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Qué hacer 24 horas en Singapur, la ciudad futurista de las buenas costumbres

La arquitectura ‘art déco’ de Tiong Bahru, los ‘hawkers’ imprescindibles para comer, el famosísimo Marina Bay, la Mezquita del Sultán, un cóctel en el hotel Raffles y más pistas en un destino en el que el aeropuerto también merece una visita

Qué hacer en Singapur

Toda exploración de Singapur deberá empezar o terminar en el aeropuerto de Changi, que ha devenido una atracción más en esta ciudad-estado del sudeste asiático. En el complejo llamado Jewel, su cascada interior (Rain Vortex) y su exuberante jardín interior, diseñados por el arquitecto Moshe Safdie (cuya filosofía encaja con la visión urbanística y futurista de Singapur) en colaboración con la firma local RSP Architects Planners & Engineers, han redefinido lo que puede ser una terminal aeroportuaria, combinando arquitectura, naturaleza, sostenibilidad y tecnología para crear una experiencia única, funcional, impactante y tan fotogénica que muchos lo visitan sin tener que viajar.

Se le considera el mejor aeropuerto del mundo, por lo que cada día se dan casos de viajeros que llegan con siete horas de antelación a la salida de su vuelo o que nada más aterrizar aprovechan para ver esta impresionante cascada interior entre jardines, senderos por los que casi se podría hacer trekking y tiendas, muchas tiendas.

8.00 ‘Kopi’ y ‘kaya toast’ en el barrio más ‘déco’

Una vez liberados del aeropuerto, antes de adentrarnos en el Singapur más high tech o el más tradicional no está de más descubrir el barrio de Tiong Bahru, reconocido por su arquitectura art déco, lo que lo distingue del resto de la ciudad. Es un buen lugar para probar el desayuno más popular de Singapur: kopi y kaya toast. Kopi es el nombre que recibe el café (una Kopi Tiam es una cafetería). Y las kaya toast unas tostadas rellenas con una mermelada dulce de coco (con hojas de pandan) llamada kaya y una capa de mantequilla. Se originó en las regiones de Singapur y Malasia. Como la oferta es constante en toda la ciudad y cada vez más refinada, cualquier habitante de Singapur le podrá decir su lugar favorito para desayunar. Se puede probar en Toast Box Coffee House (58 Seng Poh Road), además de en el mismo Food Center o en el Tiong Bahru Market, alrededor del cual curiosamente triunfan dos cafeterías francesas que hacen creer a los vecinos que comen croissants en París: Tiong Bahru Bakery y Merci Marcel.

Para platos más contundentes y tradicionales, nada como el clásico Tiong Bahru Yong Tao Hu, ubicado en un edificio que explica la arquitectura y la historia urbana del distrito, pues este fue el primer barrio de vivienda pública planificada. Se edificó entre 1936 y 1954 (el art déco tuvo su apogeo global entre las décadas de 1920 y 1940) y en todos sus edificios coinciden líneas aerodinámicas, curvas redondeadas y elementos del imaginario náutico (barandillas tipo barco, ventanas ojo de buey).

9.00 Por el centro más cosmopolita

Una de las cosas más fáciles de entender en este mundo quizás sea el metro en Singapur, por lo que desplazarse en él es algo sencillo y, lo sentimos, exento de aventura. Como todo en la isla, está tan limpio que parece recién estrenado. Con todas las prohibiciones que entraña su uso resulta lógico. No se puede comer ni beber nada y, sobre todo, no se puede entrar con durianes, una fruta muy típica del sudeste asiático famosa por ser la más hedionda del mundo. Al parecer es deliciosa, y a juzgar por su presencia en los mercados su éxito es altamente reconocible.

Bajar en City Hall permite conocer el complejo Capitol Singapore, integrado por el Capitol Theatre, Capitol Building y el hotel de lujo The Capitol Kempinski, además de un centro comercial. El teatro es un ejemplo de la modernidad de Singapur previa al fervor por los rascacielos, que se inició a partir de la independencia del dominio británico en 1965 para aprovechar al máximo el espacio limitado. Este teatro fue inaugurado en 1930 como un cine de lujo, considerado uno de los más modernos del Lejano Oriente en su época. Fue diseñado por el estudio británico Keys & Dowdeswell en estilo art déco. Cerró en 1998, pero en 2015 fue restaurado manteniendo la esencia y reforzando la imagen propia de los diseños imperecederos.

