Ir al contenido
_
_
_
_

Se llama Oficina de Proximidad: el novedoso modelo que impulsa la regeneración de barriadas enteras en Euskadi

Más de 3.000 familias se han beneficiado en Bilbao y otros municipios vascos de rehabilitaciones integrales en viviendas y espacios públicos

Amparo García Maza, vecina de Torre Urizar, en el barrio Irala de Bilbao.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Amparo García podrá bajar desde su cuarto piso hasta la calle sin pisar ninguno de los 87 escalones. Las obras para instalar un ascensor en su edificio están a punto de finalizar. Hasta ahora, esta bilbaína de 71 años ha salido de casa sin demasiadas dificultades. De hecho, le ha venido incluso “bien”, porque está “operada de las dos rodillas sin tener que hacer ninguna rehabilitación”. Aun así, el ascensor, reconoce, “será una gran ayuda”. El piso en el que vive pertenecía a sus padres y tiene ya 107 años, como el resto de la barriada. Además del nuevo elevador, la comunidad ha acometido otras mejoras relevantes, como el aislamiento de la fachada, el cambio de ventanas o la instalación de nuevas calderas con un presupuesto de 12 millones de euros. Todo ello se gestionó desde una Oficina de Proximidad.

El proyecto trasciende la rehabilitación de viviendas y portales y apuesta por la regeneración urbana integral. Forma parte de un programa que el Gobierno vasco desarrolla en más de 25 puntos y que ha beneficiado a cerca de 3.000 familias desde 2019. El caso de este grupo de viviendas, conocido como Torre Urizar y ubicado en el barrio de Irala, ha dado un salto cualitativo, ya que funciona como banco de pruebas para extender la intervención a todo el distrito, profundizando en los ámbitos social, económico y medioambiental a través de un proyecto europeo.

Estas transformaciones se gestionan desde las oficinas de proximidad, ubicadas en el mismo barrio y que el Gobierno vasco abre en las bajeras de los edificios. Rocío Alonso atiende, entre otras, la de Otxarkoaga, una de las primeras en ponerse en marcha junto con la de Txonta, en Eibar (Gipuzkoa, 27.000 habitantes). En este caso, 240 viviendas participan hoy en el programa. “Acompañamos a toda la vecindad, tanto en lo técnico, como en lo social”, explica Alonso. Actualmente, el trabajo se centra “en la rehabilitación de los edificios, tanto energética, como de accesibilidad universal”.

“Siempre estamos para acompañarlos”

Los propietarios acuden a estas oficinas, llamadas Opengela, para resolver cualquier duda o comunicar cualquier problema. “Siempre estamos para acompañarlos. Asistimos a todas las juntas o comisiones donde se tomen decisiones. Y, muy importante, damos respuesta a todos sus miedos, sobre todo, económicos”, añade Alonso y detalla que son barrios donde viven familias con pocos recursos. “Quitarles esos miedos ayuda a afrontar todo este proceso de la mejor manera”, se felicita. Las primeras ayudas alcanzaban los 5.000 euros por vivienda; actualmente, esa cantidad se ha triplicado para quienes cumplen todos los requisitos.

Esta arquitecta se siente especialmente orgullosa de unas de las últimas actuaciones en este barrio. “Las viviendas de Otxarkoaga son muy pequeñas, de unos 50 metros cuadrados, y tras hablarlo con los propietarios y tomar la decisión, las hemos ampliado con balcones salientes de la fachada”, recalca. El objetivo era dar “respuesta a la carencia de habitabilidad” y se ha cumplido en parte con estas obras, impulsadas a su vez por Viviendas Municipales de Bilbao.

La misma actuación también se ha llevado a cabo en otros barrios que participan en el programa. Es el caso de Elgoibar (Gipuzkoa, 11.700 habitantes). Allí la sociedad urbanística de rehabilitación de la comarca, Debegesa, también ha colocado terrazas en las viviendas que no las tenían, entre otras actuaciones, con un presupuesto protegible de casi tres millones de euros.

Eider Etxegarai también es urbanista y atiende la oficina de este municipio, además de la de Soraluze (Gipuzkoa, 3.800 habitantes). Entre estos dos puntos se han acometido trabajos en más de 120 viviendas. Además, “en este municipio, las comunidades han tenido que adquirir unos locales para poder realizar el paso del ascensor”, explica Etxegarai por teléfono a EL PAÍS. Para ello, han contado con una previsión de gasto de 4,75 millones de euros.

Confianza entre el vecindario

Ambas responsables de las oficinas de proximidad coinciden en “la importancia de generar desde un principio confianza, tanto a nivel de comunidad, como individual”. “Somos una ventanilla única y tenemos que serlo en todo el proceso; en un primer momento, con dudas de la propia actuación, pero según avanza el proceso surgen nuevas cuestiones, como las morosidades”, recoge Etxegarai.

Alonso reconoce que conciliar intereses de comunidades con “bagaje histórico” no siempre es fácil. Cuando la consejería y las instituciones locales se ponen de acuerdo, ellas entran en estas comunidades de propietarios. “Todas ellas tienen una historia detrás y cuesta llegar a puntos en común. Por ejemplo, en Otxarkoaga no se consiguió llegar a un acuerdo, no por el proyecto o por la propuesta, sino por casuísticas que tenía la propia vecindad”, recuerda.

Las intervenciones no se limitan a la infraestructura. En Torre Urizar, Viviendas Municipales de Bilbao organizó una charla para que los vecinos comprendieran mejor su factura energética y aprendieran hábitos más eficientes. También les ofrecieron consejos: “Las fachadas actuales actúan como un abrigo por lo que no es bueno dejar ventilando todo el día, a pesar de tener humedades. Con diez minutos suficiente”, explica Alonso, preguntada por el error más común entre el vecindario de estas zonas.

Viviendas antiguas

En Euskadi, los edificios superan de media los 60 años de antigüedad. “Esto es una rémora desde el punto de vista de la huella energética, pero también desde el punto de vista social”, reconoce el consejero de Vivienda del Gobierno vasco, Denis Itxaso. La cuantía del Ejecutivo para regenerar los barrios degradados supera los 130 millones de euros.

“Estos edificios albergan personas que en muchos casos tienen algún tipo de vulnerabilidad. Se trata de actuar sobre estas zonas que tenemos totalmente identificadas y monitorizas para crear un país más igualitario”, añade Itxaso. Por eso, estos servicios de proximidad “nos permiten orientar, informar y acompañar al vecindario en un proceso generado desde la confianza”. “Estamos consiguiendo que muchos edificios mejoren notablemente sus condiciones y, con ello, la vida cotidiana de las personas que los habitan”, subraya.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_