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Felipe González, sobre si es más de Moreno o Montero, en la precampaña andaluza: “Soy socialista”

El exdirigente del PSOE participa en una charla sobre la duquesa de Alba con el presidente de la Junta, en la que ha cuestionado la situación del ferrocarril: “El AVE empezó a funcionar, no como lo de ahora”

El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, y el expresidente del Gobierno, Felipe González, en el coloquio sobre la duquesa de Alba en la Fundación Cajasol, en Sevilla. Alejandro Ruesga

Aunque los conferenciantes, Felipe González y Juan Manuel Moreno, y el tema objeto de la charla: Una duquesa política, se habían anunciado con casi una semana de antelación, la convocatoria de las elecciones andaluzas este lunes había envuelto la cita de este jueves de un morbo mucho mayor que la propia curiosidad que ya había despertado esta atípica reunión en torno a un asunto, la relación de Cayetana Fitz-James Stuart ―de quien se está conmemorando (sobre todo en Sevilla) el centenario de su nacimiento―, con la esfera política, también peculiar. No es la primera vez que ambos líderes, de generaciones distintas y posturas políticas aparentemente distantes, coinciden en actos públicos ―de hecho en los últimos años lo han hecho en, al menos, tres ocasiones―, pero, en plena precampaña electoral, la foto del dirigente popular con el expresidente del Gobierno socialista, que para el PP se ha erigido en el guardián de las esencias del PSOE frente al sanchismo, se ha convertido en su mejor baza para espolear ese “voto prestado” de los socialistas descontentos que le dio en 2022 una mayoría absoluta que ahora le es esquiva, de acuerdo con las encuestas.

En este contexto, y teniendo en cuenta que hace unos meses González reconoció que en las elecciones generales no votaría a Pedro Sánchez, otra incógnita a despejar era si el exdirigente socialista iba a revelar sus preferencias de cara al 17 de mayo. Pero el antiguo líder del PSOE no ha dado pábulo a la especulación. “Soy socialista”, ha respondido a los periodistas cuando le han preguntado si se sentía más cómodo con Moreno o con la candidata de su partido, María Jesús Montero.

Al margen de esa cuestión, una de las preguntas clave de las próximas elecciones es qué va a hacer ese votante probablemente muy disgustado por la gestión sanitaria del presidente andaluz. “Moreno está dirigiendo la campaña hacia ese simpatizante socialista”, puntualiza Ana Salazar, politóloga y CEO de Idus3. “Con su charla con Felipe está volviendo a apelar a, vamos a ponerlo entre comillas, a ese verdadero socialista, lanzando el mensaje de que el verdadero socialista vota a Moreno Bonilla”, abunda. La búsqueda de esa identificación no es genuina. Ni si quiera se remonta a las pasadas elecciones. En 2018, arrancó la precampaña en los pinares de Puebla del Río, en enclave de Sevilla donde en 1973 González, Alfonso Guerra y Manuel Chaves, entre otros, se hicieron la famosa foto de la tortilla, en un guiño para atraer al votante desencantado con casi 37 años de gobiernos del PSOE en la comunidad.

Moreno, con permiso del expresidente, que ineludiblemente acaba acaparando la atención y el protagonismo de la conversación en este tipo de actos, ha tratado de explotar ese perfil moderado y centrado en sus intervenciones. Ha defendido la necesidad de que haya “gobiernos previsibles y con hojas de ruta” en una coyuntura de incertidumbre en EE UU y en la Unión Europea. “Hay que gobernar con amplias miras y enorme flexibilidad para adaptarte a las circunstancias”, ha abundado. Y con esa vitola de institucionalidad le ha lanzado un capote a González para agradecerle que la primera línea del AVE tuviera como destino Sevilla. “Agradezco que haya políticas de Estado, que vayan más allá, que se piensan a largo plazo y por eso me gusta el AVE, porque permitió que el sur tenga la capacidad de competir con el resto”, ha dicho el dirigente popular.

