Los enigmas de Plus Ultra: una investigación secreta, un rescate millonario, Venezuela y un expresidente del Gobierno
Reconstrucción del caso sobre blanqueo de capitales que afecta a la línea aérea hispano-venezolana y por el que ha comparecido Zapatero en el Senado

Madrid, 11 de diciembre de 2025. A primera hora de la mañana, agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional llaman a la puerta de varios domicilios. Horas después hay cuatro detenidos. Dos de ellos se llaman Julio Martínez. Por un lado está Julio Martínez Sola, presidente de Plus Ultra, una línea aérea hispano-venezolana que vuela principalmente a América del Sur y que había sido rescatada por el Gobierno en marzo de 2021 con 53 millones de euros. Un rescate polémico por el tamaño de la compañía y por su situación financiera previa a la pandemia. Junto a él hay otros tres arrestados. Dos de ellos son el consejero delegado de la compañía, Roberto Roselli, y un abogado madrileño.
Hasta aquí, todo podría haber sido una investigación judicial más, pero la detención de la cuarta persona provoca que el foco mediático se intensifique sobre esta causa.
El cuarto detenido es el otro Julio Martínez Martínez, un empresario alicantino que mantiene una relación de amistad desde hace años con el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. La existencia de una empresa que los vincula a ambos, las cantidades abonadas desde esta sociedad a Zapatero y a su entorno, y el hecho de que la investigación judicial siga bajo secreto han generado un caso que, de momento, tiene más preguntas que respuestas. Un puzle difícil de armar que ha provocado que el expresidente haya comparecido en el Senado a instancias del PP.
Esta es la historia ―y la intrahistoria― que cuenta con el relato de más de una decena de fuentes, de lo que se conoce hasta ahora sobre una investigación secreta con ramificaciones en Venezuela y en Europa.
1. El origen de la investigación
La Fiscalía Anticorrupción recibió en 2024 dos solicitudes de cooperación internacional para acabar con una “organización criminal” que se dedicaba a blanquear fondos opacos procedentes de Venezuela. Los escritos que llegaron a España del Parquet National Financier (Francia) y de la Fiscalía de Ginebra (Suiza) pedían que se practicaran una serie de registros en pisos y casas de Madrid, Tenerife y Mallorca. Advertían, según la documentación a la que ha tenido acceso EL PAÍS, de que funcionarios públicos venezolanos habían desviado fondos “de muy alta cuantía” a Europa de forma ilegal.
Se trataba de dinero procedente de programas de comida del chavismo (C. L. A. P., los Comités Locales de Abastecimiento y Producción) y de la venta de oro. Y, para blanquearlo, presuntamente, la trama habría hecho un “uso indebido” de los 53 millones de euros que la línea aérea hispano-venezolana Plus Ultra había recibido del Gobierno español en marzo de 2021 como ayuda por las pérdidas derivadas de la pandemia.
¿En qué consistía el fraude? Las pesquisas trataban de determinar, entre otras cosas, si algunos financieros habían realizado préstamos ficticios a Plus Ultra que esta, luego, habría devuelto con el dinero limpio del rescate.
La trama inicial implicaba, según esta documentación de la causa, a dos hermanos peruanos (Enrique y Luis Felipe Baca Arbulu), a un broker venezolano cercano al régimen de Maduro, Danilo Alfonso Díazgranados, y a un prestamista e inversor holandés llamado Simon Leendert Verhoeven, entre otros. Este último había entregado varios préstamos a Plus Ultra entre octubre de 2020 y enero de 2021 ―es decir dos meses antes del rescate―, por un total de 1,3 millones de euros.
2. Anticorrupción abre una causa secreta
Al recibir esta información de Suiza y de Francia, la Fiscalía Anticorrupción comenzó a indagar si se había cometido algún delito en territorio español y si había ciudadanos españoles implicados. Se inició entonces una causa secreta y se interpuso una denuncia ante la Audiencia Nacional el 21 de octubre de 2024. La investigación echó a andar. Pero permaneció oculta.
Nada de esto salió a la luz hasta el día de las detenciones de los dos Julio Martínez, el 11 de diciembre de 2025. Esa mañana comenzó a correrse la voz de que los agentes estaban registrando la sede de Plus Ultra. Para la compañía fue como el regreso de un fantasma del pasado. Ya habían estado en el foco judicial cuatro años antes, cuando el PP y Vox, además del pseudosindicato Manos Limpias, acudieron a los tribunales para impugnar la ayuda millonaria que el Consejo de Ministros les había otorgado.
