La borrasca ‘Leonardo’ desborda Andalucía y pone en alerta a Extremadura y Castilla-La Mancha
Los territorios viven pendiente de las crecidas de los ríos y de los desembalses de pantanos al máximo de su capacidad que han obligado a evacuar a unas 7.000 personas


Si el miércoles los andaluces miraban a un cielo que no daba tregua con precipitaciones que pulverizaban todos los registros históricos -en Grazalema, con 1.500 vecinos evacuados a lo largo de este jueves, solo en 16 horas cayó más lluvia que la que acumula la Comunidad de Madrid en todo un año-, esta jornada la atención se ha dirigido hacia los ríos, con caudales al máximo, y a los pantanos, que sobrepasan los límites de su capacidad. Los desembalses, necesarios para poder acumular el agua que procede de las cuencas más altas, han ido alimentando otras riberas inferiores rebosantes en un juego perverso de vasos comunicantes que ha hecho real el riesgo de inundaciones. “La situación es compleja. Ahora mismo el agua que entra en los pantanos es la misma que está saliendo, pero como siga lloviendo, va a entrar más agua de la que pueda salir” resumía la situación el presidente de la Junta esta mañana desde Jerez. El desbordamiento de las riberas ha incrementado y extendido el número de desalojos en prácticamente todas las provincias de esta comunidad, hasta alcanzar en torno a 7.000.
Los andaluces se han resignado a tener carreteras cortadas, 130 hoy, y a ver muy limitado el transporte en ferrocarril. No obstante, la mayoría de los estudiantes podrán volver a las clases mañana, salvo los que vivan en los municipios que han sufrido desalojos, afectados por las crecidas o con carreteras dañadas. Pero Leonardo no ha contenido su virulencia en Andalucía. Extremadura ha ampliado la alerta por inundaciones a todo el territorio y ha evacuado a 900 personas, y ha puesto en guardia a Castilla-La Mancha, donde el Tajo ha anegado algunos bajos.
Cádiz sigue siendo el territorio más afectado. Buena parte de la Sierra de Grazalema y Campo de Gibraltar está literalmente sumergida por unos los ríos, incapaces de absorber el agua que mana de los pantanos. Grazalema, la zona cero de la borrasca, ha sido totalmente evacuada. Antes también se han acelerado los desalojos en Arcos y en la zona rural de Jerez de la Frontera por el desbordamiento del Guadalete. A mitad de la tarde también ha comenzado la salida de los habitantes del Poblado de Doña Blanca, una pedanía del Puerto de Santa María.
Con toda la provincia en aviso amarillo por lluvia y, sobre todo, por rachas de viento que podían superar los 70 kilómetros por hora, la atención durante este jueves en Málaga ha estado repartida en tres puntos. A un lado, en Sayalonga, en la comarca de la Axarquía, donde un amplio dispositivo dirigido por la Guardia Civil ha continuado la búsqueda de una mujer de 44 años que cayó al río Turvilla a última hora de la tarde del miércoles. La desaparecida paseaba junto a otra persona y dos perros cuando uno de los animales cayó al agua. Ella fue a salvarlo y lo consiguió —el animal fue encontrado con vida— pero a ella la arrastró la corriente. Agentes especialistas de montaña y del grupo de actividades subacuáticas han participado en las labores de búsqueda, que prosigue con el apoyo de Policía Local, Protección Civil y numeroso voluntariado.
El segundo punto relevante está en Casares, donde 1.500 personas continúan aisladas desde el miércoles debido al corte de las vías de acceso a la pedanía de El Secadero. Para ayudar a la localidad y coordinar los trabajos sobre el terreno, la Junta de Andalucía ha decidido constituir allí un tercer Puesto de Mando Avanzado (PMA) tras los ubicados en el centro de emergencias y la Serranía de Ronda, el tercer lugar al que las autoridades prestaban más atención después de que lugares como Cortes de la Frontera registraran casi 200 litros por metro cuadrado durante el miércoles, cifra superada (205) en Alpandeire. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha realizado labores durante toda la mañana para sacar del aislamiento a unas 300 personas de zonas rurales del entorno de Ronda que habían quedado incomunicadas por las riadas causadas por el temporal.

Un herido grave en Granada
En Granada, el día ha terminado con un herido grave tras el derrumbe de un muro en una vivienda en Puebla de Don Fadrique, al norte de la provincia. Un varón ha tenido que ser evacuado en un helicóptero del servicio de emergencias 112 a un centro hospitalario, como consecuencia de esa caída que se ha producido al filo de las cinco de la tarde. Pero la jornada de problemas e inundaciones comenzó sin tregua muchas horas antes. A las tres de la mañana, 120 de los 160 residentes del pueblo de Dúdar fueron desalojados ante el riesgo de inundación por el desembalse del pantano de Quéntar. A media mañana del jueves, dada la gravedad de la situación, quienes se quedaron acabaron por abandonar sus casas para instalarse temporalmente en un hotel de Granada.
