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España dona cinco misiles Patriot a Ucrania en plena escasez de sistemas antiaéreos por la guerra de Irán

La donación pretende aliviar las dificultades de Kiev para dotarse defensa frente a los ataques de Putin

El presidente español, Pedro Sánchez, a la derecha, durante su comparecencia con el ucranio Volodímir Zelenski, el pasado día 18 en La Moncloa. Chema Moya (EFE)

El Gobierno español cree que la guerra de Irán, emprendida por Estados Unidos e Israel sin informar ni consultar a sus aliados europeos, no es la guerra de Europa. Pero está convencido de que Europa se juega su futuro en la guerra de Ucrania, donde la invasión rusa ha puesto en jaque la soberanía e integridad territorial de un Estado vulnerando la legalidad internacional. El conflicto ha entrado ya en su quinto año en condiciones cada vez más desfavorables para Kiev: la Administración Trump ha cortado su ayuda y exige que los europeos paguen el suministro de armas americanas, mientras que Rusia ve crecer sus ingresos gracias al alza del precio del crudo y al levantamiento de las sanciones al petróleo ruso decidido unilateralmente por Washington para compensar el cierre del estrecho de Ormuz.

A ello se suma la dificultad de Ucrania para acceder a sistemas con los que defenderse de los ataques rusos contra sus infraestructuras críticas y su red energética, ante la feroz competencia que supone la alta demanda de las ricas monarquías del golfo, que necesitan neutralizar los ataques de misiles y drones iraníes contra su territorio. Así lo expuso el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, durante su reciente visita a Madrid, el pasado día 18.

Lo que no dijo entonces el presidente ucranio es que su anfitrión español le había hecho un regalo con el fin de contribuir a paliar la dramática escasez de defensas antiaéreas de Kiev: cinco misiles Patriot, según han confirmado fuentes gubernamentales. Se trata de misiles Patriot PAC-2, en servicio en el Regimiento de Artillería Antiaérea del Ejército español con base en Marines (Valencia). Aunque no son los más avanzados —el Ministerio de Defensa tiene un programa para modernizarlos a la versión PAC3— su coste ronda entre 3 y 4 millones de dólares por unidad, unos 15 millones de euros en total. Actualmente, sin embargo, el problema real no es el dinero sino la incapacidad de la principal empresa fabricante, la estadounidense Raytheon, para atender una demanda que se ha disparado. De hecho, la fecha de entrega de cuatro baterías de misiles Patriot de la configuración 3+ que España ha encargado por casi1.500 millones de euros se ha ido demorando y ahora se sitúa en 2031. Se trata de un bien muy escaso, también en los arsenales militares españoles. Por eso, el regalo de Sánchez a Zelenski cobra mayor valor.

No es la primera vez que España suministra Patriot a Kiev. Ya le entregó dos partidas en 2024, con un número indeterminado de proyectiles. Entonces, la decisión se tomó tras un prolongado tira y afloja con la OTAN, que presionó a los países que disponían de este misil para que se lo facilitaran a Kiev. Ahora ha sido el Gobierno español el que de manera discreta ha tomado la iniciativa.

Durante su última visita a España, Sanchez ratificó a Zelenski su compromiso de suministrarle armamento por valor de 1.000 millones de euros este año, en aplicación del acuerdo suscrito en mayo de 2024, por lo que ayuda militar española desde el inicio de la guerra en febrero de 2022 ascendería ya a 4.000 millones. Parte de los nuevos proyectos se financiarán con cargo al programa SAFE de la UE.

Además, los dos mandatarios se comprometieron a impulsar la producción conjunta de armamento. Antes de acudir a La Moncloa, Zelenski visitó la sede en Tres Cantos (Madrid) de la compañía española Sener, donde el presidente de esta empresa, Andrés Sendagorta, y el de EME, Javier Escribano, suscribieron acuerdos con la industria militar ucrania, para el desarrollo de capacidades en misiles, comunicaciones y drones, así como la coproducción de munición guiada. Las últimas donaciones a Ucrania incluyen también un radar desplegable de la empresa Indra por valor de 37 millones. El Gobierno ha creado además una Oficina para la Reconstrucción de Ucrania con el objetivo de canalizar las inversiones de empresas españolas tras la guerra.

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