Dubái: el refugio de “la clase alta del narco” comienza a tambalearse
La inestabilidad derivada de la guerra se suma a la nueva colaboración de las autoridades emiratíes en una combinación que ayuda a estrechar el cerco contra los capos


“En Dubái están los que disparan con el teclado del teléfono, calentitos en sus casas, mientras aquí se montan algunos pitotes que flipas. Aunque ahora empiezan a no tenerlo tan fácil”. Juan —nombre ficticio mediante— resume en dos frases cómo y desde dónde opera lo que él llama con guasa “la clase alta de narcolandia”, que él conoce bien desde dentro. Tiene amigos ahí, ha invertido en algún porte de hachís y se conoce a la mayoría de los capos del Estrecho de Gibraltar, pero reconoce que llegar a esas esferas de poder son palabras mayores y peligrosas. Hace ya cuatro años que la cúspide del negocio de la droga del país, especialmente si es cocaína, mudó su “oficina central”, como la define un policía del Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (GRECO) de Cádiz, a esta ciudad de Emiratos Árabes. Sin embargo, la guerra de Irán, la nueva colaboración policial con las autoridades emiratíes y la pérdida del anonimato del destino como refugio del narco están llevando a los más poderosos a mover ficha.
En esa “junta mundial del narcotráfico”, como la define una fuente judicial, se ocultan al menos unos 12 identificados en el negocio del narco español, varios de ellos del Estrecho de Gibraltar. Todos comparten un patrón común: mueven cocaína, se saben perseguidos por los investigadores —tengan una orden de búsqueda en vigor o no— y manejan tal volumen de dinero que es el mejor destino en el que estar para cerrar negocios y no llamar la atención. “Los principales suministradores [de droga] van a negociar allí. Antes se hablaba de que hacían eso en Marbella, pero ahora los que saben que están investigados se van allí y esto es ya para descansar”, explica el mismo agente del GRECO. “La Fiscalía Antidroga está preocupada y trabajando sobre ello”, se limitan a aclarar desde el Ministerio Fiscal.
“Son gente muy fuerte, no son los típicos tontos. Sé de ellos y quiénes son, pero no los echo de menos como clientes porque el nivel de peligrosidad de trabajar con ellos es grande”, señala un abogado del Campo de Gibraltar, acostumbrado a representar a narcotraficantes. De toda la lista conocida de capos a los que se ubica en Dubái sobresale Alejandro Salgado, El Tigre, un narco que opera con cocaína de Sudamérica desde 2019 y al que supuestamente ayudó el narcopolicía de la UDEF detenido en 2024, Óscar Sánchez. Aunque El Tigre operaba desde Madrid antes de huir, es un juzgado de Algeciras —el número 2— el que le busca por sus operativas de polvo blanco a través del Estrecho de Gibraltar.
No es el único nombre vinculado al narcotráfico sureño. Al onubense Teddy se le hace por esos lares de Emiratos Árabes, pese a que su organización recibió un duro golpe en junio de 2025 por introducir cocaína en España a través del río Guadiana. La policía también cree que en esa zona estuvo oculto otro narco de Huelva, Sergio Mora, El Yeyo, que escaló de piloto a narco del hachís antes de huir en 2018. Al listado se suma Tapi, un capo de Ceuta, cuya organización recibió otro palo policial en noviembre del año pasado. “Tiene casa allí, aunque se mueve de Dubái y también va a Marruecos”, explica Juan, que asegura conocerle bien.

De hecho, el destino de fuga más habitual para los narcos del Estrecho en problemas ha sido principalmente el norte de Marruecos, donde siempre se ha sospechado que se oculta Abdellah El Haj Sadek, El Messi del hachís. Pero la entrada de estas mafias autóctonas en el negocio de la cocaína que ahora fluye por el sur de España les ha llevado a ambicionar escondites más lejanos, como Dubái. “Es más cómodo para ellos estar allí porque la operación se centraliza allí, desde allí contratan las organizaciones locales y les dan las instrucciones”, explica el agente del GRECO. A eso se suma que lo que les rodea es un ambiente de lujo y opulencia en el que su ostentación pasa desapercibida y donde realizar nuevos negocios. “Encuentran refugio y capacidad de inversión”, detalla la fuente judicial.
Otro factor más les ha inclinado a mudarse a la zona: la gran dificultad que encuentran los agentes para investigarles allí. “Allí no tenemos capacidad operativa para vigilancias, por ejemplo. Se pueden hacer cosas puntuales. Marruecos tiene lazos y comunicaciones que nos permiten maniobrar”, apunta el agente. De hecho, hasta ahora, la colaboración de las autoridades emiratíes era compleja. “Nos ponen obstáculos absurdos, como que no están firmadas todas las hojas o las traducciones. Hemos percibido falta de interés”, denuncia esta fuente judicial, acostumbrada a toparse con esos impedimentos.
Sin embargo, el cambio de actitud en Emiratos Árabes ya ha comenzado, como explica la misma persona: “Ahora tienen interés”. En el giro ha tenido que ver las presiones de la Unión Europea, después de que la Comisión Europea anunciase en junio del año pasado que estaba considerando eliminar a Emiratos Árabes Unidos de su lista de países de alto riesgo en relación con el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. “Les interesa, de hecho, ahora han extraditado a varios de Bélgica y Francia”, añade la fuente judicial.
En contra de los narcos ocultos en Dubái también está la reciente guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha sumido a toda la región en la inestabilidad de sufrir ataques puntuales. “Ha generado que algunos narcos estén volviendo y están en contacto con las autoridades para entregarse”, apostillan las mismas fuentes jurídicas. Aunque un policía, también acostumbrado a perseguirles, es escéptico con que esas trabas hagan que más de uno se entregue fácilmente: “No van a poder conseguir quedarse fuera de prisión provisional porque tienen delitos graves, podrán obtener algún beneficio penitenciario, pero poco más”.
Toda esa lista de impedimentos ya ha calado hasta los ámbitos del narco, como confirma Juan: “Allí estar con un busca y captura ya no es tan fácil. Puedes pasar desapercibido, pero no es fácil vivir”. A eso se añade, como explica el agente del GRECO, que tampoco ayuda a los intereses de los capos que la zona se haya hecho conocida como refugio de delincuentes de cuello blanco: “Una vez que se hace pública la situación, nadie quiere tener una reputación de ser o estar en el centro neurálgico del crimen”. La duda estará, en los próximos meses y años, en si se consolida ese cambio de tendencia hasta llevar a los grandes capos de la droga a buscar nuevos refugios. Por si acaso, en el entorno judicial, ya pone la mirada en otro destino: “Parece que se va acabando. Habrá que tener cuidado con lo que pueda pasar en algunas regiones de Turquía”.
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