La ciberdefensa gana terreno en la era de la militarización
El Mando Conjunto del Ciberespacio invierte en nuevas capacidades que sitúan a España en la vanguardia de la OTAN en este dominio


La ciberseguridad es una de las más altas prioridades para el Gobierno. Cuando Pedro Sánchez anunció en abril pasado un aumento extra del gasto en Defensa de 10.471 millones para alcanzar un total de 33.123 millones en 2025 ―y cumplir así con el compromiso del gasto del 2% del PIB adquirido en la OTAN en Gales (Reino Unido) en 2014― ya hizo toda una declaración de intenciones: se trata de “crear un escudo digital para España”, anunció Sánchez a bombo y platillo en rueda de prensa. Y en efecto, tan solo tres meses después el general Federico Juste de Santa Ana, segundo de a bordo del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), lo corrobora: “Estamos en un buen momento”, asegura.
Uno de los proyectos en los que está inmerso el MCCE, que lidera y coordina todo lo que tiene que ver con el cuarto dominio, el ciber, es el Cyber Range. “Es un campo de maniobras virtual. Simula una red en la que los expertos comprueban si de verdad somos vulnerables”, explicaba hace semanas al teléfono Juste de Santa Ana. Se trata de duplicar un sistema clasificado, por ejemplo, el del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), crear un campo de entrenamiento digital y practicar para ver si hay grietas de seguridad y vulnerabilidades. Con este sistema, en el que se han invertido unos cinco millones de euros, España se sitúa en la vanguardia en la OTAN en este sector. “No hay ningún otro país [de la Alianza Atlántica] que pueda hacer esto con sistemas clasificados. Al menos que sea público y que se sepa”, dice con cautela el general, que pertenece al Ejército del Aire y del Espacio y que anuncia que cuando esté listo el Cyber Range, previsiblemente a finales de año, se ofrecerá también al resto de países aliados.
Para poder diseñar y mantener este exclusivo sistema, el MCCE cuenta con el apoyo de empresas grandes y especializadas, pero sobre todo, españolas ―que se sepa, Indra, aunque habrá más compañías implicadas―, pues el fomento de la soberanía estratégica para no depender de terceros países es también una prioridad para la Alianza. Y avanza que se crearán más puestos de trabajo ya que no todo el mundo está capacitado para operar en este entorno. El general prevé una plantilla de decenas de boinas grises ―distintivo que evoca al cerebro, la materia gris―, en referencia a los militares de este particular ejército del MCCE.
El dominio ciber no deja de crecer y el MCCE quiere ahora expandir su Sistema de Combate del Ciberespacio (SCOMCE), que permite detectar ciber amenazas y mitigar puntos débiles al resto de las Fuerzas Armadas: Ejército de Tierra, Armada y Ejército del Aire y del Espacio. Hasta ahora, cada ejército se ocupaba de sus propios sistemas de combate ciber, pero a partir de finales de 2025 o principios de 2026, estarán todos interconectados y coordinados bajo el liderazgo del MCCE. “Gracias a este empujón [económico] nos vamos a expandir, no solo en el propio MCCE sino a los tres ejércitos”, presume el general. Una vez más, la tecnología puramente española será un requisito.
La idea es que a nivel específico, sea cada ejército el que tenga las capacidades necesarias en el ciberespacio ―Tierra en movimientos tácticos en el campo; Aire en sistemas de defensa antiaérea y la Armada en buques― pero que cuando consigan interconectarse, sea el MCCE el que coordine y lo vigile todo. “Este sistema es la espina dorsal de todas las Fuerzas Armadas en ciberdefensa”, dice el general, que explica después que la inversión será de unos seis millones aproximadamente.
El MCCE, que depende directamente del Estado Mayor de la Defensa (Emad), tiene además la vista puesta en la tecnología 5G. “Es una revolución porque da conectividad diez veces mayor que el 4G y porque disminuye la latencia. Es decir, no tiene retardos”, explica Juste de Santa Ana. Esas ventajas, sin embargo, también dotan al 5G de vulnerabilidades para lo que el MCCE empezó a crear en 2023 junto a Telefónica un Centro de Ciberdefensa 5G que ha costado 35 millones de euros.
Se trata de la creación de burbujas con dispositivos 5G y que con la ayuda de la Inteligencia Artificial (IA) se detecten amenazas en un determinado escenario en tiempo real. Con esta presentación, el número dos del almirante Javier Roca, jefe del MCCE, avanza que, aunque el proyecto se terminará el año que viene, ya se han creado cuatro burbujas: el Ejército de Tierra la tiene en San Gregorio (Zaragoza); el del Aire y del Espacio, en Cuatro Vientos (Madrid) y Albacete; y la Armada, en algunos de sus buques como el Castilla. La cuarta burbuja está en Retamares (Madrid), la base donde se ubica el Mando Conjunto del Ciberespacio, entre otros.
Y del 5G, a la IA que, como dijo el almirante Roca en una entrevista con El PAÍS, “su mayor riesgo es no utilizarla, porque el enemigo sí lo hará”. Gracias a la IA los hackers tienen menos conocimientos técnicos informáticos, pero son más cuantiosos. De hecho, en España el fishing aumentó en un 1200% desde la aparición de ChatGPT, ilustra el general Juste de Santa Ana.
Por eso, hace unos meses el MCCE creó el Centro de Referencia de IA en su base de Retamares a través del que se pueden “agilizar más los ataques y la respuesta”, ilustra el general. Una decena de boinas grises trabajan en este Centro. “Y creciendo”, presume el general, que recuerda que el MCCE, que por ahora cuenta en sus filas con 500 militares y civiles, tiene en el horizonte crear una plantilla de 1.200 militares y 200 civiles para 2030.
Más infraestructuras
Pero para que las Fuerzas Armadas puedan sostener todo este crecimiento exponencial de capacidades, es necesario que se lleve a cabo una gran inversión en infraestructuras. Esto es, edificios, según fuentes de Defensa.
Además, la IA consume una gran cantidad de energía que, previsiblemente y ante este éxito del cuarto dominio, va a necesitar. Defensa, por tanto, tiene ya en el punto de mira hacerse con terrenos que resulten estratégicos para hacer crecer todas las capacidades ciber que pretende tener España.
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