Perjudicada la cultura
No sale uno de su asombro al comprobar cómo sale perjudicada la cultura, no solo ya porque el ministro de la misma se declare novio de la muerte en un poco espiritual cántico, sino por la restricción en los horarios de las bibliotecas públicas de Sevilla, tanto en Semana Santa como en feria. Durante las fiestas, estas serán abiertas al público exclusivamente de lunes a viernes por las mañanas, y cerrarán el sábado. Es una pena que esos preciosos espacios, tan dados a la sana reflexión de la lectura y el estudio, no se encuentren a disposición de una ciudadanía tan necesitada de ellos para el consumo de lo que realmente importa: la soberanía personal del ejercicio intelectual con el que alimentar la mente. Y puestos a cerrar, ya que es durante la feria, podrían hacerlo por las mañanas para reponerse mejor de la resaca.— Juan Carlos Téllez. Sevilla.


























































