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Edward Enninful, un activista en la moda: “Hay que abogar por la inclusión radical. No es ninguna tendencia, es la realidad”

El exdirector del ‘Vogue’ británico ha lanzado una revista de moda que cuestiona las reglas del sector: sin publicidad, con textos largos y voluntad de dar voz a nuevos creativos

El editor de moda Edward Enninful, fundador de la revista 'EE72'.Craig McDean (Cedida por EE72)

Negro, inmigrante y gay, es decir, todo lo que no encajaba en la industria de la moda, que durante la segunda mitad del siglo XX (y buena parte del XXI) solo reflejaba un mundo blanco y occidental. Edward Enninful (Ghana, 54 años) ha sido el protagonista de varias primeras veces en el sector: fue el director de moda más joven del mundo cuando, con 18 años, asumió el cargo en la revista I-D; en 2008 fue el artífice del Black Issue, aquel mítico número del Vogue italiano dedicado a modelos negras (se agotó en menos de 72 horas), y en 2017 se convirtió en el primer director racializado de Vogue, en concreto del Vogue británico, hasta 2023. En aquellos años la revista, buque insignia del emporio Condé Nast, sufrió varios recortes y cambios en su organigrama: los directores de las cabeceras de todos los países pasaron a ser directores de contenido (todos, excepto Enninful) y empezaron a depender más directamente de la aún todopoderosa Anna Wintour. Fue entonces, también, cuando las cabeceras locales comenzaron a publicar reportajes, sesiones de fotos y entrevistas de otras revistas Vogue de manera habitual, reduciendo drásticamente el contenido propio.

En los últimos tiempos, editar una revista en papel, y en concreto una revista de moda, se ha convertido en una especie de lucha contra los elementos: las marcas quieren controlar el discurso, la publicidad ha caído debido al trasvase de presupuestos a influencers y creadores de contenido, y las nuevas generaciones, criadas al calor de las redes sociales, parecen menos interesadas por este tipo de publicaciones. Así que Enninful ha lanzado una revista trimestral en papel, que lleva por título su nombre y su fecha de nacimiento, EE 72, porque “es el mejor momento”, dice a través de Zoom. “Llevo media vida queriendo tener algo mío, mi proyecto, y en el fondo sabía que tarde o temprano tendría que lanzarme. Cumplí 50 y dije: ahora o nunca”.

Enninful cree en el papel porque cree en hacer las cosas de otra manera. Siempre las ha hecho. “Si me conformara, si hubiera tenido miedo, no habría conseguido muchas de las cosas que he logrado”, dice. Fue descubierto a los 16 en el metro por el estilista Simon Foxton, nombre seminal de la revista I-D, una de las cabeceras pioneras en encapsular la realidad de las calles de Londres y exportarla al mundo.

A él no se le daba bien posar, pero sí hacer maravillas con cuatro retales (su madre trabajaba como costurera) y conocía al dedillo —porque formaba parte de él— el ambiente multicultural de la capital. La industria supo ver el potencial de alguien que no era como ellos, que había nacido en una familia numerosa de clase obrera y había cambiado de país durante su adolescencia, huyendo de los conflictos bélicos. “Por eso para la mí la moda es una herramienta para hablar de la sociedad. Con la moda se puede hablar de cine, arte, literatura, política… Nunca he querido que la moda fuera solo moda, porque para mí no lo es, y es algo que he querido reflejar en este proyecto”, explica.

La primera portada de EE72 fue de su amiga Julia Roberts, que no suele prestarse a este tipo de iniciativas. La segunda fue doble: la modelo de Sudán del Sur Ajus Samuel y una imagen de una flor sujeta por imperdibles, una especie de metáfora sobre el mundo actual ideada por Nick Knight. La tercera es de Kate Moss, también amiga de Enninful. El editor es famoso, entre otras muchas cosas, por tener una larga lista de amistades célebres. Con muchas, como Moss o Naomi Campbell, ha crecido profesionalmente en sesiones de fotos; a otras, como Rihanna, las ha ayudado a construir una imagen poderosa a través de portadas y editoriales. Él es muy consciente de que los lazos que ha ido creando en estos 30 años, esa cadena de favores mutuos, le han permitido crear una suerte de comunidad que marca la diferencia con respecto a la mayoría de los editores influyentes. Por eso, en su última portada para el Vogue británico, decidió reunir a 40 mujeres famosísimas a la misma hora y en el mismo lugar para ser retratadas juntas. Una demostración, en sus palabras, “del poder de la comunidad”.

