Ceres Machado: “Para criticar la violencia de género hay que meterse hasta la cocina”
La directora es la primera mujer melillense en entrar en la Academia de Cine. Ha retratado la violencia, los abusos, el rechazo y el chantaje. En su último proyecto explora por primera vez los miedos masculinos.


A un lado, la valla fronteriza con Marruecos; al otro, el Mediterráneo que perfila el horizonte de la Península, y en medio, una sonrisa que ilumina la arquitectura modernista de Melilla. Es la de Ceres Machado, de 38 años, la primera mujer melillense en entrar en la Academia de Cine. Fue en 2025, año en el que también recibió la Biznaga de Plata por su primer largometraje, Reflejos en una habitación, protagonizado por Adriana Ozores. Era la segunda vez que se alzaba con uno de los premios del festival de cine de Málaga. La primera fue en 2024 gracias al cortometraje No me dejes así. Dos Biznaga consecutivas que premian la labor de esta directora que dio su gran salto con 18 años, cuando se separó de su familia y dejó su ciudad para dedicarse al cine.
Hoy, después de 20 años de teatro (actividad en la que sigue inmersa) y una docena de cortometrajes, No me dejes así (2023) tiene más de seis millones de visualizaciones en YouTube. Seis millones de posibles reflexiones sobre si es o no violación la situación que vive la chica de la pareja protagonista. “Me han insultado muchas veces en redes sociales a raíz de este trabajo, pero también muchos hombres me han confesado haberse reconocido en el argumento y posteriormente haber reflexionado sobre su actuación. Eso es un triunfo”, comenta la autora, que nunca se planteó centrarse en guiones sobre cuestiones feministas, aunque reconoce que tiene arraigados esos valores desde siempre.


Fue en 2019 cuando decidió involucrarse de lleno en el tema después de leer el guion sobre una mujer madura que, tras recuperarse de un cáncer de mama, sufre el rechazo de su marido por su cambio físico a consecuencia de la enfermedad y recurre a un prostituto para paliar la profunda soledad que siente. El corto, Una mujer completa, interpretado por Belinda Washington, marcó su carrera y fue la precuela de Reflejos en una habitación, película que visibiliza el suicidio. “Me posicionó y empecé a recibir testimonios de mujeres que se sentían identificadas con la protagonista”.
Desde entonces se ha atrevido con la pornografía en clave de humor en Amateurs (2021), con el maltrato psicológico en Es violencia (2021) y el acoso en redes sociales en Génesis (2023), entre otras historias que dan visibilidad a las mujeres. Todas con gran éxito y múltiples premios, pero no todas con la empatía masculina deseada, comenta la directora, quien asegura que no busca provocar, que su obra es el reflejo de la sociedad actual. “Para hacer una crítica contra la violencia de género hay que meterse hasta la cocina”. Así lo corrobora el Premio Meninas que le otorgó el Gobierno de Melilla en 2020. Un galardón no vinculado al cine que reconoce la labor de personas que luchan contra la violencia machista.

¿Violación, maltrato, acoso? Estas y otras reflexiones han contribuido a que sus proyectos adquieran un valor pedagógico. Así asociaciones contra el cáncer, institutos, universidades y otros organismos los proyectan en conferencias y programas de concienciación.
En estos eventos alzan la voz mujeres que han sufrido el rechazo de sus parejas o que han sido sometidas a chantaje psicológico durante el matrimonio. Jóvenes que reconocen haber sido violadas por un familiar, otras que defienden el patriarcado y adolescentes atrapadas por la presión de las redes sociales o que se han acercado a la pornografía. Testimonios personales tan fuertes, comenta Machado, que en una ocasión destaparon la difusión de imágenes de pederastia en un instituto que fue intervenido judicialmente al conocerse la gravedad de la realidad que estaba viviendo parte del alumnado.

Después de años de experiencia escribiendo, adaptando y dirigiendo dramas sociales con protagonistas femeninas, acaba de estrenar Press banca, un corto en el que trata por primera vez los miedos masculinos. Los de un hombre que vive la presión social por la tendencia del culto al cuerpo y lleva esa obsesión hasta las últimas consecuencias. “Soy feminista, pero puedo dirigir cualquier historia”, recalca la cineasta, dirigiéndose a aquellos que pretenden encasillarla en un “cine de mujeres”. “La paridad sigue creando controversia”.

Por otra parte, Machado, agradece la confianza de los profesionales que han creído en ella desde su debut en la gran pantalla. A Javier Salmones como director de fotografía y a su inseparable director de arte Álvaro Sola entre otros.
Próximamente empezará a rodar su segunda película, Vendimia, con Fernando Tejero como protagonista. Un padre que se enfrenta al miedo y la culpa por cuestiones de identidad reprimida. Un drama emocional en torno al amor y la familia que avanza con la esperanza de reencontrarse con uno mismo al ritmo del ciclo de la viña.
Apasionada y conocedora de la historia de Melilla, Machado destaca la convivencia amable entre culturas en la ciudad que le corre por las venas y comenta que le encantaría rodar una película sobre las guerras africanistas desde el punto de vista de las cantineras, mujeres clave en la contienda. Tras una pausa, sigue hablando sin parar sobre la injusticia social que sufren las mujeres y el poder del cine. Continuará…
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