Cerca se halla el museo más importante de la ciudad: la National Gallery. Ocupa dos edificios icónicos del periodo colonial: el antiguo City Hall, donde se firmó la rendición japonesa en 1945 marcó el fin de la II Guerra Mundial en el sudeste asiático, y la Corte Suprema, un símbolo de justicia del Singapur británico. Ambos se presentan reformados y conectados por una moderna estructura de vidrio y metal, fusión de identidad patrimonial y diseño contemporáneo, a cargo del Studio Milou Singapore junto con CPG Consultants Pte Ltd. Con más de 8.000 obras, es la mayor colección pública de arte moderno y contemporáneo de la región y la visita permite apreciar el talento de figuras destacadas como Chua Mia Tee, su pintura National Language Class es muy apreciada: muestra a estudiantes chinos aprendiendo malayo en un aula, reflejo de la identidad nacional emergente de Singapur durante el periodo postcolonial; Cheong Soo Pieng, atención a la obra Drying Salted Fish; Koeh Sia Yong, su pintura Here They Come! es un vibrante y agitado retrato de la vida callejera de Singapur en el año de su independencia; además de una considerable muestra de la obra del hispano filipino Juan Luna Novicio, primer pintor filipino con proyección internacional, a caballo entre la pintura academicista y el realismo social. Todo aquel que guste de las tiendas-librerías de museos descubrirá en la de la National Gallery un peligro por el alto nivel de sus propuestas. Salir sin gastar es un reto.

De camino a Esplanade pasaremos por el Teatro y Sala de Conciertos Victoria, edificio originalmente construido como el Town Hall en 1862 y renombrado en 1901 tras la muerte de la reina Victoria para honrar su legado.

10.00 Festival de comida callejera

Ubicado a orillas de la famosa Marina Bay, Esplanade – Theatres on the Bay es el principal centro de artes escénicas de Singapur. Está tan integrado en el imaginario colectivo que se le conoce como el Durian (¡otra vez esa fruta tropical!). Diseñado por DP Architects, de Singapur, y Michael Wilford & Partners, del Reino Unido, su forma y estructura tardaron en ser asumidas, pero hoy sus dos cúpulas cubiertas de paneles de aluminio puntiagudos (de ahí el el apodo “The Durian”) han devenido una referencia en la ciudad y, aún más, importante, un punto de encuentro para la gente del teatro.

La Unesco reconoció en 2020 la cultura de los hawker como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, describiendo a estos mercados gastronómicos como “comedores comunitarios donde personas de orígenes diversos comparten la experiencia de comer”. En Singapur hay varios imprescindibles: Maxwell, Makansutra Gluttons Bay, Newton Food Centre, Tekka Centre Hawker, Chinatown Food Centre o Lau Pa Sat, el que más cerca nos queda a estas horas y el más refinado. Con refinado queremos decir que a lo mejor comer deliciosamente cuesta 10 euros en lugar de 5 o 6 como en los otros.

Para entregarse al placer de la comida callejera se puede empezar por el Hainanese Chicken Rice, casi el plato nacional: pollo tierno cocido al vapor o al estilo roasted acompañado de arroz y servido con salsa de chile, jengibre y salsa de soja. El más reputado es el de Maxwell Food Centre, así lo dijo Anthony Bourdain, lo que explica las colas que se forman. Se puede seguir por otras opciones como Chili crab, símbolo de la gastronomía local, fue creado en los años cincuenta por la chef Cher Yam Tian junto a su esposo, Lim Choon Ngee, quienes vendían cangrejos salteados en una salsa improvisada de tomate y chile desde un carromato, lo que evolucionó hasta dar origen al plato que comemos hoy; Laksa, sopa cremosa y picante de fideos, con base de leche de coco y curri, que suele contener gambas, pastel de pescado, brotes de soja y lima —la versión Katong es muy popular; satay (pinchos de pollo, ternera o cordero marinados a la parrilla; dumplings en distintas versiones; Char Kway Teow, noodles salteados al wok con huevo, salchichas chinas, berberechos y brotes de soja; sambal Stingray, raya a la parrilla en hoja de plátano, cubierta con sambal picante; y hasta aquí llegamos por ahora, pues tal vez sea suficiente.