“Ahora no quería hacer lo que se esperaba de mí, porque para eso habría seguido mi carrera en otra cabecera famosa. Buscaba algo distinto”, asegura. Por eso su “plataforma”, como a él le gusta llamarla, está concebida para romper con las dinámicas del sistema editorial actual, ese en el que ha trabajado durante más de 30 años. EE72 sale cuatro veces al año y no tiene publicidad, al menos, no de forma convencional. Ni una sola página. “Es algo que tuvimos claro desde el inicio. Llevo muchos años haciendo consultoría y es el momento de crear otro tipo de alianzas con las marcas, de buscar herramientas para potenciar el storytelling y la creatividad”. La revista es, en realidad, la punta del iceberg de una empresa del mismo nombre que ofrece soluciones creativas disruptivas a las firmas en tiempos en los que el algoritmo marca la pauta del mensaje. La ha construido junto a su hermana Akua, que lleva buena parte de su carrera trabajando con él; su marido, Alec Maxwell, director audiovisual, y Sarah Harris, su mano derecha en el Vogue británico y ahora su directora editorial.

Ni siquiera la versión digital de EE72 está repleta de noticias ni de actualidad, es una especie de “internet lento” en el que, dice: “Solo se cuenta lo que creemos que merece la pena contar”. Y, a diferencia de la mayoría de las publicaciones de moda (que suelen entregar la mitad de sus páginas a una firma concreta en cada número para financiarse), aquí los textos son largos y cuentan casi tanto como la imagen. En tiempos de scroll infinito e impactos que duran segundos, Enninful buscaba lo contrario. “Ahora mismo es necesario. Se trata de dar voz y no solo en el sentido visual. Quiero creer que cuando la revista llega a un lector, el lector lee, pasa las páginas y se pasa un par de días empapándose con lo que encuentra”.

Si algo tenía claro es que sus páginas están pensadas para dar voz. “Mezclar a nombres consagrados con nuevos, contar historias desde otro enfoque, analizar la cultura”, explica. En cada número se cruzan arquitectos, top models, celebridades, activistas, escritores y creativos emergentes. “Porque tengo la responsabilidad de apoyarlos. Igual que a mí me dieron muchas oportunidades a lo largo de mi carrera. Y más ahora, que ser un diseñador independiente es tan complicado”, opina. Él, que siempre se ha considerado “el otro” en un mundo tan cerrado y elitista como este, incluso cuando ha ostentado puestos de poder, conoce mejor que nadie la capacidad de la moda para “generar empatía y abrir la mente”.

A Enninful se le concedió en 2016 la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la diversidad en la moda, es decir, antes de ser director de Vogue. Cuando llegó a la cabecera, no precisamente famosa por ser diversa, emergió el movimiento Black Lives Matter, al que por supuesto se sumó desde sus páginas. Su impronta en esos cinco años fue tal que hoy su sucesora en el cargo es una mujer racializada: Chioma Nnadi. Sabe que estos no son buenos tiempos para abogar por la diversidad y que muchas grandes firmas han revocado sus políticas a este respecto. “Precisamente por eso hay que abogar por la inclusión radical. Esto no es ninguna tendencia, es la realidad”, dice.

Eso explica también que EE72 no sea para él una simple aventura empresarial ni un mero capricho. “Quiero que sea un análisis del presente a través de la creatividad”. Una forma de devolver cierta complejidad (y cierto realismo) a un sector cada vez más homogéneo y dependiente del relato de las grandes marcas. Después de todo, pocas personas conocen tan bien como él lo que significa tener poder e influencia y, a la vez, sentirse fuera de lugar: “Por eso creo que todo lo que he hecho a lo largo de mi vida me ha llevado de alguna forma a este proyecto. No me convertí en quien soy de un día para otro. He arriesgado mucho y he tenido miedo, pero he intentado que no me bloqueara. Es mi consejo a las nuevas generaciones: es el momento de arriesgar, de ser empático y de intentar hacerse oír”.

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