El Gobierno había rescatado también a otras compañías aéreas como Volotea y Air Europa, pero ninguna de estas inyecciones de supervivencia llegó a estar sobre la mesa de un juzgado. Solo la de Plus Ultra. Los denunciantes cuestionaban que fuera una empresa estratégica por la cantidad de aviones que tenían en propiedad, afirmaban que sus finanzas estaban mal ya antes de la pandemia y que la empresa no era 100% española y, por tanto, sostenían que no se cumplían los requisitos legales para entregar los fondos públicos.
Pero esa causa se cerró en 2023 por un error procesal, así que en la aerolínea vivían de nuevo tranquilos. Hasta que esa mañana de diciembre agentes de la UDEF traspasaron los tornos de su edificio, cercano al aeropuerto de Barajas.
Unos minutos antes habían entrado en la casa de Julio Martínez Sola, el presidente de la compañía; habían registrado también la de Roberto Roselli, el consejero delegado; la de Rodolfo Reyes, un empresario venezolano que había estado vinculado al accionariado de Plus Ultra; la de un abogado madrileño ligado a Felipe Baca Arbulu... y la de Julio Martínez Martínez, un empresario totalmente desconocido para los medios de comunicación hasta ese día. Hasta que trascendió que era amigo de José Luis Rodríguez Zapatero.
3. Julio Martínez Martínez
Martínez Martínez pasó 48 horas en el calabozo junto a los otros tres detenidos (Martínez Sola, Roselli y el abogado). Al salir, su vida había cambiado por completo. Había pasado de ser una persona anónima, de no tener redes sociales y de no gustarle ni siquiera posar en fotografías a tener cámaras de todas las televisiones postradas frente al edificio de la calle Diego de León en el que vive y por el que había pasado la Policía ―de allí se llevaron varios ordenadores, teléfonos móviles y 300.000 euros en efectivo que él asegura que proceden de la venta de un inmueble y una herencia de su padre―. Los periodistas le lanzaban notitas por debajo de la puerta para hablar con él. Todos querían saber más sobre este alicantino relacionado con el expresidente Zapatero y con Venezuela.
Martínez Martínez, en realidad, era ya un empresario de mucho éxito antes de conocer al mandatario. Nacido en una familia acomodada de Elda (Alicante) había forjado su fortuna primero con la promoción inmobiliaria y, más tarde, con otras compañías que fueron brotando de sus ganas de emprender. El Registro Mercantil revela que es administrador de una veintena de sociedades con objetos sociales muy distintos.
A su buen hacer en los negocios se sumaba su más que buena cartera de contactos. Había sido amigo del expresidente de la Generalitat valenciana y exministro popular Eduardo Zaplana antes de tener una posición de cercanía privilegiada al expresidente Zapatero. A este último lo conoció en la última etapa del socialista en La Moncloa y a partir de entonces se convirtieron en compañeros de running. Unos días antes de la detención ambos fueron a correr en el monte del Pardo. Ocho kilómetros a un ritmo de 5,37, según dijo el expresidente en su comparecencia del lunes en el Senado.
El motivo que tenían los investigadores para detener a Julio Martínez en un caso que tenía que ver con una aerolínea hispano-venezolana ni siquiera quedaba claro al comienzo. En la primera entrevista que dio, al diario El Mundo, explicó que llevaba trabajando para Plus Ultra seis años y que hacía labores de “asesoramiento”. Fuentes de la compañía matizan que le contrataron como un “conseguidor”. Concretamente, un “conseguidor” en Venezuela que desencallaba todos los asuntos que a la aerolínea le hicieran falta allí. Desde permisos de aviación a vuelos de repatriación o deudas con la petrolera estatal PDVSA. La compañía asegura que Martínez tenía multitud de contactos en el Gobierno venezolano y que les resultaba muy útil para llevar a cabo gestiones de todo tipo.
¿Por qué tenía un empresario alicantino ese nivel de relación con el Ejecutivo de Nicolás Maduro? Fuentes de su entorno señalan que viajó por primera vez a Caracas con Rodríguez Zapatero hace unos años. Le acompañó por el vínculo de amistad que les unía y en un momento en el que el expresidente viajaba con cierta asiduidad a aquel país por su labor de mediación con el Gobierno venezolano para liberar presos políticos. A partir de ahí, señalan estas fuentes, le interesó el país y emprendió algunos viajes solo. Cuando se vinculó a Plus Ultra, tenía ya una fluida red de contactos, dicen.
