La mayoría de investidura ratifica el escudo social por la guerra de Irán con la abstención del PP
El ministro Cuerpo mide su perfil político en la defensa del decreto anticrisis en su primer gran debate en el Congreso


La mayoría de investidura vivió después de tanto tiempo una jornada bálsamo en un pleno del Congreso. Salieron adelante varias leyes, algo cada vez más inusual en esta legislatura compleja y convulsa, y ese bloque de partidos diversos que apoyó la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa ratificó con 175 votos a favor la convalidación del decreto con 80 medidas sociales confeccionado para paliar los efectos de la guerra en Irán. Junts regresó a ese bando tras apuntarse ciertos beneficios previstos para los autónomos. Podemos se abstuvo porque las actuaciones le parecen aún “ineficaces, injustas y cobardes” y el PP también, pero para no facilitar ningún respiro al Gobierno, aunque se atribuyó todo el copyright de las aprobadas rebajas fiscales. El debate en defensa del Ejecutivo progresista sirvió para el estreno en un gran pleno de Carlos Cuerpo en su nuevo perfil político en vísperas de la renovación del Consejo de Ministros tras la salida de la vicepresidenta María Jesús Montero.
El momento político internacional por la guerra en Irán sigue incierto y ha empezado a afectar a la vida diaria de los ciudadanos de todo el mundo y en ese contexto llegó este jueves al Congreso la convalidación del decreto con el Plan Integral de respuesta a esa crisis en Oriente Medio, de nuevo entre campañas electorales autonómicas. El enrarecido clima político nacional no ayudó a un debate de altura por los distintos intereses partidistas en juego. La norma prosperó con 175 votos a favor, los 33 en contra de Vox y 141 abstenciones de PP y Podemos.
El Gobierno y sus socios habituales esgrimieron, como enfatizó el nuevo ministro titular en defensa del plan, Carlos Cuerpo, su “experiencia” ante la gestión de todo tipo de crisis desde que llegaron hace casi ocho años a La Moncloa. Los aliados de izquierdas mostraron su apoyo pragmático, pero con sus recelos recurrentes a todo lo que suene a bajadas masivas y universales de impuestos. El PP explicó así con fuentes de su dirección su abstención justo antes del debate: “Puesto que el decreto recoge parte de nuestra propuesta de bajadas de impuestos no votaremos en contra. Pero si no recogen todas las medidas que consideramos imprescindibles, no votaremos a favor”.
En un día de pleno en el Congreso de triunfos encadenados inusuales para el Gobierno, con varias leyes importantes y hasta una reforma constitucional (la cuarta de esta Carta Magna para otorgar un senador específico a la isla de Formentera), el ministro elegido para promocionar el escudo social preparado para paliar los efectos de la guerra fue Carlos Cuerpo, desconocido según el CIS por el 57% de la población pero el único que aprobó en la consideración de los ciudadanos con un 5,27 en el sondeo de enero. Una puntuación que se ha repetido en siete de los nueve baremos registrados desde que llegó a ese cargo, en enero de 2024, tras la marcha de la vicepresidenta primera y económica, Nadia Calviño. Cuerpo está en las quinielas ahora para ocupar la posición de predominante de María Jesús Montero, el relevo de Calviño, pero no se había fogueado en este tipo de confrontaciones tan políticas.
Cuerpo, de hecho, había estado hasta este jueves bastante desaparecido de las disputas en el Parlamento. Había comparecido 14 veces, pero solo una en pleno, siete en la comisión Mixta para la Unión Europea y seis en la de Economía. En las sesiones de control le han dirigido 12 preguntas orales y dos interpelaciones, de las cuáles apenas cuatro desde el PP.
El día era propicio para medirle en hipotéticas nuevas funciones. El ministro de Economía formuló una intervención inicial más bien técnica, con alguna pincelada política en la justificación de la necesidad de las ayudas a todo tipo de sectores y para promocionar que gracias a su labor y la de todo el equipo económico de este Ejecutivo España está más y mejor preparada que otros de nuestro entorno. Cuerpo resumió el sentido del plan en dos conceptos: “Proteger y preparar”. La protección tiene que ver con el destino de 5.000 millones de euros y otros 2.000 de avales para el sector del transporte para nutrir de ese escudo a las familias y las empresas. Preparar es el lema nuclear de todo el Gobierno progresista de coalición y se relaciona con el cambio de sistema energético para favorecer al máximo las energías renovables. El titular de Economía resumió los beneficios con dos datos: 20 millones de hogares verán reducida su tarifa de la luz un 15% al mes (25 millones si se cuenta el bono social eléctrico) y se gastarán 20 euros menos por rellenar el depósito de un coche medio.
Cuerpo no dejó de citar el drama humanitario de la guerra, pero también detalló sus impactos ya en los barriles de Brent, el gas, los surtidores de gasolina y los fertilizantes para no restar trascendencia a la afirmación que realizó sobre que podríamos estar ante “el mayor shock de suministro energético de la historia moderna” si el conflicto se eterniza. El ministro se anticipó a algunas críticas, especialmente del PP, por llegar tarde a la reacción y recordó que el decreto para actuar cuando comenzó la guerra en Ucrania se plasmó en 33 días frente a los 20 de ahora.
El mensaje final del Gobierno en boca de Cuerpo tenía, además, otro objetivo: asegurar que España está estructuralmente ahora mejor preparada para aguantar esta crisis y ahí ofreció todos los datos macro que lleva repitiendo el presidente, Montero y él mismo gran parte de esta legislatura. Montero, por cierto, acudió al final del debate para votar.
El Gobierno recogió así el aval de las Cortes, pero no sin críticas de la mayoría de los grupos, también de los que le apoyaron. Águeda Micó, de Compromís, reclamó más inversión. Cristina Valido, de Coalición Canaria, más atención a la peculiaridad de las islas. Inés Granollers, de ERC, valoró el paso adelante en el cambio energético pero consideró cortos los avances. Aina Vidal, de Sumar, apuntó contra la derecha y el PP por anteriores bloqueos de propuestas similares y lanzó un leve toque al ministro sobre “el robo o la estafa” de los dos millones de horas extras no computadas.
Las intervenciones más duras fueron al unísono otra vez desde Vox y el PP. El portavoz de la formación ultra, José María Figaredo, cuestionó todo “el discurso buenista” del ministro, los datos macro y micro, la dependencia energética y hasta las violaciones por culpa de la ley del solo sí es sí. Juan Bravo, del PP, no demoró en subrayar que el Gobierno de Pedro Sánchez había copiado todas las reformas que su partido lleva meses propugnando e interrogó simbólicamente a Cuerpo sobre si ahora entiende que las bajadas de impuestos ya son buenas e innovadoras. Bravo intentó retar al ministro sobre todo tipo de aspectos técnicos del plan, sobre el futuro de las nucleares, la falta de Presupuestos del Estado o su idea de deflatar ahora y retocar a la baja los tramos del IRPF para cambiar su abstención por un apoyo afirmativo. El ministro no entró a ningún cuerpo a cuerpo, agradeció el buen tono general, tendió la mano y pidió el voto favorable.
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