ultraderechista

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante una rueda de prensa este jueves, en el Palacio Nacional, en Ciudad de México.Sáshenka Gutiérrez (EFE)

El mundo de las fuerzas progresistas tiene previsto celebrar este viernes y sábado en Barcelona una conferencia internacional de amplio respiro que busca propiciar un nuevo impulso a su proyecto en una época marcada por el auge de fuerzas nacionalistas y de ultraderecha. La cita —denominada Movilización progresista global reunirá a representantes de partidos políticos, sindicatos, academia y organizaciones de la sociedad civil de decenas de países para promover la adaptación del ideario socialdemócrata a una nueva fase política, las sinergias entre corrientes a veces fragmentadas, la recuperación del entusiasmo político tras una fase compleja. La conferencia discurrirá en paralelo a la cuarta edición de la cumbre para la defensa de la democracia —a la cual tienen previsto participar una veintena de Ejecutivos— y a la primera cumbre bilateral gubernamental entre España y Brasil, cuyos líderes, Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva, son los principales impulsores de la iniciativa y tienen previsto intervenir en ella.

La familia progresista ha atravesado en los últimos años una fase de considerable dificultad política, marcada, entre otras cosas, por la pérdida de apoyo en las clases populares de las democracias más prósperas del hemisferio norte —que han buscado protección en la propuesta nacionalpopulista ante malestares económicos, sociales o identitarios— y de las clases populares de la democracias latinoamericanas —que han hecho lo mismo ante malestares a menudo vinculados con el crecimiento de la inseguridad o con otros fracasos en la gestión de la dimensión pública—.

El correspondiente auge de las fuerzas nacionalistas, que en muchos casos han sabido adaptarse mejor al espíritu de los tiempos, ha supuesto grandes convulsiones en el panorama global. En su forma más aguda, encarnada en el mundo democrático por Donald Trump y Benjamín Netanyahu, provoca un desgarro del orden internacional y una violencia que inflige un terrible sufrimiento a los civiles y graves consecuencias para la economía mundial. En otras formas menos virulentas, entraña la afirmación de una agenda retrógrada en materia de derechos civiles y lucha contra el cambio climático o golpes a proyectos supranacionales como la salida del Reino Unido de la UE. La Movilización progresista global intenta facilitar un refinamiento de la estrategia política para contrarrestar esos movimientos.

En ese sentido, el programa de la convocatoria de Barcelona muestra la voluntad de promover una enorme reflexión sobre un amplísimo abanico de asuntos, desde la defensa de la democracia y de un orden mundial basado en reglas hasta la regulación de los nuevos poderes tecnológicos, la cohesión social, la igualdad y la defensa del medioambiente. Lo intentará con un intenso calendario de paneles que mezclan puntos de vista de distinto ámbito geográfico y profesional, con el anhelo de capitalizar la oportunidad política que ofrece el desgaste del trumpismo en una serie de iniciativas políticas aborrecidas por amplias capas de las sociedades de gran parte del mundo, incluso más allá del segmento de referencia para los progresistas.

Además de Sánchez y Lula, la cita —promovida por las plataformas políticas de la Internacional Socialista (IS), el Partido de los Socialistas Europeos (PSE) y la Alianza Progresista (AP)— tiene previsto contar con la presencia de destacadas figuras políticas, como David Lammy (viceprimer ministro británico), Rahul Gandhi (líder de la oposición en la India) y Elly Schlein (líder del Partido Democrático en Italia), entre muchas otras.

El papel de Barcelona

La cita sitúa a Barcelona como sede del progresismo internacional después de la larga década del procés en la que desaparecieron de la ciudad los grandes eventos. Tras ese paréntesis, el Govern de Salvador Illa ha puesto el acento en la agenda exterior tanto en viajes al extranjero —el president ha visitado en este mandato, por ejemplo, China, Corea, Japón y México— además de proyectar Barcelona como la principal ciudad española de talante progresista. Illa actuará de anfitrión y recibirá a las asistentes a las dos cumbres institucionales e intervendrá el sábado en la conferencia internacional. El president tiene previsto celebrar una docena de reuniones con asistentes a la conferencia y a las cumbres y entrevistarse, entre otros, con Lula, con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y el de Colombia, Gustavo Petro.

Alineado con Pedro Sánchez, la elección de Barcelona no es tampoco gratuita porque ideológicamente es ahora para los socialistas más amable que Madrid y está garantizado en principio un evento sin protestas ni movilizaciones. Illa ha tenido que lidiar con problemas domésticos como la falta de presupuestos —aun no resueltos— y la agenda internacional le viene como anillo al dedo. “No nos gusta lo que estamos viendo en el mundo con un uso desacomplejado de la fuerza y escarnios nunca vistos con sufrimiento en muchas partes del mundo y discursos de odio”, afirmó este miércoles en el Parlament subrayando la relevancia de la cita.

Barcelona ya acogió este otoño el X Foro de la Unión por el Mediterráneo, que evocó el proceso de Barcelona celebrado hace 30 años para impulsar la paz en Oriente Medio ahora absolutamente volatizado con la masacre en Palestina a manos de Israel y el conflicto bélico en Irán por parte de este país y Donald Trump. La comunión socialista no solo se refleja en el tándem entre Sánchez e Illa sino también entre este y el primer edil. Jaume Collboni, que participará en la reunión, también está capitaneando en Europa la asociación de alcaldes europeos en favor de una vivienda pública. Tras la reunión de las familias progresistas, Barcelona acogerá en junio y julio la visita del Papa León XIV, que acudirá a bendecir la nueva torre de la Sagrada Familia y el inicio de la del Tour de Francia.

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