En Perú y Bolivia no se paga, se ‘yapea’: así es la aplicación que planta cara al efectivo en la región andina
El monedero digital del Banco de Crédito del Perú gana terreno en ambos países y ya suma más de 19 millones de usuarios

Los taxistas en Lima ya no llevan cambio. Los conductores de aplicaciones como Uber o Cabify, tampoco. No llevan datáfonos ni prefieren los pagos dentro de las aplicaciones financieras. Lo que esperan es que sus clientes saquen su teléfono y les yapeen, es decir, que entren a una billetera electrónica llamada Yape y les hagan una transferencia escaneando un código QR o tecleando su número de móvil.
“El 70% de lo pagos que recibo son a través de Yape”, asegura Ronal Sarabia, un conductor limeño que opera con la aplicación de transporte de pasajeros InDrive. “La ventaja es que así ya no me dan un billete o moneda falsos. Antes, eso me pasaba mucho cuando trabajaba de noche”, explica mientras conduce por la capital peruana. “Además, se volvió una necesidad porque muchos pasajeros ya no pagaban en efectivo y me decían: ‘Señor, hágase su Yape para pagarle por ahí’”, recuerda.
En la tienda de barrio, la lavandería, el autobús urbano y hasta el dentista, yapear se ha vuelto la opción más popular para realizar pagos. La billetera móvil más usada de Perú salió al mercado en 2016 y, casi una década después, suma más de 16 millones de usuarios en un país donde la población económicamente activa es de poco más de 17 millones. La aplicación también es la más utilizada en Bolivia, donde incursionó en 2023. Allí, más de tres millones de los cinco millones de bolivianos económicamente activos hacen sus compras con ella.
Si bien han surgido servicios similares como Plin o izipayYA, a Raimundo Morales, gerente general de Yape, no le preocupan. “Nuestra competencia es el efectivo”, afirma desde la sede central del Banco de Crédito del Perú (BCP), en el exclusivo distrito de La Molina, donde Yape ocupa un ala de la planta baja. “Yape es el segundo producto que lanzó el Centro de Innovación del BCP. Cuando nace, el 2% o 3% del número total de pagos se hacía a través del sistema financiero y el 98% restante, al contado. Entonces, dijimos: en vez de hacer una solución para aumentar nuestra participación de mercado frente a los otros bancos, hagamos una solución que ayude a capturar los pagos en efectivo. Y esa ha sido nuestra visión”, explica.
Solo seis de cada 10 adultos peruanos tienen algún tipo de cuenta en el sistema financiero, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática. Yape calcula que ha ayudado a que más de cinco millones se integren a la banca. El sector también ha puesto de su parte en los últimos años, con cuentas sin coste de mantenimiento, tarjetas de débito gratuitas y la posibilidad de abrirlas en cuestión de minutos, tanto por Internet como directamente en máquinas ubicadas junto a los cajeros automáticos. Si bien ha habido progreso (en 2019, eran cuatro de cada 10 los peruanos con cuentas bancarias), aún hay factores que obstaculizan el acceso, como la informalidad laboral, que supera el 70%.
A diferencia de competidores locales como Plin o el servicio español Bizum, a Yape no se accede a través de la aplicación de un banco: es una app autónoma. Los clientes del BCP, el banco más grande del país, pueden enlazar su cuenta corriente a Yape, aunque un 40% de los usuarios prefiere afiliarse solo con su número de DNI y darle efectivo a amigos y conocidos para que se lo yapeen, explica Morales, quien cree que esta independencia es lo que ha contribuido al éxito del proyecto. “Fue una discusión que tuvimos: ‘Oye, ¿pero para qué una aplicación nueva? Es más gasto, más inversión’. Pero teníamos esa mirada de: ‘Oye, tenemos que incluir financieramente a más personas. Creemos algo diferente, más sencillo”, explica. “Para que reemplazara al efectivo, tenía que ser una aplicación muy fácil de usar, donde te afiliaras en uno o dos minutos y que solo funcionara para hacer y recibir yapeos, no para 18 cosas más”.
Desde Yape afirman que se realizan 66 transacciones al día por cada usuario o yapero. La adopción ha sido tal que su nombre se ha convertido en verbo. “Mucha gente piensa que se hizo un estudio de mercado, pero la realidad es que fue una discusión donde distintas personas del equipo fueron planteando nombres”, recuerda Morales. Al final, quedó Yape, un término popular peruano que procede de “ya pues”, una especie de “por favor” cuando se está pidiendo algo con insistencia, como: “Ya pe, págame”.
Yape asegura mover unos 11.000 millones de euros cada mes de particulares y empresas. Algunos lo utilizan a regañadientes, como John Vásquez, propietario de un local de emolientes, una bebida tradicional peruana hecha con hierbas, cereales y frutas. “Yo preferiría que la gente pagase con efectivo, porque dicen que Sunat [el equivalente a la Hacienda española] ahora va a fiscalizar lo que recibas por Yape. Y los impuestos son demasiado altos para mis precios tan bajos”, lamenta.
Comisiones y créditos
El ingreso principal de Yape viene de las comisiones que pagan los grandes comercios y empresas de servicios. “Por otro lado, dado que ya tenemos información de millones de yaperos que no trabajaban con el sistema financiero, podemos estimar sus ingresos y prestarles dinero con condiciones mucho más favorables que las que conseguirían en el mundo informal, que es la alternativa que tienen hoy”, afirma Morales. Son préstamos pequeños que comienzan en los 50 soles (unos 13 euros) y que pueden escalar hasta los 10.000 soles (unos 2.500 euros) para los usuarios que han demostrado ser responsables con sus deudas. “Tenemos 1,8 millones de préstamos todos los meses. Ya se los hemos dado a más de cuatro millones de personas y lo mejor es que más de un millón nunca habían accedido a un crédito del sistema financiero, y este número crece todos los meses”, afirma el gerente de Yape.
La empresa espera que los créditos pronto superen a las comisiones como mayor fuente de ingresos. La compañía es rentable desde el segundo trimestre de 2024, cuando alcanzó el punto de equilibrio con una facturación de unos 36 millones de euros. “Hay que manejarlo muy responsablemente, porque no queremos sobreendeudar a la gente. Así que va creciendo progresivamente”, asegura Morales. “No queremos tener yaperos con alta morosidad porque destruiríamos esa lógica de inclusión y de educación financiera que hemos venido construyendo”.
En su coche, el conductor Ronal Sarabia cuenta que ha recurrido a créditos de Yape para “emergencias” más de una vez. “Pido 200 soles y devuelvo unos 215 un mes después, no es mucho. Te lo dan rápido. Antes tenía que ir a la oficina del banco a solicitar un préstamo y alguna vez me lo han negado”, relata mientras conduce del distrito de Miraflores al de Barranco, en un viaje por el que recibirá diez soles (unos 2,5 euros). Sarabia admite que aún es necesario llevar algo de efectivo para los turistas —aunque el BCE trabaja en una opción pensada para ellos en 2026— y para los clientes “chapados a la antigua”. Pero al llegar al destino y ver que la pasajera saca una cartera, se apresura a decir: “Ay, perdón… ¿podría pagar con Yape?”.
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