Ir al contenido
_
_
_
_

Alcalde de pueblo, hábil en redes, padre desde hace 15 días: así es el nuevo líder del PSOE extremeño

Álvaro Sánchez Cotrina, de 39 años, quiere dar “poder real” a los jóvenes para revitalizar al partido

Álvaro Sánchez Cotrina, nuevo secretario general del PSOE de Extremadura, en una imagen facilitada por su equipo.

Un alcalde de un pequeño pueblo, un comunicador hábil —también en las redes sociales—, un aspirante a renovador de un partido en horas bajas en una comunidad donde históricamente ha tenido un fortísimo agarre, una voz que alerta de las dificultades del PSOE para llegar a sectores clave del electorado. Todo eso es Álvaro Sánchez Cotrina (Cáceres, 39 años), alcalde desde 2011 de Salorino, población de 522 habitantes, diputado en la Asamblea regional, secretario general del PSOE en la provincia de Cáceres y desde la noche del sábado líder socialista en Extremadura tras el proceso de primarias abierto a raíz de los malos resultados cosechados por el partido el 21 de diciembre.

Activo y cercano, padre desde hace 15 días, reconoce que su vida personal ha cambiado tras el nacimiento de Hernán, su primer hijo. “Te ordena prioridades y te hace más consciente del tipo de tierra que quieres dejar”, explica en declaraciones a EL PAÍS. Sin convertirlo en una bandera política, afirma que esta nueva etapa le ha vuelto más exigente en cuestiones como los servicios públicos, la conciliación o las oportunidades para que la gente joven pueda quedarse en Extremadura.

Alcalde de su pueblo, se considera “porretero, porretero”, en referencia al gentilicio de Salorino, y afirma que su día a día como regidor le ha imprimido su carácter político. “La política empieza en la puerta de casa”, ha trasladado en muchas ocasiones. Sánchez Cotrina reivindica una forma de hacer política basada en lo cotidiano. Su experiencia como alcalde, asegura, ha sido “una escuela brutal”. Así se aprende —señala— a gestionar con pocos recursos, a priorizar y a responder con hechos. Se considera desordenado, pero asegura que se entiende en su caos.

Estudió en un Centro Rural Agrupado y después en el instituto Loustau-Valverde, de Valencia de Alcántara, antes de cursar Gestión y Administración Pública en la Universidad de Extremadura, una etapa de su vida que le llevó a vivir en la capital provincial, en Cáceres, a poco más de 50 kilómetros de su pueblo. Posteriormente, se graduó en Derecho por la UNED y se sacó una plaza por oposiciones de agente de empleo y desarrollo local.

Entre sus aficiones está correr, nadar —se considera buen nadador—, caminar y escuchar la música de grupos como Siloé, Arde Bogotá o los extremeños Sanguijuelas del Guadiana. Alto, de 1.87, también mantiene el hábito de leer prensa y escuchar la radio para tomar el pulso del país y de Extremadura y de ir en su pueblo al fútbol, que asegura sigue siendo un espacio social clave, con el que se consigue hacer comunidad. Como aficionado, es del Atlético de Madrid.

Tras Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Guillermo Fernández Vara y Miguel Ángel Gallardo, es el primer dirigente de la provincia de Cáceres que se pone al frente del partido que más veces ha gobernado la Junta de Extremadura. Sanchez Cotrina asegura que la juventud ocupa un lugar central en su proyecto político. Rechaza que su discurso dirigido a los jóvenes se base en simples eslóganes y defiende que deben tener “poder real” en la estrategia, la organización y la comunicación de un partido que pretende revitalizar. “Si la juventud no participa de verdad, el partido envejece por dentro y se desconecta por fuera”, advierte. Su meta es un PSOE donde los jóvenes no solo colaboren, sino que lideren.

En cuanto a la comunicación, plantea una estrategia que combine presencia en la calle y uso planificado de las redes sociales. “No sustituyen a la calle: la amplifican”, explica, insistiendo en la necesidad del contenido útil, la pedagogía política y una voz reconocible frente al “ruido”. “El objetivo no es tener razón, es volver a gobernar Extremadura para transformar”, señala. Para ello, apuesta por reforzar el papel de las comarcas, pueblos y ciudades dentro del partido y por devolver protagonismo a la política local como base del proyecto.

Tras años que califica de “difíciles, pero de aprendizaje”, lanza un mensaje interno claro: la unidad no puede ser solo una consigna, sino una forma de trabajo. En esa línea, apuesta por integrar a los perfiles de la candidatura rival. “No es una cortesía, es una condición de éxito”, subraya en su afán por volver a competir con posibilidades frente a la popular María Guardiola, la presidenta de Extremadura que convocó las elecciones y que aún no ha cerrado su pacto con Vox para lograr un gobierno que evite la repetición electoral.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_