La capital activó el Plan de Actuación Local ante Inundaciones debido a la posible crecida repentina de los ríos Genil, Monachil y Darro, alimentados por los desembalses de Canales y Quéntar y por las fuertes lluvias acumuladas. Se procedió al cierre de parques, instalaciones deportivas, la Alhambra, el Generalife y la estación de Sierra Nevada por el fuerte viento previsto. La situación ha sido especialmente compleja en Huétor Tájar, anegada desde la mañana del miércoles, y donde la UME asumió la dirección operativa para. Intentar mejorar las condiciones de una localidad totalmente anegada. Además, 180 personas permanecen aisladas. Los pantanos de Quéntar, no muy lejos de la capital, y del Portillo –al norte, junto a Castril– son los dos pantanos de la provincia que se encuentran en alerta roja tras superar o rozar su capacidad máxima.
En Sevilla todos sus embalses están al 100% y seis de sus principales cauces se encuentran en nivel rojo. Ese riesgo extremo ha obligado a las localidades de Écija y El Palmar de Troya -dos de los municipios donde este jueves tampoco ha habido colegio- a desalojar a 87 vecinos por precaución. “Por la mañana estábamos tranquilos, pero sabíamos que el agua acumulada de las zonas más altas iba a acabar llegando hasta aquí”, decía a primera hora el alcalde palmareño, Juan Carlos García. Su municipio, rodeado de arroyos, es un punto negro habitual de inundaciones en la provincia de Sevilla. En la capital, la tromba de agua y fuertes rachas de viento, derribaba una de las azucenas de la Giralda -una estructura de 120 kilos- sin causar daños personales y obligaba al Ayuntamiento a cerrar por segunda vez en su historia las compuertas de Triana para contener la crecida del Guadalquivir.
El Guadalquivir a su paso por Córdoba
Precisamente el peligro de que ese río se desborde a su paso por Córdoba ha determinado a la Junta a ordenar el desalojo preventivo en las zonas que resultaron afectadas por la riada de 2010, unos 400 vecinos en total repartidos entre la capital y otros municipios ribereños. De nuevo, el volumen de agua embalsada ha obligado a adoptar esa precaución. El Guadalquivir alcanzaba su nivel rojo a su paso por la pedanía de Mogón, en Villacarrillo (Jaén y obligaba al desalojo de más de medio centenar de vecinos y a la intervención de la UME. La crecida del río Aguascebas también ha obligado a varios vecinos a abandonar sus casas. En total, alrededor de 600 vecinos han sido evacuados. Las precipitaciones también han aislado municipios, como el de Espeluy. En toda la comunidad hay 15 localidades en esa misma situación
En Huelva, la crecida del Guadiana ha puesto en alerta a los vecinos de Ayamonte y Sanlúcar de Guadiana, aunque el temido desbordamiento, por los aportes extraordinarios de los pantanos de Alqueva (Portugal) y Chanza (Huelva) no se ha producido.
Galicia también mira a sus cuencas
Fuera de Andalucía, en la vecina Extremadura también se ha mantenido la activación de la situación operativa 1 del Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones para toda la región, según los datos de desembalses y las previsiones hidrológicas. Alrededor de 900 personas han recibido el aviso ES Alert que les advertía de que iban a ser evacuadas. Han sido desalojadas en distintos puntos del territorio se encuentran fuera de sus casas al llevarse a cabo evacuaciones preventivas en numerosos puntos de la geografía regional. Castilla-La Mancha también ha activado la fase de alerta por inundaciones. Las localidades ribereñas del río Alberche, desde su entrada en la provincia de Toledo y hasta su desembocadura en el río Tajo también han recibido un aviso en sus móviles. Este último cauce anegaba a media tarde algunos garajes y viviendas de Talavera de la Reina y las urbanizaciones de algunas pedanías de la provincia.
Galicia, los vecinos de los grandes ríos, aunque acostumbrados a la lluvia, también vigilan constantemente su nivel, porque el agua ya los desborda y mantiene anegadas las riberas desde hace días. La borrasca de lluvia y viento y las previsibles inundaciones obligaron a Renfe a suspender todas las conexiones desde las dos estaciones de Vigo y sin alternativa de autobús, dejando a la mayor ciudad gallega ha quedado aislada por ferrocarril con toda Galicia, Portugal, Madrid y Barcelona, sin fecha para el restablecimiento de las líneas. En la provincia de Ourense, los cauces se han tragado áreas recreativas, paseos e instalaciones, y la situación, según las previsiones meteorológicas, se complicará todavía más en la jornada del viernes, con entre 80 y 100 litros por metro cuadrado en el Baixo Miño y la comarca del río Limia. En la capital, el agua anega las termas y piscinas al aire libre y los paseos fluviales.
El clima no da tregua. Para el sábado se esperan nuevas precipitaciones que caerán sobre unos pantanos y unos cauces que ya no dan abasto. Y el lunes se sumará un nuevo frente. Cuando terminen las borrascas, el Gobierno ha prometido declarar zona afectada las partes de Andalucía azotadas por el temporal.
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