El titular de aquella entrevista en la que Martínez se dejó fotografiar por primera vez decía: “No soy el testaferro de Zapatero; somos amigos de salir a correr”. Pero en las semanas siguientes se conoció que, además de compañeros de deporte, tenían vínculos comerciales. El expresidente cobró casi medio millón de euros en seis años de una de las empresas constituidas por Martínez. Una sociedad que, a su vez, facturaba a Plus Ultra.
Zapatero salió a defender públicamente la legalidad de esos ingresos por labores de consultoría global y su derecho a ejercer la actividad privada. Pero, para entonces, el foco ya había girado hacia una pequeña sociedad sin trabajadores y totalmente desconocida hasta ese momento.
4. Análisis Relevante
Análisis Relevante S. L. nació el 10 de febrero de 2020 y estableció su sede en Madrid, en un bajo en el número 71 de la calle Zurbano, en uno de los barrios más exclusivos de la capital. La sociedad se concibió como una consultora cuyos socios eran Julio Martínez Martínez, con un 75% de las participaciones, y Sergio Sánchez, en ese momento director de Análisis y Coordinación de Contenidos de Telefónica, con un 25%.
Cómo se gestó esta empresa es una pregunta que tiene distintas respuestas, según a quién se le pregunte. Algunas de las fuentes consultadas explican que hubo una reunión a finales de 2019 para perfilar la idea de la consultora a la que, supuestamente, acudieron Julio Martínez, Sergio Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero y Javier de Paz, entontes consejero de Telefónica. De Paz, con una dilatada trayectoria en la empresa de telefonía, es también un amigo muy estrecho del expresidente, y quien le presentó en su día a Julio Martínez.

Sergio Sánchez, por otro lado, es una persona de total confianza de De Paz. Fue director de comunicación del Ministerio de Defensa con Carmen Chacón en 2008 y asesor de comunicación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) entre 2009 y 2018, con gobiernos del PSOE y del PP. Después pasó a Telefónica, luego a Indra (2022-2025) y actualmente, de nuevo al lado de Javier de Paz, es jefe de Relaciones Institucionales de Movistar +.
Estas fuentes indican que la idea que surgió en aquella reunión era montar una empresa de consultoría global teniendo como principal activo la experiencia y el bagaje del expresidente Zapatero.
Después, la idea se materializó. Sergio Sánchez y Julio Martínez constituyeron la sociedad con distinto nivel de implicación (Sánchez, con el 25%, puso 1.000 euros) y Martínez, con el 75%, se quedó además como administrador único de la compañía. La función de Sánchez era la de elaborar, junto a Zapatero, los informes escritos de la empresa. Según este relato, Javier de Paz estuvo involucrado en el proceso de gestación pero, finalmente, se quedó fuera de la compañía; al igual que el expresidente, que tampoco participó como socio pero sí estuvo en el perfilado de Análisis Relevante desde el inicio.
De Paz asegura que no tuvo nada que ver ni antes ni después con la consultora. Zapatero, por su parte, explicó este lunes en el Senado que Julio Martínez le propuso la idea, que contó con él desde el principio, y que él, a su vez, pidió que sus hijas formaran parte del proyecto a través de su empresa de marketing y publicidad. “Julio Martínez, como socio mayoritario de esa compañía, me propuso ser consultor y yo le propuse que estuvieran también mis hijas”, indicó el expresidente.
5. La actividad de la consultora
Aparte del nacimiento de la empresa, las versiones sobre cómo funcionó a lo largo de los años Análisis Relevante tampoco son coincidentes. Julio Martínez depositó unas cuentas ante el Registro Mercantil que muestran operaciones que su socio Sergio Sánchez asegura desconocer absolutamente.
Sánchez afirmó a EL PAÍS que él redactaba informes de geopolítica global, muchas veces con el expresidente Zapatero y otras sin él; que estos informes los maquetaba luego la empresa de las hijas de Zapatero; que se hacían mailings a grandes empresas para tratar de tener una cartera de clientes; que él hizo unos 15 informes, el último en enero de 2024; que estuvo vinculado a Análisis Relevante de 2020 a 2025; que, aparte de los informes escritos, participó también en la organización de dos webinars (videoconferencias) de la empresa; que cobró por lo que hizo 18.000 euros en cinco años; que hasta ahora no ha sabido lo que habían cobrado Zapatero ni la empresa de sus hijas; y que, en todo momento, Julio Martínez le transmitió que la empresa no tenía ingresos ni clientes.
Es decir, Sánchez asegura que se siente engañado por el funcionamiento de Análisis Relevante que ha descubierto después y que no escuchó jamás una sola palabra de los tratos comerciales con Plus Ultra ni con ninguna otra empresa, además de que no vio nunca ingreso alguno. Insiste en su convencimiento de que la empresa estaba abocada a la extinción.