Previamente el expresidente del Gobierno había mencionado cómo la Expo o los Juegos Olímpicos pusieron a España en el mapa del mundo, en el 92. “El AVE empezó a funcionar, no como lo de ahora”, ha dicho González levantando una oleada de aplausos. La situación ferroviaria en España ha sido el único punto en el que el exdirigente socialista se ha permitido ser abiertamente crítico con la gestión del Gobierno nacional. “Me parece un disparate lo que está pasando y cuando se dice que esta es la mejor” época del ferrocarril en España”, ha recalcado para cuestionar la situación del Rodalíes y que se vaya a transferir su gestión a Cataluña. “Que se lo traspasen, también van a ser incapaces de arreglar ese lío”. Al exdirigente socialista, que ha reconocido que si tuviera 50 años menos haría una campaña con el lema de “lo que quiero hacer es que España funcione”, también le ha dado tiempo de abordar la guerra en Irán y cuestionar la capacidad de Donald Trump. ”Hay dos ganadores claros a nivel de esta geopolítica del caos: China y Rusia. EE UU está perdiendo”, para advertir que ningún conflicto se resolverá en tanto no lo haga el palestinoisraelí.

Si se hubiera hecho un barómetro a partir de los asistentes a la conferencia ―más cercanos a la edad de González que de Moreno― podría decirse que el presidente de la Junta ha cumplido con su misión. “Hemos venido aquí por Felipe, por Juanma y por la duquesa, pero si vinieran a hablar de otro tema, también hubiéramos venido”, comentaba al inicio Rosario, de 62 años, que siempre votó al primero y que este año votará al segundo. “Son políticos sensatos”, decía a su lado, Marisa, “de una edad parecida”. José Antonio ha venido para escuchar a Felipe y su compañera de asiento, que no quiere dar su nombre, por Juanma. “Son los dos moderados. Antes igual hubiera querido algo más cañero, pero tal y como está el panorama, los preferimos a ellos”, dice él.

Malestar entre los socialistas andaluces

Este encuentro, aunque organizado desde junio del año pasado por Cayetano Martínez de Irujo ―hijo de la duquesa de Alba, promotor del ciclo de conferencias de la Fundación Cajasol sobre su madre, inaugurado este jueves, y quien eligió a los ponentes personalmente, según confirman fuentes de la organización― ha provocado malestar en el actual PSOE de Andalucía. Ningún dirigente socialista ha acudido a la charla, en la que sí han estado el alcalde de Sevilla y las consejeras de Hacienda y Cultura. Moreno lo sabe y este mismo miércoles cuestionó que su partido “rechace de manera ostentosa su pasado”, tras remarcar su “admiración y respeto” por el expresidente y realzar su “magnetismo, liderazgo y capacidad”.

Porque el foro versaba sobre política, sí, pero no en clave electoral, sino en clave aristocrática. González, que mantuvo una “relación no intensa, pero sí frecuente” con la duquesa de Alba, como él ha reconocido y ha contado anécdotas de sus charlas en el palacio de Duelas o durante un paseo a caballo por Doñana a donde ella le pidió que la invitase durante sus vacaciones de verano en el coto. “Le gustaba la política de verdad, la que le afectaba a la gente, cuando había conflictos internacionales”, ha dicho. El expresidente ha reivindicado el espíritu libre de Cayetana de Alba, “Era una mujer libre y con un sentido de la libertad irrestricto, pero era responsable y respetuosa, era compasiva, capaz de padecer con el que padecía”

La duquesa de Alba nunca escondió, como tampoco ahora Moreno, su admiración por González. “Es un hombre muy importante y muy amigo mío”, declaró a Efe en una entrevista que concedió con motivo de la publicación de sus memorias. Allí también reconoció que en alguna ocasión había votado al PSOE. Contrariamente a lo que pudiera parecer, ha sido este partido quien otorgó a la aristócrata, una de las mayores terratenientes de Andalucía, las mayores distinciones en la comunidad. En 2005, el Ayuntamiento de Sevilla, gobernado por el socialista Alfonso Sánchez Monteseirín, le concedía la Medalla de Oro de la ciudad, y un año después, la Junta, con Chaves al frente, la nombraba hija predilecta, ante la protesta de 500 jornaleros del Sindicato de Obreros del Campo, que sufrieron cargas policiales y algunas detenciones.

En su afán por reivindicar su perfil centrado y andalucista, Moreno también ha querido enmarcar el legado de la duquesa en ese marco de andalucismo moderado que él ha sabido ocupar y que ha dejado descolocadas a las izquierdas. “Era una mujer única, que ejercía de sevillana y andaluza y lo hacía con enorme naturalidad”, para remachar: “Creo que probablemente le horrorizarían alguna de las cosas que se están viviendo hoy en día populismo, radicalismo, intolerancia, la política al minuto, ella no se identificaría en eso

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