13.00 Aglomeración para ver Marina Bay

Por una cuestión puramente geográfica, una vez aquí se debe aprovechar para acercarse al punto más famoso: Marina Bay, cuyas mejores vistas para la foto se encuentran desde el famoso Merlion de Singapur, una escultura mitológica que escupe agua por la boca (Mer, de mar, Lion, de léon) y que se asocia con criaturas legendarias debido a su carácter simbólico. Su poder de atracción es un misterio. Detrás se alza el poderoso skyline entre cuyas torres no está de más detectar la CapitaGreen de Toyo Ito. En frente, al otro lado de la bahía, está la obra más aclamada de Moshe Safdie, un proyecto inaugurado en 2010 que consta de tres torres hoteleras con 55 plantas conectadas por el Sands SkyPark, un parque en la azotea con forma de barca que contiene con una piscina infinita y cuyas vistas, como es lógico, son muy deseadas. En esa última planta horizontal hay dos restaurantes ue requieren de una advertencia: la consumición mínima es de 30 dólares de Singapur (casi 20 euros) en la Tower 3 y de 38 en la Tower 2 y, sí, es una lástima, se paga antes de subir.

A su derecha se halla el Museo de la Ciencia, con forma de flor de loto, del mismo arquitecto. Estamos en la gran atracción de Singapur, por lo que se trata de un lugar en el que nunca estarás solo. Más interesante resulta el Red Dot Design Museum Singapore, a la izquierda de Marina Bay, el más grande de su tipo en Asia; una estructura moderna de vidrio y acero originalmente diseñado por Cox Architects y remodelado por MAKK Architects en 2017.

14.00 Brillantes árboles tecnológicos como jardines colgantes

Imprescindibles son los vecinos Gardens by the Bay, un proyecto alucinante, poético y tecnológico en el que por más vueltas que se den nunca serán suficientes. Andrew Grant, fundador del estudio del Reino Unido Grant Associates (con la colaboración de WilkinsonEyre), especializado en diseño paisajístico, fue el diseñador principal del proyecto. El plan maestro se inspiró en la orquídea (flor nacional de Singapur) y combinó naturaleza, tecnología y un sistema ambiental inteligente. Su diseño innovador les valió el premio World Building of the Year 2012 y el RIBA Lubetkin Prize 2013.

Lo más representativo de todo el complejo, que es enorme y se puede recorrer en bicicleta, es el Supertree Grove, un conjunto de 18 estructuras verticales en forma de árbol, con alturas que oscilan entre los 25 y 50 metros, que ejercen de jardines verticales integrales y han devenido un símbolo del compromiso de Singapur con el diseño urbano sostenible. Vale la pena pagar los 14 dólares de Singapur en subir a la pasarela que une a varios de ellos a una altura adecuada para hacerse una composición de lugar de la magnitud del proyecto y apreciar la armoniosa lección de paisajismo y arquitectura tecnológica sostenible. La estructura de acero de cada uno de ellos viene envuelta por flores tropicales y varios helechos que trepan, por lo que son también sistemas de refrigeración, chimeneas ambientales que expulsan el aire caliente que generan los invernaderos vecinos (Flower Dome y Cloud Forest), ayudando así a mantener una temperatura decente, algo muy necesario aquí, donde lo normal es salir con sombrilla. Once de los árboles están equipados con sistemas fotovoltaicos que procuran iluminación al mismo jardín y energía a los invernaderos. Al anochecer, suele haber espectáculo de luces.

15.30 Una mezquita y muchas tiendas

Cambiamos de ubicación en metro para llegar antes de que cierre (a las 16) a la Mezquita del Sultán, en Kampong Glam, el barrio árabe de Singapur. La mezquita original fue construida en 1824 por Denis Santry y la estructura actual se completó en 1932. Fue declarada monumento nacional en 1975.

Kampong Glam es un distrito vibrante conocido por su ambiente multicultural y sus tiendas, restaurantes, galerías y el arte urbano. Hay calles comerciales como Bussorah Street, aunque las más representativas son Arab Street y Haji Lane. El Blu Jazz es de los bares más celebrados, y la tienda Singapore Gift Gate, algo difícil de superar.

17.00 Las luces de bohemia de un cóctel histórico

No estamos lejos de Little India, otro foco de color muy requerido en calles como Campbell Lane o Dunlop St, que procuran una profunda inmersión en la cultura india a través de comercios de especias, tejidos, murales, joyerías, mercados como Little India Arcade, guirnaldas de flores, clásicos bares como Komala Vilas o el templo Sri Veeramakaliamman, en la festiva Serangoon Road.