Lo cierto es que la sociedad tuvo actividad desde el comienzo, como muestran las cuentas depositadas en el Registro Mercantil. Tuvo ingresos y gastos. El expresidente Zapatero recibió pagos de Análisis Relevante desde 2020 hasta 2025. En total, unos 463.000 euros. Él aseguró en el Senado que, aparte de los informes escritos, hacía informes orales para algunos clientes que no especificó por razones de privacidad. “Es un precio de mercado para lo que es mi experiencia”, dijo. “Lógicamente, [se] tiene en cuenta la trayectoria”.
El expresidente explicó que compartía ideas con Sergio Sánchez, que este daba luego forma a los informes de geopolítica y que más tarde los enviaban a Whathefav, la empresa de sus hijas, que se encargaba del logo, la comunicación y el marketing. Las hijas del expresidente no solo colaboraban con Análisis Relevante, también con otras empresas de Julio Martínez, pero de esta ingresaban aproximadamente unos 3.000 euros mensuales.
Por otro lado, Julio Martínez cobraba de Plus Ultra por sus labores de “conseguidor”, y lo hacía principalmente a través de esta mercantil. Utilizó otras dos para cobrar, Voli Analítica S. L. y IOT Domótica Europe, pero el grueso que fue facturado a la aerolínea se hizo con Análisis Relevante.
El PP defendió en la comparecencia de Zapatero ante el Senado el lunes que el hecho de que la compañía aérea haya pagado a Martínez a través de una mercantil que posteriormente pagaba al expresidente es muy sospechoso. Y que lo es más aún que esta empresa no tuviera trabajadores ni gastos relevantes durante años. “Esto se llama sociedad instrumental”, le dijo el senador popular Fernando Martínez-Maíllo a Zapatero.
6. El misterioso contrato sobre el rescate
Todos los detalles anteriores tienen que ver, al margen de las discrepancias entre Sergio Sánchez y Julio Martínez, y de si Javier de Paz y Zapatero estuvieron o no en aquella reunión en la que se ideó Análisis Relevante, con la gestión de una empresa privada dedicada a informes de consultoría que, como repite el expresidente Zapatero, es legal.
¿Cuál es entonces el nexo de todo esto con la instrucción judicial, según lo que se conoce hasta este momento? Venezuela, Plus Ultra y un posible blanqueo de capitales relacionado con esta compañía (que a su vez contrataba con Análisis Relevante y con Julio Martínez). Lo que se hizo con el dinero del rescate a Plus Ultra es, por tanto, uno de los ejes centrales de esta investigación, cuyo secreto se puede levantar este mes de marzo.
Un documento que, supuestamente, se encontraba en uno de los ordenadores que la UDEF se llevó de la vivienda de Julio Martínez puede complicarle el horizonte penal. Se trata de un contrato que establecía una comisión del 1% para Martínez del dinero del rescate del Gobierno a la aerolínea si las gestiones para conseguirlo se realizaban con éxito. Desde Plus Ultra se niega la existencia de este documento, pero otras fuentes cercanas a la investigación aseguran que existe, e incluso que está rubricado por el presidente de la aerolínea y por Julio Martínez Martínez.
El presidente de Plus Ultra indicó en el Senado el pasado 25 de febrero que el rescate fue “un proceso reglado con controles, con informes y con condiciones muy estrictas que se han ido cumpliendo”. Zapatero aseguró con contundencia en la misma cámara que “en absoluto” tuvo algo que ver con el rescate gubernamental: ni preguntó, ni presionó, ni habló nunca sobre ello con el exministro de Transportes José Luis Ábalos.
La aparición o no de este contrato y el hecho de que esté o no firmado abrirán distintos escenarios. En caso de existir, la duda que surge entonces es, en primer lugar, qué capacidad tenía el empresario alicantino para lograr que el Ejecutivo de Pedro Sánchez diera luz verde a una inyección económica que se estaba entregando tras la pandemia a determinadas empresas estratégicas. Por otro lado, la investigación tendrá que determinar a qué corresponden las cantidades cobradas por Julio Martínez de la compañía, que coinciden con ese 1% del rescate: casi medio millón de euros en varios años.
Cuando se levante el secreto de las actuaciones se verá con mayor claridad la solidez, o falta de ella, de estos vínculos con el blanqueo de capitales opacos venezolanos con el que empezaron las pesquisas. Y lo que tienen o no que ver con todo esto Julio Martínez y Análisis Relevante, la empresa por la que José Luis Rodríguez Zapatero compareció en el Senado.
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