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Entre el subsuelo y el legado monumental del casco antiguo de Jaén

La ciudad andaluza convierte en producto turístico los refugios antiaéreos de la Guerra Civil; algunos de los cuales se abren como espacios visitables y otros se pueden descubrir gracias a un mapa interactivo. Nos adentramos en este patrimonio desconocido sin perder de vista la riqueza artística del exterior

Mapa ilustrado del centro de la ciudad de Jaén.Del Hambre

Aunque ya se había ensayado durante la Primera Guerra Mundial, el bombardeo masivo sobre poblaciones civiles fue una de las novedades de la historia militar y una de las acciones más crueles durante la Guerra Civil española. Su objetivo era claro: causar el mayor daño posible con la pretensión de minar la moral del enemigo, advertir de consecuencias similares o peores en el futuro y, en última instancia, forzar su rendición. Jaén fue una de las primeras ciudades españolas en sufrir esa “guerra total”. El 1 de abril de 1937, la ciudad andaluza sufrió un terrible bombardeo del ejército sublevado que marcó el futuro de la contienda en esta provincia. Si hasta ese momento la ciudad y sus gentes vivían la guerra con tranquilidad, este bombardeo la transformó en un escenario de guerra con numerosas calles y edificios destruidos, además de las 159 personas fallecidas y más de 200 heridos.

Las autoridades tomaron inmediatamente medidas para mitigar en la medida de lo posible las dramáticas consecuencias de otro ataque aéreo, siendo la construcción de refugios antiaéreos la principal de las opciones adoptadas. De esa forma, Jaén pasó a ser una ciudad en guerra dominada por la construcción de numerosos subterráneos, tanto públicos como privados.

Santiago Jaén Milla, doctor en Historia Contemporánea en la Universidad de Jaén (UJA), ha documentado un total de 150 refugios, 35 de ellos públicos, construidos entre abril de 1937 y marzo de 1939. “Las visitas a los refugios de la Guerra Civil nos ofrecen un beneficio, difícilmente cuantificable, relacionado con la educación, pues estos espacios contribuyen a formar en valores de ciudadanía democrática a quienes los visitan, como es el respeto a los derechos humanos, respeto a la pluralidad de ideologías que conviven en nuestra sociedad y apuesta por la resolución pacífica de los conflictos”, señala.

El profesor fue también coordinador del libro Patrimonio bélico de la guerra civil en Jaén. Educación democrática y turismo con memoria, donde, junto a un equipo multidisciplinar de expertos, logró sacar a la luz un patrimonio bélico que estaba escondido en el subsuelo de plazas tan emblemáticas como San Ildefonso, Cruz Rueda, La Merced o El Pósito. Ahora, el Ayuntamiento de Jaén ha puesto en marcha el proyecto llamado Jaén bombardeada, la Guernica andaluza, con el que se quiere poner en valor turístico el inmenso legado que atesora el subsuelo jiennense. El eje principal es un mapa interactivo en Google Maps donde están registrados y geolocalizados todos los refugios, tanto públicos como privados —algunos fueron construidos por empresas para proteger a sus empleados, como fue el caso de la fábrica de Cervezas El Alcázar o Máquinas de Coser Singer—.

1. Dos visitas ya abiertas

Junto al viaje interactivo, la intención municipal pasa por hacer visitables un buen número de refugios antiaéreos de la Guerra Civil. Actualmente, son dos los que se pueden visitar en la capital: el refugio de la plaza de Santiago (catalogado como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y propiedad del Ayuntamiento de Jaén); y el refugio del Albergue Juvenil de Jaén (catalogado como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y propiedad de la Junta de Andalucía y gestionado por Inturjoven), cuyas visitas gestionan empresas turísticas locales. Pero los expertos creen que hay otros que podrían acondicionarse y abrirse a la ciudadanía, como los de las plazas de San Ildefonso, La Merced y Cruz Rueda. Y se ha localizado otro refugio en la Cuesta de San Miguel que se piensa en poner en valor con fines didácticos porque el espacio reutiliza espacios de época medieval como una canalización de agua.

También los sótanos del catedral fueron acondicionados como refugio antiaéreo, aunque en 1942 la Cripta del Sagrario pasó a ser espacio destinado a “los asesinados por Dios y por España”. “No se trata de recuperar todos los espacios que se construyeron, eso no tiene sentido, pero contar con cuatro o cinco refugios abiertos o con posibilidad de visitarse sería una apuesta decidida por un producto turístico singular y diferente, que nos haría destacar en la oferta de nuestro país”, señala el historiador.

2. Baños árabes

Este innovador producto turístico ofrece la posibilidad de adentrarse en el valioso legado monumental que atesora el exterior de esos refugios del Jaén más castizo, del que se pueden destacar varias paradas. Construidos en el siglo XI, los Baños Árabes de Jaén, por ejemplo, están ubicados en los sótanos del Palacio de Villardompardo y, con una extensión de 450 metros cuadrados, están considerados los más grandes de cuantos se pueden visitar en España. A juzgar por los restos de decoración almohade que se conservan en algunas de sus salas, debieron de ser restaurados hacia finales del siglo XII.