Atravesando el barrio de Bugis y sus lugares de interés, como las escuelas de diseño NAFA (Nanyang Academy of Fine Arts) y UAS (University of Arts Singapur), el Stamford Arts Center o la National Library, llegamos al mítico hotel Raffles, la institución de Singapur desde 1887, el más relevante y colonial, idealizado por escritores como William Somerset Maugham, que decía que este lugar recataba todas las fábulas del exótico oriente. Según el novelista y cuentista británico nacido en la India Rudyard Kipling, “La providencia me condujo a lo largo de una playa, a vista de cinco millas sólidas de mástiles y chimeneas hasta un paraje llamado Raffles Hotel”. Tanto contribuyó el autor de El Libro de la selva a la reputación de este alojamiento que en el Long Bar se creó un cóctel en su honor, el Golden Milk Punch.

Aunque el cóctel de este lugar es otro. Porque aquí, por iniciativa de un camarero llamado Ngiam Tong Boon, se inventó en 1915 el cóctel Singapur Sling, cuya historia la explicó tan bien y con tanto detalle en este periódico Beatriz Serrano que no vale la pena extendernos. Un cóctel cuesta 36 SGD y veces hay cola, nadie se queja de la espera. Las tardes de los domingo y los jueves se reconoce a muchos clientes felices, que van o vuelven del famoso tren de Belmond, y es que Singapur es también el punto de partida del tren Eastern and Oriental que opera cada lunes con 60 afortunados pasajeros y regresa cada jueves después de recorrer Malasia. Dicen los que saben que no hay experiencia ferroviaria más impactante.

19.00 El esplendor de las ‘shophouses’ de Chinatown

Es momento de ir a Chinatown, principal foco de atracción turística. Es la zona más antigua de la ciudad, la habitaron los primeros colonos. Más allá del bullicio de las cuatro calles principales destinadas a las compras y mercadillos conviene prestar atención a la arquitectura tradicional de las shophouses, verdaderos elogios de la simetría y joyas de esta arquitectura tradicional introducida por la emigración china que se buscaba la vida a partir de un edificio de dos pisos, el primero para la tienda y el segundo para la vivienda. Es el lugar ideal para evocar la figura de Ho Kwog Tew, el más talentoso de los arquitectos de Singapur que participaron del movimiento moderno en los años previos a la gran guerra. De sus shophouses se dice que son un “Bauhaus Tropical”, y para muestra una de sus obras maestras de 1938 en la esquina de Circular Road y Loring Telok, la shophouse que aspira a ser rascacielos.

En muchas esquinas de Chinatown hay fruterías con durianes en primera fila. El hawker de la segunda planta del Chinatown Complex es una experiencia sociológica que vale la pena vivir; será de los pocos turistas. Si necesita otro hawker aquí está Maxwell Food Centre. Quien prefiera algo más refinado y tenga liquidez, hay alta gastronomía en Odette, Candlenut o Burnt Ends, y, por supuesto, en el barrio de Orchard, donde la oferta crece en variedad y en nivel. Es la zona de hoteles como el Gran Hyatt, imbatible en calidad precio, junto al famoso ION Orchard, galardonado centro comercial reconocible por el caparazón acristalado de la fachada y su estructura del dosel inspirado en las formas orgánicas de la naturaleza y que rinde homenaje a la historia de Orchard Road (orquídea) a cargo del estudio Benoy. No muy lejos, el edificio Pan Pacific Orchard fue nombrado mejor edificio alto del mundo en 2024. La ciudad se ilumina artificialmente mientras el viajero se retira con toda su satisfacción para llevar un poco la contraria a la ciudad del Kiasu, el miedo a perderse algo que explica la actitud competitiva del singapurense, porque para algunos caer, aunque sea en la cama, sí está permitido.

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Sobre la firma

Use Lahoz
Es autor de las novelas 'Los Baldrich', 'La estación perdida', 'Los buenos amigos' o 'Jauja' y del libro de viajes 'París'. Su obra narrativa ha obtenido varios premios. Es profesor en la Universidad Sciences Po de París. Como periodista fue Premio Pica d´Estat 2011. Colabora en El Ojo Crítico de RNE y en EL PAÍS. 'Verso suelto' es su última novela
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