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Cartas al director

Hagamos un boicot al consumo

Soy funcionario gracias al esfuerzo de mis padres, a su sacrificio y empeño en ofrecerme una vida de mayor calidad que la que ellos tuvieron. Nada debo a nadie más que a ellos y a las innumerables horas de estudio.

Nada debo a esta clase política que nos gobierna y que una y otra vez ningunea al funcionario. Me avergüenza el desprecio al que nos vemos sometidos diariamente por estos gobernantes mediocres y la imagen distorsionada que intencionalmente ofrecen a la opinión pública.

Cuando a medianoche le despierta un dolor repentino y decide ir al servicio de urgencias, cuando las llamas avanzan inexorablemente por el bosque que alcanza a ver desde su ventana o cuando su hijo se ilusiona al leer su primera palabra, el médico que le atiende, el bombero que lucha por extinguir ese fuego y la maestra que se afana en dar sentido a las palabras, todos ellos son funcionarios.

Me avergüenza el ensañamiento y el agravio comparativo que los dirigentes políticos dirigen hacia los funcionarios tanto desde el inicio como en estos momentos de la crisis, que por cierto nosotros no hemos creado.

Ustedes nos recortan el sueldo una vez más, esta vez con nocturnidad y alevosía. No es precisamente la forma más inteligente de dinamizar la economía. Yo personalmente reduciré mi consumo a lo que considero estrictamente necesario. Llamo a no consumir.— Francisco Javier González González.

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