Desde principios del siglo XX, el palacio pasó a formar parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial de Jaén, institución que, junto con la Dirección General de Bellas Artes, ha acometido desde los años setenta varios proyectos de restauración que han permitido descubrir la mayor parte de las salas que hoy pueden contemplarse. La Asociación Europa Nostra otorgó en 1984 la Medalla de Honor a la restauración de los Baños Árabes.

Muy cerca de allí, en la plaza de los Caños, en 2021 también abrió sus puertas los Baños del Naranjo, convertido en un nuevo espacio turístico cultural en pleno casco antiguo jiennense. El edificio tiene su origen en siglo siglo XI, cuando se construyó un amplio baño que estuvo funcionando como tal hasta después de la conquista castellana de Jaén en 1246.

3. Raudal de La Magdalena

Cuando el viajero se aproxima a Jaén puede observar desde la distancia una silueta de la ciudad que se asemeja al gesto corporal de un lagarto posado sobre la ladera del castillo de Santa Catalina. Quizás sea una mera casualidad, pero lo cierto es que la leyenda del Lagarto de la Magdalena está muy enraizada en las señas de identidad de los jiennenses, que la consideran uno de sus principales símbolos. De la leyenda del Lagarto, que se remonta al siglo XVII, hay varias versiones, pero la más extendida habla de que había un enorme reptil junto al raudal de La Magdalena que tenía atemorizados y se comía a todos los que se acercaban a coger agua. Tuvo que ser un preso condenado a muerte el que, a cambio de su libertad, acabó con esa fiera engañándola con un saco de pólvora que introdujo en su boca, se comió y reventó.

Tanto arraigo tiene esa leyenda en el acervo cultural de los jiennenses que el día 2 de julio de 2009 fue elegida como uno de los 10 Tesoros del Patrimonio Cultural Inmaterial de España por el Bureau Internacional de Capitales Culturales. Por ese motivo, el Ayuntamiento de Jaén declaró el 2 de julio como Día Oficial del Lagarto de la Magdalena, que se festeja por todo lo alto y donde no faltan las escenificaciones teatrales en torno al lagarto más famoso de la Península.

En el barrio de La Magdalena existe una estatua de este reptil, convertido en uno de los iconos de la ciudad. Y muy cerca de allí conviene visitar la iglesia de la Magdalena, la más antigua de la capital, construida a principios del siglo XVI sobre una antigua mezquita, de la cual aún se conservan el patio y el alminar. El templo tiene una fachada de estilo gótico isabelino, mientras que en el interior destacan los arcos de herradura y medio punto.

4. Judería

En el casco viejo, sobre un entramado de pequeñas callejuelas estrechas con todo el encanto de un barrio medieval y que mantienen el trazado de lo que fue la aljama, se encuentra la judería de Jaén, incluida en la Red Española de Juderías. La primera referencia concreta a una comunidad sefardí en Jaén se remonta nada más y nada menos que a los primeros años del siglo VII. Y se sabe que en el Jaén del siglo IX la comunidad judía contaba con una sinagoga y también con una yeshivá, una escuela en la que se estudiaban y enseñaban la Torá y el Talmud.

Algunos de sus enclaves más interesantes son el monasterio de Santa Clara, donde estaba la sinagoga que luego fue iglesia de la Santa Cruz, de la que aún se conserva un muro como único vestigio. También encontramos otro peculiar templo: la Santa Capilla de San Andrés, con un estilo arquitectónico y una estructura que remiten a un probable uso anterior como sinagoga. En uno de los extremos del barrio, junto a los restos de lo que era la Puerta de Baeza, una gran menorá rinde homenaje “a las familias españolas de la diáspora sefardí”.

5. El entorno de la catedral

La catedral de la Asunción, hito de la arquitectura renacentista y modelo para la construcción de otras catedrales de España y América, es una de las joyas que no debe perderse ningún viajero. Su construcción se debe al gran arquitecto del Renacimiento Andrés de Vandelvira y destaca por una impresionante fachada principal de estilo barroco y tres puertas de entrada, flanqueadas por dos torres gemelas que le dan la identidad renacentista a toda la construcción. En su interior destacan la cúpula, el coro, la sacristía, el altar mayor, las capillas menores y, sobre todo, la sala capitular, que tiene un retablo del siglo XVI de Pedro Machuca, discípulo de Miguel Ángel; y la capilla mayor, que guarda en un relicario de orfebrería cordobesa el Santo Rostro, uno de los paños donde Cristo se secó el rostro de camino al Calvario.

Además de catedral, Jaén cuenta también con la Basílica Menor de San Ildefonso, levantada en 1248 tras la ampliación del recinto amurallado. En su fachada destacan las dos torres y las tres portadas de diferentes épocas y estilos, mientras que en el interior de estilo gótico se hallan los restos del arquitecto Andrés de Vandelvira.

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